MARTES 16 DE DICIEMBRE DEL 2003 / EDICION No. 23304 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE




Kim Basinger y sus 50 años

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. Uno de los símbolos sexuales del siglo XX se inició como modelo de pasarelas y de las firmas de cosméticos más acreditadas. Tras ser chica Bond se consagró con las películas Nueve semanas y media y Cita a ciegas

 

Roberto Cazorla
EFE

Kim Basinger, en plena segunda juventud y más bella que siempre, cumplió 50 años. “Aunque para algunos resulte contradictorio, los voy a celebrar con más ilusión que cuando cumplí 15. Entonces yo no sabía lo que era vivir. Hoy presumo de muchísimas cosas, tanto buenas como malas, pero es el resumen de mis 50 años”, afirmó la actriz norteamericana.

Aunque no ha explotado su faceta de cantante, grabó un disco de música de baile. Se casó dos veces, la última con el actor Alec Baldwyn, con la que tuvo su única hija en 1995. Se divorciaron en 2001.

Afirmó que contar con la seguridad de haber vivido —mucho más de acuerdo al lamentable panorama mundial que estamos contemplando—, es algo que nos enorgullece. Durante mi adolescencia, una de mis preocupaciones era que pasara el tiempo. Siempre he tenido prisa por vivir... por estar delante de la vida, porque lo único que no tiene edad es la muerte. Y haber podido desafiarla, es una ventaja”.

No le asusta envejecer. “Cada época tiene sus encantos. Me interesa envejecer con dignidad, con encanto y sabiduría. Adoro a las personas mayores, sobre todo a las que le han sacado partido a sus años, esas que saben tanto como una enciclopedia. Ellas son nuestros mejores maestros”.

Tiene una opinión muy peculiar del sexo: “Me encantan los hombres y el sexo es muy importante para mí. Puedes disfrutar del sexo salvaje, indecente, maravilloso y loco sin dejar de ser romántico. Puedes tener el paquete completo”.

PADECIÓ DE AGORAFOBIA

No quiso decir dónde va a celebrar su onomástico, aunque algunos programas de televisión informaron de que lo hará en su casa de Hawai, a sólo unos metros del mar, el elemento de la naturaleza que más le atrae.

Con orgullo y toda la paz interior que se necesita para ser feliz, Kim Basinger sostuvo: “Nací el 8 de diciembre de 1953 en un pueblo llamado Athens, Georgia (EE.UU.). Mido 1.70 metros. Heredé el arte de mis padres. Don (que así se llama mi padre) ha sido un gran músico de jazz y mi madre, Ann, fue bailarina, por lo que me inscribió en una academia de ballet cuando yo tenía cuatro años. Soy la tercera de cinco hermanos. Siempre he estado muy unida a mi padre y he querido y admirado a mi madre, pero ella ha cortado con todo lo que se refiere a mí. La invité a mi boda y no vino. Me partió el corazón. Tampoco vino mi hermana Barbara, mientras que la otra, Ashley, es mi mejor amiga. Con mis hermanos varones tampoco tengo contacto. Desde mi época estudiantil he sido extremadamente tímida y he sufrido la enfermedad de agorafobia, lo que marcó mi vida, aunque conseguí superarlo. Mi timidez no me impedía ser la primera en participar en los actos para del colegio, de hecho fui expulsada de la escuela al tomar parte en un sketch en el que cantaba y hacía un strip-tease”.

Tras cursar sus primeros estudios, y habiéndose graduado como bachiller, a los 18 años ganó el concurso de belleza de Miss Georgia. “Aquel triunfo en el ámbito local me confirmó que tenía cualidades para ser actriz, y le plantée a mis padres que quería trasladarme a Nueva York, donde comencé a trabajar como modelo en la agencia Ford. Con el dinero que ganaba me pagaba las clases de arte dramático en la Neighborhood Playhouse, puesto que ya me había propuesto convertirme en actriz y cantante”.

PEQUEÑOS PAPELES EN TV

En la ciudad de los rascacielos adquirió prestigio como modelo de pasarelas y portadas de las principales revistas, y fue modelo exclusiva de las firmas de cosméticos más acreditadas, como Revlon o Clairol.

Posteriormente se fue a vivir a Los Ángeles porque su meta era el cine; se inició en el medio con breves papeles en varios episodios de series televisivas como Los ángeles de Charlie, Dog and cat, De aquí a la eternidad, El comisario MacMillan o Katie: portrait of a centerfold.

En cuanto a sus amores, confesó: “En 1980 me casé con el maquillador Ron Britton, entonces, como suele ocurrirle a la mayoría de las mujeres, pensé que sería un amor eterno, pero nos divorciamos a los nueve años”.

Debutó en el cine en 1981 con Hard Country, dirigida por David Greene, co-protagonizada por Jean-Michael Vincent. A continuación rodó Duelo en las profundidades (1982) con Charlton Heston, y Nunca digas nunca jamás (1983).

Antes había de este último rodaje, hizo una arriesgada apuesta: posó desnuda para Playboy; salió victoriosa, ya que inmediatamente le ofrecieron actuar junto a Sean Connery. La guapa actriz presume de haber sido una de las chicas de James Bond, con la película Nunca digas nunca jamás (1983).

“Recién comenzada mi carrera cinematográfica fue maravilloso trabajar con Sean Connery, algo con lo que soñaban todas las actrices jóvenes. Sirvió para que los críticos se fijaran más en mí. Fue cuando comencé a consolidar mi carrera”.

