Doble play
Rápido y furioso
Edgard Tijerino M. Desde Atlantic City edgard.tijerino@laprensa.com.ni
Ricardo Mayorga le saca chispas a las conferencias de prensa. Tan rápido y furioso como luce en el cuadrilátero, así se muestra en los encuentros previos a cada una de sus peleas. Lo saben muy bien Andrew Lewis y Vernon Forrest. Ambos, de volver a pelear con Mayorga, seguramente solicitarían conferencias de prensa separadas. Ayer, una vez más, el Mayorga provocador sin límites se adueñó del escenario dejando a la gente de Spinks y al propio adversario, rezando el Padre Nuestro.
Uno piensa que Mayorga reserva esa agresividad verbal, sólo para intimidar a sus rivales y ser calificado como un auténtico matón. ¿O será así todo el tiempo? No, no puede serlo, porque sencillamente, nadie puede estar actuando de esa forma permanentemente, sin estar consciente de dañar su imagen.
Hasta hoy, Mayorga, ha tenido una ventaja, y es caer en gracia. El periodismo norteamericano que te proyecta y engrandece como factor de producción, ha utilizado muy bien los excesos de Mayorga, procesándolos convenientemente. Lo comprobamos con los dos grandes reportajes publicados en estos días en revistas de circulación nacional como la del ESPN y Sports Illustrated.
Me dicen que Don King llegó a rascarse la cabeza en cierto momento. Claro, King lo que quiere de Mayorga es resultados, no un 10 en conducta, pero de alguna manera, debe pensar que su esfuerzo por agredir verbalmente a los rivales, podría ser canalizado de otra forma, aplicando ciertas modificaciones.
¿Pero, cómo hacerlo con Mayorga?
Rosendo en tanto, con la experiencia acumulada a lo largo de los años después de haberse visto inmerso en tantas controversias, ha girado saludablemente hacia una actitud agradable por el respeto hacia sus contrincantes y la estima por él mismo, algo que caracterizó siempre a Alexis Argüello.
El pequeño dinamitero, oculta su frustración por no haber sido utilizado con la frecuencia requerida, reconociendo que no se puede subestimar a nadie, y que Burgos, es capaz de obligarlo al máximo crecimiento.
Luis Pérez, es otro caso. El muchacho todavía se está adaptando en las altas esferas del pugilismo. No pelea desde enero, cuando súbitamente se coronó, y sigue pareciendo más retador que Campeón, lo cual es bueno, porque desde esa actitud humilde, puede agigantarse frente a sus pretensiones de establecerse.
Cuidado. Esa tranquilidad puede ser el presagio de una erupción.

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