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Rigoberto Garibaldi ansía revancha para Ricardo Mayorga |
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El entrenador de Mayorga, Rigoberto Garibaldi, vio ganador al nica ante Cory Spinks.
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Pablo Fletes Enviado especial pablo.fletes@laprensa.com.ni
ATLANTIC CITY.- Con una expresión de desconcierto, el entrenador panameño Rigoberto Garibaldi escuchó el resultado del combate de su pupilo Ricardo Mayorga ante Cory Spinks: triunfo por decisión para el púgil estadounidense.
Garibaldi no podía creer la decisión de los laterales, la forma en que Mayorga fue despojado de sus coronas welters de la Asociación y el Consejo Mundial de Boxeo.
Sin embargo, después de una plática con todo el equipo y la familia de Mayorga en el camerino del Centro de Convenciones Boardwalk Hall, minutos después de la controversial decisión, Garibaldi tomó un respiro y acusó al réferi Tony Orlando como el principal culpable del revés.
“El réferi sólo se dedicó a quitar puntos a Ricardo, pero no contó las dos caídas. Ese tipo estaba parcializado y no se podía pelear en contra de eso”, comentó Garibaldi.
“Aparte de eso, un juez lateral votó 117-110 a Spinks, en una clara parcialidad que nos terminó afectando”, añadió.
Garibaldi dijo que además de los dos puntos menos en contra de Mayorga, afectó aún más que Orlando no contabilizó al menos dos caídas de Spinks, que de haber sido válidas el triunfo hubiera sido claro para el pinolero.
“A Mayorga no le debían quitar puntos porque Spinks estaba metiendo mucho la cabeza y de alguna manera había de defenderse. Nunca le llamaron la atención cuando corría, daba la espalda y huía. Eso no es boxeo y no creo justo el fallo”.
Garibaldi aseguró sentirse seguro del triunfo, ante un Spinks temeroso que en ningún momento se atrevió a intercambiar golpes.
Spinks no solamente huyó, sino que se olvidó de atacar y con ese estilo deslucido se apuntó el triunfo sobre el nicaragüense.
“Perdimos, pero seguiremos trabajando para recuperar los títulos del mundo. Mayorga sigue siendo el campeón y para en otra pelea se deben poner jueces honestos que no sigan dañando al boxeo con estos fallos”, finalizó Garibaldi, al filo de la madrugada del domingo cuando las discusiones alrededor del fallo se encontraban en lo fino en todos los rincones del inmenso Hotel Ballys, de Atlantic City.

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