Tom Cruise y el último Samurai
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Su más reciente película, El último samurai, encabezó la lista de las más taquilleras el fin de semana en Estados Unidos. Anuncia su próximo filme donde será un asesino a sueldo |
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Fabián W. Waintal
Con pelo mucho más corto y una barba de tres días, Tom Cruise llega al hotel Beverly Wilshire a las corridas. “Estuve filmando toda la noche y me levanté hace poco”.
Son casi las tres de la tarde, pero el mundo del cine le cambió el reloj, por completo. Mientras trabaja, es Nicole Kidman quien cuida los dos hijos adoptados, Isabella (10) y Conor (8).
En la vida privada cada uno protagonizan diferentes historias de amor: Kidman está de novia con el cantante Lenny Kravitz y es sabido el amor de Tom por Penélope Cruz; pero lo vuelve a confesar en este reportaje, mostrando también aquel lado paternal que no se ve bajo las luces del cine.
—¿Hay algo de la cultura hispana que le gusta en particular?
—De la cultura hispana lo que más me gusta es Penélope Cruz... Eso ya lo sabes, supongo (no para de reír). Pero también me gusta la música, como el flamenco. Y las largas cenas, a las que yo no estoy acostumbrado.
—¿Es verdad que está tomando clases de español?
—Sí, sí, sí. Mejoré un poco. Ahora por lo menos lo entiendo.
—¿Fue difícil superar emocionalmente el mal momento personal que vivió después del divorcio?
—Todo el mundo sabe que sigo la religión de Cinesiología, es la que me ayudó a encontrar paz en mi vida y una gran estabilidad.
—¿En qué sentido lo ayudó la religión?
—En todo sentido. En mi relación con Nic (Kidman), con Penélope (Cruz), con mi trabajo. La relación con mis hijos siempre fue buena pero también crece, mejora. El éxito de una película no es la base de la felicidad. Es el placer de la vida, estar con mis hijos, con Penélope.
—¿Se volverá a casar?
—No lo sé. No quiero descartarlo porque creo en las relaciones a largo plazo. No me opongo para nada al matrimonio y lo veo como algo grandioso.
—¿Es también por su religión que trata el tema de la guerra remarcando principios morales como el honor, con la película El último samurai? ¿Qué opinión le merece la guerra?
—Las guerras no solucionan conflictos. Las ideas, sí. La historia se repite una y otra vez. Vivimos una época con avances tecnológicos y sin embargo la guerra sigue existiendo. Algo estamos haciendo mal. Siempre habrá conflictos si no nos entendemos.
—¿Cómo le explica la guerra a sus propios hijos?
—Al contrario. No les explico, les pregunto a ellos lo que piensan. Por supuesto, se asombran al saber que el mundo vive en guerra y no entienden la razón. Yo los educo mostrando el sentido de la historia y las diferentes culturas. Para que las respeten
—¿Cómo es “Papá Tom Cruise”?
—Me encantan los chicos. Yo fui un chico alguna vez... Amo a mis hijos y me siento cómodo comunicándome con ellos. No soy para nada autoritario.
—¿Cómo piensa pasar las fiestas? ¿Penélope Cruz le va a cocinar algo especial?
—Yo puedo cocinar bien. Y me animaría a cocinar para las fiestas pero prefiero dejarle el lugar a mi madre. Ella es excelente en la cocina, especialmente con el pollo frito y la comida sureña. Me encanta pasar las fiestas, rodeado de chicos. Ahora estoy viviendo con mi hermana, que tiene tres hijos. Y cuantos más chicos hay, más amigos, más familia, más me encanta. Los mejores recuerdos los tengo de las fiestas familiares en Navidad.
—¿Cuál es la que recuerda con más cariño?
—La mejor Navidad la tuve un año que ni siquiera dábamos regalos. Un mes antes de la fiesta a mi madre se le había ocurrido mezclar nombres adentro de un sombrero y a cada uno le tocaba hacer algo especial por el nombre que había sacado, en secreto, sin que el otro se entere. A mí me tocó dedicarle el mes a mi hermana y para que no se diera cuenta, por ejemplo, le hacía la cama cuando ella estaba en la ducha. Era fantástico porque no nos podían descubrir. Y la noche de Navidad, tuvimos que decir lo que habíamos hecho. Eso me encantó.
