En letra pequeña
Fabián Medina fabian.medina@laprensa.com.ni
JUSTICIA
La condena de Arnoldo Alemán, lejos de significar un restablecimiento de la justicia, simplemente confirma que la juez Juana Méndez absuelve o condena según le convenga a Daniel Ortega. No nos confundamos, Arnoldo Alemán no está condenado por los delitos que cometió, que son razón suficiente, sino porque no pudo ponerse de acuerdo en la negociación que se tenía con el Frente Sandinista. Lamentable.
SUDOR DE LA FRENTE
Dice la juez Méndez que absolvió a Byron Jerez porque no se lucró del latrocinio en el que participó. O sea, que la terraza de Pochomil, el apartamento millonario de Miami y la vida de sultán que se daban tienen su origen en el trabajo honrado de este hombre que hace apenas 20 años vendía pizza, ropa o carros usados en Miami.
VERGËENZA
Quiero ver a ganar a Ricardo Mayorga la pelea del sábado. Pero no puedo dejar de sentir vergüenza de que sea nicaragüense cuando se suelta a decir esas vulgaridades, que si bien alimentan el show, lo hace deslucir como deportista. Es un pobre diablo al que le han asignado el triste papel de bufón.
ESPERANZAS
Ojalá que no nos hayan hecho coger la vara y que resulten ciertas las promesas de ríos de leche y miel que vendrían después de la condonación de la deuda. Una mentira sería fatal en las esperanzas que ya empiezan a asomar a través de las encuestas.
TELEBASURA
¿Hasta dónde está dispuesto a llegar un productor de televisión para conseguirle público a su programa? Hay casos inverosímiles. En España, uno de los programas más visto, pasó al menos tres meses discutiendo si una fulana que participaba en un reality show, había masturbado o no en un bus a su compañero de equipo. Y es increíble cómo esta basura consigue audiencia y mueve dinero. Agrias discusiones ¡de horas! cada noche, especialistas en el tema que llegaban al programa a exponer su punto de vista. Parecía que el futuro de España se jugaba en eso. Al final, el gran debate terminó cuando la mujer llorosa que se hizo famosa por sus supuestas habilidades manuales, aceptó en cámara: “Sí, lo hice”.
NICARAGUA TAMBIÉN
Fachenteaba yo con algunos colegas españoles que esas cosas no pasaban en Nicaragua, pero al regreso a mi país me di con la piedra en los dientes. Hay un programa de televisión que paga cien córdobas a alguien que se bebe una pacha con sus propios orines, a una mujer le da 50 córdobas para que se coma una barra de pan que de previo ha metido entre sus glúteos, a otro lo obliga a lamer los pies de un desconocido al que con anterioridad embadurnaron con huevos crudos. La peor basura llegó a la tele nica.
BUITRES DE LA POBREZA
¿Nos divierte refocilarnos en la miseria humana? Porque si algo queda claro es que la carne que alimenta este programa son los miserables que están dispuesto en llegar hasta lo indigno para conseguir 50 córdobas. No es por casualidad que los principales protagonistas sean pirucas que malviven en los barrios pobres y quienes por tres pesos venderían su alma al diablo.

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