JUEVES 11 DE DICIEMBRE DEL 2003 / EDICION No. 23299 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE




Nuestro Mundo
Cazadores de virus en “zonas calientes”

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. Durante este verano, un equipo de cazadores de virus emprenderá un viaje a Australia, Bangladesh, India, Sumatra y Tailandia y explorará lo que llaman las “zonas calientes”, sitios donde nuevas y mortíferas enfermedades han emergido

 

National Geographic

En todas estas localidades el enemigo común es el virus Nipah, o un pariente cercano de él. El Nipah apareció en Malasia en 1998. Hoy día se sabe que es transmitido por un murciélago frugívoro. Sus primeras víctimas fueron cientos de cerdos, y en un lapso de pocas semanas atacó a la gente. El conteo final de fatalidades humanas ascendió a 110.

Ahora estos cazadores de virus están al acoso para aprender por qué y cómo ataca el virus Nipah. El trabajo de este grupo, como lo indican los investigadores, ayudará a constreñir el avance no solamente de este virus sino de otras enfermedades virales que asoman de repente en contra de humanos y animales.

Para restringir la epidemia inicial del Nipah, el gobierno malayo sacrificó un millón de cerdos, diezmando la industria porcina local.

“Queremos saber qué cambios incitaron a este virus a aparecer en primer lugar”, menciona Peter Daszak, director ejecutivo del Consorcio de Medicina Conservativa, un grupo de investigación que se dedica a estudiar enfermedades emergentes, sita en Palisades,N.Y. “¿Qué condiciones se dieron para que este virus emigrara de los murciélagos a cerdos y de éstos a los humanos”?

Las investigaciones que se esperan llevar a cabo este verano se hacen más urgentes al paso de los días debido a reportes recientes que indican que este virus Nipah, y otros similares, pueden haber abarcado más terreno en el sudeste de Asia de lo que cualquiera pudiera haberse dado cuenta.

El Instituto Nacional de la Salud (NIH, por sus siglas en inglés), le ha concedido 1.4 millones de dólares al consorcio como fondo adicional para aumentar las investigaciones respecto al virus Nipah y del virus Hendra, relacionado con el primero y que también es transmitido por murciélagos frugívoros.

EL TRANSMISOR

El territorio del murciélago frugívero se extiende desde el sudeste de Asia hasta África, y esto es causa de acentuadas inquietudes en el sentido de que especies diferentes del murciélago puedan albergar variantes aún más dañinas que el propio Nipah.

“Es probable que haya virus relacionados en toda esta área con el potencial no solamente de aparecer en la ganadería a base de agricultura sino también de causar enfermedades muy serias en los humanos”, indica Stephen Morse, epidemiólogo viral de la Universidad de Columbia en Nueva York, y director del Centro Columbia de Prevención en Salud Pública y autor del libro Virus emergentes.

En Malasia, el anfitrión del Nipah o “depositario” es un murciélago frugívoro grande (Pteropus vampyrus) cuyo cuerpo es del tamaño de un cachorro de perro pequeño y con una envergadura de cinco pies.

Hume Field, veterinario de vida silvestre del Departamento de Industrias Primarias de Queensland, en Brisbane, Australia, y que estuvo en Malasia en 1999 durante la aparición, ayudó a determinar que los murciélagos frugívoros locales eran los portadores de este mal.

Field y otro colega capturaron en redes más de 300 murciélagos y enviaron muestras de sangre a laboratorios en Australia en donde dieron positivo al virus.

ENCEFALITIS Y MUERTE RÁPIDA

El Nipah se replica a sí mismo muy rápidamente en los cerdos y su paso a los humanos produce una “carraspera atroz”, hace notar Field. Cuando el Nipah llega al cerebro, causa encefalitis y mata rápidamente.

Los humanos se contagian de este virus por contacto con cerdos infectados. Síntomas parecidos a los del resfriado pueden llegar hasta la encefalitis y la catatonia. En el 40 por ciento de los casos esta enfermedad es fatal.

La aparición del Nipah en 1998 pudo haberse derivado de la interacción del hombre y la naturaleza, de acuerdo a Daszak y al investigador Jonathan Patz, director del Programa sobre Efectos de la Salud debido a Cambios Ambientales Globales, de la Universidad John Hopkins de la ciudad de Baltimore.

Los investigadores ejemplificaron un escenario en el que El Niño, al ocasionar severas condiciones de sequía aunado a las quemas que la gente había iniciado para despejar parcelas, simplemente ocasionó que éstas se salieran de control.

El humo y la neblina cohibieron el desarrollo de la fruta en los bosques ya de por sí disminuidos y forzaron a los murciélagos a emigrar fuera de su hábitat normal, hacia los extremos de las florestas, donde quedaron cerca de las zahurdas.

En muchas granjas, las pocilgas se entremezclan con las hortalizas, y los investigadores creen que los murciélagos frugívoros contaminaron la fruta que después fue a dar a las pocilgas.

“Es una situación extremadamente compleja”, indica Patz. “Estos cambios en la configuración del medio ambiente, producto de la tala y quema, son globales en escala, y tienen el potencial de unificar gente, con vida silvestre y con los depositarios de las enfermedades de maneras que no podíamos preveer”.

Los investigadores comprenden poco respecto al vínculo entre la desorganización ecológica y las enfermedades.

Este campo se basa sobre investigaciones multidisciplinaria, pues el consorcio, por ejemplo, saca información de ecologistas, epidemiologistas, cirujanos, especialistas en salud pública, veterinarios, virólogos y especialistas en vida silvestre.

“Con el aumento de la globalización se dan más oportunidades para la difusión de enfermedades que de otra manera se mantendrían circunscritas”, afirma Morse. “Un buen sistema de supervisión es necesario para evitar tales brotes”.
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