Opinión económica
Microfer: entre el Gobierno y la empresa privada
Leonardo Centeno Caffarena
PARTE II Cualquier servicio que una institución oferta a sus constituyentes debe ser parte de una estrategia, con fines y objetivos claros. El que a su vez debe articular con otros servicios de las diferentes instituciones que forman el Gobierno Central.
En el caso de Nicaragua, desde el 90 a la fecha, todos los gobiernos subsecuentes han definido un enfoque exportador, energizado por el fomento a la inversión, e incrementar la participación del sector privado.
Ya para finales del año 2000 se hablaba a fuerte voz de los nuevos retos que Nicaragua adquiriría en materia de comercio internacional, por lo que era importante darle al Gobierno, principalmente al INPYME un golpe de timón en su estrategia para que éste caminara al tenor de las necesidades de sus grupos meta.
Es bajo este esquema que el instituto inició ese mismo año un proceso de reflexión y estudio sobre cómo esos retos se traducían en acciones concretas, con un énfasis especial en el sector privado; una de ellas era la de valorar la posibilidad de trasladarle al sector privado la operación de la Microfer (el Gobierno seguirá siendo dueño de la feria, pero privatizaría su operatividad), considerando que ya existían condiciones para ello; las razones principales que sustentaban esa acción eran: (a) ya se contaba con manuales, metodologías, etc. para un traspaso efectivo, (b) se podrían enfocar valiosos recursos en nuevos retos en materia competitiva que adquiría el país, (c) se podría aprovechar la capacidad operativa (know-how) de una empresa privada que comenzaba a demandar espacios de participación, y que ya operaba otras exitosamente como Expica, las Nicamer, las ferias agropecuarias, y otras sectoriales, (d) debido a que todas las actividades que se realizan en una Microfer son meramente entre privados, y éstas se mueven de acuerdo a nuestra criolla economía de mercado, y (e) cada vez es más evidente que los objetivos que se persiguen durante la feria, tanto de parte del INPYME como de los empresarios, son diferentes; mientras que el INPYME usa esta actividad como una fuente de recursos frescos, el empresario sólo busca vender.
Este último punto es muy importante, pues podría pensarse que el INPYME sólo existe para operar la feria, o que la Microfer existe sólo para dicho instituto, y esto por dos razones, (a) es la única actividad a la que está abocada dicha entidad, pues concluyeron todos sus proyectos, y (b) le provee al año ingresos equivalentes a más del 20 por ciento de sus gastos. No está de más mencionar que entre los años 2 000-2 001 el INPYME operaba con unos US$500,000 (dólares estadounidenses) al año.
La pregunta que cabe aquí es ¿por qué el Gobierno no continúa con este proceso? ¿Será que el Gobierno no está dispuesto a compartir con la empresa privada los espacios que ésta demanda? O, ¿será que nuestra empresa privada no ha sabido demandar esos espacios que le corresponden? En esto las ONG han sido sumamente exitosas, en ganar espacios y mantenerlos.
El Gobierno debe continuar con este proceso, sistematizando la experiencia, el componente metodológico para la asistencia que se daría al operador privado, la gestión de recursos financieros para mejorar la infraestructura, y los servicios de atención al cliente. En su oportunidad, este proceso fue financiado por la Cooperación Holandesa, y asistido técnicamente por la Cooperación Alemana DED
MILLONARIO PARQUE DE FERIAS
Es posible que el Gobierno no tenga claro su rol en la promoción del sector Mipyme, por lo que se ha dado el caso que las instituciones ejecutoras no cuentan con los recursos necesarios, obligándolos a tomar acciones desesperadas en la búsqueda de dichos presupuestos.
Hace pocas semanas apareció una noticia donde se confirmaba el proceso de organizar legalmente las tierras que están en la Avenida Bolívar por parte de la Presidencia, en aras de establecer un parque de ferias y que se estaban buscado recursos (varios millones de dólares americanos) para su construcción, donde se harían las Microfer, y habrían unos 40 expositores permanentes. No hay que olvidar que la Microfer opera dos Microfer al año, o sea, en total se usaría esta millonaria inversión sólo 30 días al año.
Si lo vemos desde una perspectiva de “mercado”, ¿no es más sabio que el INPYME se concentre en los retos pre y post-Cafta, y que aplique su mandato a la nueva “coyuntura” en la que nos encontramos, buscando fortalecer los clusters seleccionados, en aras de alcanzar un país más competitivo? ¿No estaríamos a las puertas de crear un elefante blanco, en una época en que ya no existen, y que nadie está dispuesto a financiarlos? ¿No estaría el Gobierno convirtiéndose en un competidor directo de iniciativas privadas como los hoteles especializados en estos eventos, y contra sí mismo con el Olof Palme? ¿Cuándo se espera recuperar la inversión? ¿Quién pondrá la plata?
Las Microfer deben responder a una estrategia de Gobierno, la que a su vez debe de apuntar a la economía de mercado que gobierna al mundo, y que tiene a la empresa privada como su único motor, y por ende el generador de empleos y de riqueza no puede ser parte de las acciones de una institución sin brújula, desubicada de su rol por presiones económicas, y aislada del resto de las acciones del Gobierno Central.
Las palabras que dijera mi buen amigo el doctor Mario Arana, Ministro de Mific, en una de las tantas inauguraciones que tuviera el Programa de Innovación Tecnológica no pueden ser más oportunas al referirse explícitamente al mismo tema “Lo nuevo que lucha por establecerse, y lo viejo que se resiste a morir”. Esto sucede en Nicaragua donde todavía la economía de Estado lucha por sobrevivir, a un precio alto para la empresa privada.
El autor es ex Director Ejecutivo del INPYME.

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