Dolce vita
La esplendorosa tradición de regalar
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Las fiestas de diciembre traen aparejadas la antigua tradición de regalar en Navidad y la moderna costumbre de intercambiar obsequios en el centro de trabajo o estudio. Ello nos coloca a veces ante
decisiones sobre las cuales tenemos muy poca información para solucionarlas positivamente |
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Orlando Barrera Rodríguez info@laprensa.com.ni
La tradición de regalar en Navidad conmemora la presentación de ofrendas por los Reyes Magos al Niño Jesús. Gaspar, Melchor y Baltasar ofrendaron oro, incienso y mirra, que lo honraban como rey, como Dios y como hombre, respectivamente. Este gesto de devoción se fue arraigando en la tradición y con el tiempo se ha convertido en una forma especial de mostrar afecto, cariño o consideración.
Es necesario tener conciencia que lo importante no es el valor material del presente sino el tiempo y dedicación invertido para conseguir algo importante y significativo para la persona agasajada. Con los niños casi no hay problema, pues ellos mismos suelen escribir sus preferencias, en las ya casi olvidadas Cartas al Niño Dios o a Papá Noel. El asunto es un poco más complicado cuando tratamos de ofrendar algo a los adultos de la familia o a los compañeros de trabajo, pues muchas veces desconocemos sus preferencias. Aquí lo recomendable es estar pendiente de lo que suelen expresar desprevenidamente en conversaciones o a través de terceros. El consejo más útil es dedicar un tiempo a pensar qué regalo se aviene más con la personalidad y/o necesidad de la persona elegida.
Si se trata de nuestra madre, evitemos regalarle cosas para el hogar y pensemos más bien en artículos de uso personal o que le sirvan de entretenimiento y superación. A nuestro papá, quizás le venga bien un set de juego de cartas, dominó o similares o si es un fanático “componetodo”, le caerá bien alguna selección de herramientas que le ayuden en su labor.
Para los hijos pequeños siempre son bienvenidos los juguetes, de todo tipo, pero lo importante es que éstos sean seguros para su edad y que les ayude a desarrollar su creatividad e inventiva. Evitemos comprarle pistolas y armas u otros juguetes con los que puedan hacer o hacerse daño. Para los hijos adolescentes la ropa es una opción de primer orden. Igualmente, los perfumes, lociones y aditamentos de belleza. También apreciarán regalos instructivos como libros, música, agendas electrónicas o incluso un instrumento musical que les ayude a encauzar su energía.
Para nuestros compañeros de oficina hay una enorme variedad de opciones, dependiendo de sus aficiones, preferencias y personalidad. Aquí es válido poner una nota simpática que rompa con la rutina que caracteriza el trabajo en la empresa.
El valor de los regalos debe estar acorde con nuestro presupuesto, el grado de cercanía y confianza que tengamos con nuestro familiar o amigo, pero debemos siempre tener en cuenta de no ser muy ostentosos o, al contrario, de retratarnos como tacaños. Recuerde que un buen regalo dice más de mil palabras, pues despierta afecto y emoción.
NO “RECICLE”
Hay que evitar la costumbre, cada vez más frecuente, de “reciclar” regalos que hemos recibido en años anteriores, pues podemos producir un agravio en lugar de satisfacción.

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