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SUPLEMENTO SEMANAL DEL DIARIO LA PRENSA / SáBADO 20 DE DICIEMBRE DE 2003
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Cuentos infantiles

Mercedes Gordillo

Botón de Rosa

Era el día de la madre, todos los hijos del mundo le llevaban una rosa roja a su mamá. Paquito Rodríguez era muy pobre para comprar una flor. Todos los días iba al basurero del supermercado, encontraba verduras y frutas pasaditas Paquito las recogía para llevarlas a su casa y su mamá hacía sopa.

Ese treinta de mayo, Paquito salió temprano, a buscar algo para la comida, en medio de una hoja de repollo encontró un pequeño chote con los pétalos bien cerrados, era un botón de rosa.

—No importa que sea chiquita—, dijo al verla. La envolvió en un papel y se fue corriendo hasta su casa. Le dijo a su mamá:

Aquí te traigo un regalito.

La mamá abrió el papel y se asustó, vio una rosa grande perfumada, con sus pétalos bien abiertos. La rosa más bella que había visto en su vida.



El vientecito

Durante las noches acostada en mi cama, no podía dormir, tenía mucho miedo a la oscuridad. Si tenía sed prefería aguantarme. Si quería ir al baño mejor no iba. Si veía pasar una sombra, llamaba asustada a mi mamá, ella me decía suavemente:

– Todos los niños tienen un angelito que los cuida.

– ¿Y cómo es?, le preguntaba yo

– Chiquito como vos, anda desnudito, parece acabado de nacer, está en todas partes y no se ve.

– ¿Y camina?, pregunté curiosa.

– No, me contestó, porque él puede volar con sus alas abiertas.

Y me dormí con un vientecito delicioso, mirando una pluma que entró por la ventana.



La cieguita

Los sábados íbamos al Parque Central, me llevaba mi papá a darle de comer a las tortugas. Los muchachos del colegio les tiraban piedras, ese día ellos estaban allí. Una tortuga ciega sintió una pedrada en su concha, pero yo la llamé por su nombre.

– Cieguita, Cieguita le dije, me oyó y se vino caminando, salió de la pila y despacito me siguió hasta mi casa.

Han pasado años, ya tengo 15. La Cieguita todavía vive aquí.  
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