JUEVES 11 DE DICIEMBRE DEL 2003 / EDICION No. 23299 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE




Mi punto de vista
Bodas de Plata

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Freddy Potoy R.
freddy.potoy@laprensa.com.ni

MADRID, ESPAÑA— La conmemoración del XXV aniversario de la Constitución española fue un acontecimiento que en este país sus ciudadanos, el Gobierno y las distintas fuerzas políticas, le dieron una gran importancia. Y no es para menos, recordaron muchos años de dictadura y la guerra civil que asoló a España.

El preámbulo de la celebración del pasado 6 de diciembre estuvo provisto de celebraciones en todas partes. En la televisión presentaban mensajes con niños, adolescentes, jóvenes y adultos, destacando la importancia de la Constitución de España. Los relatos sobre acontecimientos dolorosos en el pasado salieron a relucir, pero inmediatamente celebraban los derechos consagrados en el texto constitucional de 1978. Algunos periódicos distribuyeron con sus ejemplares la Constitución y en fin, fue una gran celebración.

Para el Rey Juan Carlos I, “nadie puede apropiarse de la Constitución ni rechazarla como ajena”. “Me siento orgulloso de lo mucho que ha cambiado España”, aseguró el Rey en su discurso de conmemoración del XXV aniversario de la Constitución de este país. Fue discurso elogiado por la mayoría de los líderes de las fuerzas políticas. Pero siempre hay alguien que desentona, como los presidentes autonómicos Jordi Pujol y Juan José Ibarretxe, quienes mantienen una fuerte disputa con el Gobierno del presidente José María Aznar por el tema del nacionalismo que raya en el separatismo.

Para Paula Ortiz López, una joven que nació en 1978, justo cuando “renacía” la Constitución de España, este texto tiene una gran importancia histórica porque se trataba de poner en marcha un nuevo sistema de convivencia entre españoles, basado en la igualdad y la libertad. “Fue un trabajo técnico, jurídico, pero sobre todo un difícil trabajo político ya que establecía un sistema democrático, que contó, por primera vez en nuestra historia con el apoyo de la gran mayoría de las fuerzas políticas”.

Apenas se conmemoraba la “Boda de Plata” de la Constitución, cuando el opositor José Luis Rodríguez Zapatero, líder del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), demandaba una reforma a la Carta Magna. El presidente Aznar del gobernante Partido Popular (PP) respondió que no había problemas siempre y cuando fueran aspectos secundarios y que de ninguna manera se afecten los derechos fundamentales consagrados en la Constitución.

España apenas ha tenido nueve Constituciones en los últimos dos siglos y la de 1978 es la segunda en duración, pero según los españoles, ninguna había proporcionado la estabilidad política, la garantía de derechos individuales y el sistema de control de poderes que ha aportado este último texto constitucional.

Si bien es cierto que ningún sistema debe copiarse o aplicarse íntegramente en otro lugar, pero hay cosas que valen la pena estudiar y tomar nota. En Nicaragua, contemos cuántas constituciones hemos tenido y bajo qué circunstancias se han reformado, sobre todo en los últimos años. Lamentablemente en Nicaragua no se puede conmemorar nuestra Constitución porque cada cierto período corto, los políticos criollos la destruyen para estar bien ellos. Estando en Europa, uno puede apreciar en su justa dimensión los sistemas políticos, económicos, sociales, educativos, culturales, deportivos, etc. Más al norte de Europa se encuentran buenos sistemas democráticos, como por ejemplo, el de Finlandia, que particularmente para mí, si no es el mejor, es uno de los mejores.

Por problemas de correo electrónico la columna de Freddy Potoy no se pudo publicar ayer miércoles, como se hace habitualmente.
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