Después vinieron cintas como Mis problemas con las mujeres (1983), El mejor (1984), por la que fue seleccionada como la mejor actriz secundaria para el Globo de Oro; Fool for love (1985) y Atrapados sin salida (1986).

Se consagró definitivamente cuando rodó Nueva semanas y media (1986) a las órdenes de Adrian Líen. Al año siguiente protagonizó Cita a ciegas, otro filme que resultó su segundo bombazo a nivel mundial, dirigida por Blake Edwards, el mítico creador de La pantera rosa.

SU HIJA LO ES TODO PARA ELLA

La década de los ochenta la cerró con Nadine (1987), Mi novia es una extraterrestre (1988) y Batman (1989), e inició los noventa con Ella siempre dice sí (1991) de Jerry Rees. Durante el rodaje de esta última conoció al actor Alec Baldwyn, y surgió entre ambos un apasionado romance que culminó en boda en 1993.

En 1995 tuvieron una hija a la que pusieron el nombre de Ireland Eliesse. “Mi hija es la máxima razón de mi vida. Ser madre ha sido mi mejor obra. Nada hay comparable. A muchos les pareció una locura intentar tener un hijo cuando estaba a punto de cumplir 42 años, pero no podía renunciar a esa experiencia. La primera vez que tuve a Ireland en mis brazos lloré de alegría. Me parecía un milagro”.

En 2001 se separaron, lo que le ocasionó una fuerte depresión. Después se metió en aventuras tan arriesgadas como comprar su pueblo natal, Athens, en Georgia, en 20 millones de dólares, aunque terminó vendiéndolo.

“Como suele ocurrir en todos los pueblos, la gente joven los abandonan para irse en busca de una vida a las ciudades grandes. Hice todo lo posible para que siguiera siendo aquel sitio donde nací y viví mis primeros años, pero fue en balde”.

SUS LABIOS

Había algo en ella que no le gustaba. “El tamaño de mis labios no me gustaba y en las fotografías los apretaba para que parecieran más finos. Un día, mi padre me dijo: ‘Espera y verás cómo un día tu cara te hará ganar dinero’. Yo entonces no lo entendí pero me ayudó a superar mi complejo”.

Análisis final, Cool world, Wayne’s World 2, Extremadamente peligrosa, La huida, Pret-a-porter y L. A. Confidencial, también las rodó en los noventa. Por esta última le concedieron el Oscar y el Globo de Oro como mejor actriz secundaria en 1997. Su filmografía la componen 36 títulos, y el último de ellos, 8 Millas, dirigido por Curtis Hanson y en el que interpretaba a la madre de la estrella blanca del hip-hop, Eminem, ha supuesto el relanzamiento de su carrera en otro tipo de papeles.

El año 1990 fue fructífero para ella, ya que grabó un L.P. de música de baile titulado El color del sexo, con letra y música suyas. Dicho disco se puso a la venta en 1991.

Aquel mismo año debutó como cantante en la película The Marrying Man, en la que interpreta a una “sexy” cantante de cabaret ambientada en los años cuarenta, y en la que interpreta temas clásicos de la época como Let’s do it y Honeysuckecle rose.

Tras su estreno, comentó: “El disco es todo música de baile. Es tan diferente a la banda sonora del filme que parece increíble que sea la misma persona. La grabación tiene un sonido urbano negro con algunas canciones “rap” y algunas baladas. Crecí con el sonido Motown, `Sly and the family stone’ y James Brown. Este es el tipo de música que quise hacer”.

También en 1991 se vino abajo uno de sus grandes proyectos: protagonizar la versión estadounidense del filme Átame, de Pedro Almodóvar. “No pierdo la esperanza de hacerla. Si no es Átame, será otro guión de Almodóvar”, comentó.

Refiriéndose a la belleza, destacó: “Es muy difícil demostrar tu talento cuando todo el mundo ve en ti simplemente a una cara bonita. Eso me costó muchas lágrimas hasta que comprendí que lo importante no era lo que los demás pensaran de mí, sino lo que yo era capaz de ofrecer. Y es mucho”.

ESCRIBIR ES OTRA DE SUS PASIONES

Otra de sus aficiones es la literatura, y en sus tiempos libres escribe poemas, cuentos y notas para una futura autobiografía. “Hace cuatro años comencé a escribir una novela que se desarrolla en el pueblo donde nací, inspirada en personajes reales, pero carezco de tiempo para terminarla”.

Si habla de fracasos, dice que el único en su vida es no haber tenido más hijos. En marzo de 1993, Kim Basinger fue condenada por un jurado de Los Ángeles a pagar nueve millones de dólares de indemnización por negarse a intervenir en una película que, según ella, tenía escenas de sexo gratuitas.

La productora independiente “Main Line”, que se querelló contra ella, la acusó de no cumplir un contrato. Al parecer, el acuerdo entre las partes era verbal, algo corriente en Hollywood. Basinger dijo que no había tal contrato y que su papel le exigía rodar escenas de fuerte contenido erótico en la película Boxing Helena.

Como muchas famosas, también es vegetariana. “Hace más de 20 años que en mi casa no se pone un plato de carne de ningún animal”, afirmó.

Uno de sus “hobby” es coleccionar dedales, gusto que heredó de su abuela. Los tiene de todos los colores y algunos pintados por ilustres firmas del arte pictórico.

Aunque no se queja de su carrera, prefiere que su hija sea doctora y no actriz, aunque sería incapaz de ponerse a su decisión.

LA PRENSA/EFE
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