Asteriscos de Washington
** Empezaron las compras de los nicas. Algunos compatriotas ya andan con bolsas de tiendas de reconocida marca en los pasillos del hotel sede la Ronda del Cafta.
** “Si vas a sacarme en los asteriscos decí que conseguí buenos descuentos en ropa”, recomendó con apenadas sonrisas uno de los compradores.
** Muy guapa se mira dona Regina Vargo, jefa negociadora por los Estados Unidos, de abrigo de invierno, se le vio correr fuera del hotel y montarse a un taxi ayer a las doce del mediodía.
** Un mediodía que todos los nicas añoran es el de Managua, pues ayer a esa hora acá la temperatura era de un grado centígrado... por la tarde empezó a lloviznar y la cosa se puso peor.
** El clima no impidió las protestas, una veintena de personas se apostaron afuera de la sede gritando y portando pancartas contra el Cafta.
** Siguen llegando los empresarios... ¿y los diputados?, pues se espera que lleguen hoy, vienen al menos ocho, principalmente de las bancadas mayoritarias, los andaremos taloneando. Los de algunos países ya andan por acá.
** Nos preguntan porqué tanta insistencia con los diputados en estos asteriscos, pues recordemos que con nuestros impuestos obtienen sus salarios y lo que más queremos es verlos activos, cosa que pocas veces se ha visto en las rondas anteriores.
** Ayer se completó el equipo de los ministros de Economía y Comercio de Centroamérica, a ellos le toca pelear lo que le interesa al istmo, siguen teniendo como meta el martes para que se concluyan las negociaciones.
** Uno de esos ministros, Miguel Lacayo, de El Salvador, nació en León, Nicaragua.
** Los periodistas ticos están a nivel, el gobierno les acondicionó una habitación en este carísimo hotel como sala de prensa, son los que menos estrés tienen con los envíos.
** Y hablando de periodistas, Honduras siempre ausente, al menos no se han dado a conocer.
** No se sabe si es por la tensión, pero los regaños y reclamos se empezaron a ver ayer entre los equipos negociadores, y el nica no se queda atrás. Lo simpático es que uno de los regañados le lleva como un metro de estatura al molesto “regañador”.

|