Especial
“Ship-out” mantienen economía de Bluefields
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Así nombran los blufileños a los hombres y mujeres que se embarcan para trabajar en cruceros trasatlánticos, cuyas remesas no sólo ayudan al sostén familiar, sino también hacen crecer la economía de la ciudad |
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Joven costeño recibe un certificado por su buen desempeño en el trabajo.
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Sergio León C. CORRESPONSAL / BLUEFIELDS departamentos@laprensa.com.ni
En Bluefields, Región Autónoma Atlántico Sur (RAAS), visitar la casa-oficina de Wade Hawkins, en el Barrio Beholdeen, es sinónimo de irse “ship-out” (embarcarse en naves turísticas), este señor recibe cantidades de jóvenes y adultos (masculinos y femeninos), y de todas las profesiones y oficios, que pretenden ganarse un puesto de trabajo e irse a navegar a cualquier parte del mundo para ganar “en dólares”.
Según Hawkins, existe un estimado a los tres mil 400 embarcados (en toda la Costa Atlántica y parte del Pacífico) que navegan por diferentes partes del mundo realizando sus travesías de trabajo en cruceros de lujo, no obstante refirió que las líneas (empresas), ahora exigen el dominio del inglés.
Hawkins es gerente de Seaman Express, la principal agencia de líneas de cruceros de Nicaragua, con sede en la ciudad de Bluefields (Royal Cruise Line, MCL Cruise Line y Carnival Cruise Line) y, según él, éstas están estrictas con el dominio del idioma inglés. “Anteriormente contrataban personas de León o Managua, que iban a departamentos (cocinas, cuarto de máquinas, etc.) en los que no tenían mucho contacto con los pasajeros, pero ahora es diferente”, anotó.
“Todos los días son grandes cantidades de gente las que vienen hasta esta oficina a buscar cómo salir, porque están desesperados por la situación crítica del país”, indicó Hawkins.
BUSCAN UNA OPORTUNIDAD DE TRABAJO
Añadió que desde hace cuatro años, el Servicio de Guardacostas de Estados Unidos, empezó a ser bastante drástico con el idioma inglés, a tal punto que exigió que fuera éste el idioma oficial hablado en los cruceros. “Esto es por cualquier caso de emergencia, para asistir a los pasajeros y evitar muertes innecesarias”, consideró Hawkins.
Destacó que el 80 por ciento de los embarcados nicaragüenses son hombres, el otro 20 son mujeres, pero a partir del 2000 ha aumentado el número de mujeres que vienen a la agencia a solicitar empleo para irse embarcadas. “Las compañías vienen contratando a mujeres nicaragüenses desde 1996”, observó gerente de Seaman Express.
Hawkins dio a conocer a LA PRENSA que irse embarcados se ha convertido para jóvenes, hombres y mujeres de todos los rincones de la RAAS y de todas las profesiones y oficios posibles, en la tabla de salvación para conseguir un empleo, desde el cual pueden sostener económicamente a sus familias.
“Aquí vienen diariamente entre 60 y 70 jóvenes (hombres y mujeres) diarios, de todas las profesiones y oficios. Vienen mujeres que tienen problemas con sus maridos, porque las dejaron embarazadas y tienen un hijo o dos que mantener. Me ruegan darles una oportunidad de salida y busco qué hacer por ellas”, declaró Hawkins.
UNA DIFERECIA ABISMAL
Ernesto Díaz Castillo es un costeño de 41 años, su oficio es mecánico naval, y labora para una empresa marisquera devengando un salario de 3 mil córdobas mensuales, según sus palabras.
“Con la ayuda de Wade Hawkins yo espero salir en estos próximos días hacia Estados Unidos, a abordar uno de los barcos, porque la situación es dura aquí. En Nicaragua y en Bluefields no hay trabajo. Lo poco que se gana en este país no da para nada. Tengo que buscar qué hacer para mantener a mi familia”, consideró Díaz.
Díaz reveló a LA PRENSA que hace año y medio había estado embarcado, pero que por problemas personales tuvo que abandonar ese trabajo. “Yo ganaba como ‘utility’ (lavando platos en la cocina), la cantidad de 530 dólares. De esos yo le enviaba 450 a mi esposa y vivíamos tranquilos y cómodamente. Ahora mi hija tiene 11 años y con lo que devengo (en Bluefields) no puedo mantenerme yo, a mi esposa, ni a mi hija”, reflexionó.
“Uno busca mejores opciones fuera del país de uno. Salir embarcado a uno le garantiza muchas cosas, como el bienestar de la familia, poder vivir cómodamente y tener muchas cosas, ya que si uno trabaja aquí en Nicaragua con el salario que hay sería imposible”, anotó Díaz.
ENVÍAN MILLONES
LA PRENSA conoció que en Bluefields existen unas ocho agencias de remesas familiares, más las diferentes instituciones bancarias ubicadas en la ciudad y que realizan giros monetarios. “Si cada embarcado envía a Bluefields un mínimo de 200 dólares mensuales, y esto lo multiplicamos por los tres mil 400 trabajadores marinos, significa que a la ciudad entran 680 mil dólares mensuales. Y si multiplicamos estos 680 mil dólares por los 12 meses del año, arroja que en Bluefields circulan ocho millones 160 mil dólares anuales, únicamente de los embarcados, que son los que mantienen a nuestro pueblo”, observó un gerente de agencias de envíos monetarios que pidió su anonimato.
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