Especial
Juicio del siglo con consecuencias impredecibles
Charles J. Hanley The Associated Press
“Cuando se juzga”, dijo en una ocasión Saddam Hussein, “hay que juzgar con justicia’’.
El proceso al ex dictador de Irak podría convertirse en el juicio del nuevo siglo, y arrojar luz sobre algunas de las acciones más tenebrosas del pasado. Pero Saddam en el banquillo de los acusados también podría convertirse en foco de una tormenta política en torno a la justicia de posguerra y el papel de Estados Unidos en Irak.
La coalición encabezada por Estados Unidos espera que la captura de Saddam desmoralizará a las fuerzas leales a la causa del Partido Baath, que controló el poder en Irak durante más de tres décadas. Pero la desaparición del estigma del partido Baaz también podría alentar a otros iraquíes enemigos de Saddam a rebelarse contra la ocupación.
De la misma manera, un juicio a Saddam podría ofrecer un momento de catarsis nacional, un punto decisivo hacia un nuevo Irak en que se respeten la ley y los derechos humanos, además de servir de advertencia a otros regímenes autoritarios de la región. Sin embargo, si el proceso es manejado de mala manera, el juicio a Saddam podría convertirlo en mártir.
“Un juicio a Saddam Hussein sería de enorme importancia. Es difícil de exagerar lo que se halla en juego’’, dijo Richard Dicker, de Human Rights Watch, un grupo de defensa de los derechos humanos con sede en Nueva York.
Se estima que por lo menos 300,000 personas, tal vez cientos de miles más, habrían sido asesinadas y arrojadas a fosas comunes por escuadrones de la muerte del régimen Baaz en el curso de 35 años, especialmente bajo Saddam durante las décadas del ochenta y del noventa.
Pero aunque los crímenes son bien conocidos, procesar a Saddam _ quien, según se dijo, se mostró “impenitente y desafiante’’ –tras la captura– podría ser algo “muy complicado, extraordinariamente difícil’’, dijo Dicker.
Los historiadores han señalado que inclusive un procesamiento a Adolfo Hitler habría sido muy complejo pues, por ejemplo, no dejó documento alguno ordenando el exterminio de los judíos. Por supuesto, su suicidio, en 1945, dejó el asunto en el terreno de la simple especulación.
El marco legal para el juicio a Saddam ya ha sido establecido.
El pasado miércoles, el Consejo Gobernante de Irak, cuyos integrantes han sido designados por Estados Unidos, creó un tribunal especial para procesar a los miembros más importantes del régimen por genocidio, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad.
Pero el consejo creó el tribunal en estrecha consulta con las autoridades de ocupación estadounidenses, y esa fuerte participación de Estados Unidos es un problema potencial.
“El riesgo es que, inclusive si esa no es la intención, parecerá un proceso controlado por Estados Unidos’’, dijo Hanny Megally, del Centro Internacional de Justicia en Transición, con sede en Nueva York.
Y Dicker añadió, “para que este proceso tenga una genuina credibilidad internacional y legitimidad, no puede ser visto como un proceso producido por la fuerza de ocupación’’.

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