Bancos redoblan seguridad
Benjamín Blanco benjamin.blanco@laprensa.com.ni
Ante la evolución del crimen organizado en la ciudad capital, las empresas de seguridad se han visto obligadas a reforzar en las últimas semanas sus actividades de vigilancia y protección de las instituciones bancarias.
Desde la semana pasada, en la mayoría de las sucursales del Banco de Finanzas, Banco Uno, Banco Centroamericano (Bancentro) y Banco de la Producción (Banpro) está prohibido usar gorra o mantener encendido el teléfono celular para las personas que hagan cualquier transacción en las cajas de las sucursales bancarias.
“Hay algunos que se molestan cuando les pedimos que se quiten la gorra, pero con una gorra te podés cubrir la cara y fácilmente podés ocultarte de las cámaras de video que hay instaladas en los bancos, y esa banda de poncha-llantas así era como operaba”, explicó Juan Carlos Torres, supervisor de seguridad de la empresa Wackenhut, en la casa matriz del Bancentro.
El pasado mes de noviembre, la Policía Nacional desarticuló a la banda del “Zurdo Cajina”, al capturar al cabecilla junto a otro delincuente de esta banda, cuya forma de operar era precisamente la de entrar al banco usando una gorra y portando un celular.
DELINCUENCIA MODERNA
“Se cree que con ayuda de un celular se comunicaban con otros delincuentes que permanecían afuera del banco, recibiendo las instrucciones de las características físicas y de cómo andaba vestida la persona que sería víctima del atraco”, expresó Martín Hernández Sánchez, jefe de seguridad de la empresa Ultranic, que vigila la casa matriz del Banco Uno.
Sin duda alguna la medida de seguridad que ha causado más molestias entre los clientes de los bancos es la de apagar el celular al momento de hacer la fila en las cajas de las sucursales bancarias.
El gerente administrativo de la casa matriz del Banco Uno, José Antonio Poveda, manifestó que la seguridad en estos bancos está orientada a evitar lo más que se pueda molestias a sus clientes.
“Aquí no le pedimos a la gente que se saque todas las cosas metálicas que anda consigo, y solamente si es un bolso grande lo revisamos, y si alguien habla por teléfono al hacer la fila en la caja, le decimos de buenas maneras y se le explica el por qué de la medida, y creo que la mayoría entiende que todo esto por una mejor protección de todos”, aseguró Poveda.
SEÑALES DE ALARMA
“Hay gente que entra al banco y, una vez adentro, se sienta, agarra una revista o se pone a leer cualquier cosa y a observar a todo el que entra y sale”, relató Martín Hernández Sánchez, jefe de seguridad de la empresa Ultranic, que vigila la casa matriz del Banco Uno.
Cuando esto ocurre, según Hernández, si la persona lleva 20 minutos sin solicitar ningún servicio bancario, se ven obligados a preguntarle el motivo de su visita. Algunos se molestan porque tal vez están esperando a alguien, pero otros se van casi de inmediato sin decir palabra.
MÁS VIGILANTES
En algunos bancos se observa que hay dos o tres guardias más de seguridad que de costumbre, mientras en otros, los vigilantes ahora son rotados con más frecuencia en sus puestos para evitar que el cansancio o la fatiga les impidan permanecer alertas ante la amenaza de la delincuencia.

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