—¿En su más reciente filmación: El último samurai, aprendió japonés para esta filmación?
—Un poco... Aprendí que “Jai” no siempre significa “Sí”. Quiere decir que entienden lo que digo, pero no significa que estén de acuerdo conmigo (se ríe). Los actores japoneses también me ayudaron a mejorar el acento.
—¿Qué fue lo que más le impactó de Japón?
—Lo diferente que es, la cultura que tienen. Me fascina. Estudié mucho sobre la historia, como viven y como llegaron a donde están hoy. De chico, yo no tenía Internet para ver el resto del mundo. Me acuerdo perfectamente cuando tenía seis años y veía en televisión Laurence de Arabia, en el Desierto del Sahara. Yo soñaba con conocer nuevos lugares.
—¿Con tantas escenas de acción, luchando con espada o a caballo, se preparó como nunca?
—Con películas como Rainman y Nacido el 4 de Julio, también me había tomado tiempo prepararme bien. Con El último samurai, necesité un año entero, porque amo lo que hago y no puedo hacer mi trabajo a medias. Honestamente, no sabía si iba a poder hacer esta película, si podía conseguir los movimientos y la gracia de un samurai. También tuve que estudiar sobre los indios americanos además de los japoneses y la época de la Guerra Civil en Estados Unidos. Investigué mucho, leyendo diarios y cartas de la gente de esa época, que me transportaron por completo en el tiempo.
—¿Cómo fue el entrenamiento físico?
—Cuando recién empecé no podía tocarme los dedos del pie y mis manos no pasaban de las rodillas. No me sirvió el entrenamiento que había hecho en otras películas. Solamente la armadura pesaba unos 25 kilos. Entrené tanto que peso 12 kilos más por los músculos que desarrollé, especialmente en los hombros y los brazos, porque necesitaba manejar mejor la espada y hacer un movimiento de rotación especial.
—¿Se guardó como recuerdo la espada de samurai que usó en la película?
—Me quedé con una espada de verdad, pero la tengo bien guardada porque ésta sí que es muy filosa. Ese tipo de espada que usaban los samurai, es la mejor que se haya hecho en la historia mundial. No sólo es un arma poderosa, además es un arte, la forma en que la hacen.
—¿Y qué película sigue después de ésta? ¿Cuál es la que estuvo filmando toda la noche?
—Es una nueva sobre un asesino a sueldo. Esta vez voy a ser malísimo. La estoy pasando genial, con el director Michael Mann. Todos dicen que se va a llamar Colateral, pero en verdad no estamos decididos en el título, todavía.
—¿Qué factores lo llevan a decidirse por una película en particular?
—Cuando recién empezaba, solamente quería conseguir un trabajo y ni siquiera estaba seguro que iba a poder vivir como actor. Estoy convencido que toda historia tiene su público y por eso hago películas tan diferentes.
DE CURA A ACTOR
Con padres separados desde muy chico, Tom Cruise se crió al lado de una madre y tres hermanas, que viajaban constantemente. Había pasado por diez escuelas diferentes, hasta que la familia se estableció definitivamente en Nueva York.
Créase o no, a los 14 años, Tom ni siquiera pensaba en Hollywood ni la actuación, cuando se inscribió en un seminario para convertirse en cura!!! pero cambió de parecer al año siguiente, tomando las primeras clases de actuación.
A los 18 años había decidido el futuro, dejando los estudios por los primeros trabajos profesionales, como actor. El resto, es historia.
Después de un humilde debut en ‘Endless Love’ y ‘Taps’ (1981), apenas si había cobrado 75,000 dólares para protagonizar Negocios Riesgosos (1983), pero con un contrato de US$2,000.000 se convirtió en un instantáneo ídolo juvenil, con la película Top Gun (1986). Y pudiendo haber terminado en un éxito de temporada, moldeó una perfecta carrera rodeándose de los más grandes, Paul Newman en El color del dinero, Dustin Hoffman en Rainman y Jack Nicholson en Código de honor, recibiendo en el camino, tres nominaciones al Oscar por películas tan diferentes como Nacido el 4 de Julio (1989), Jerry Maguire (1996) y Magnolia (1999).
Fanático del paracaidismo, el buceo y la aviación, gana lo suficiente como para pilotear su propio avión Pitt Special S-2B, desde que sacó la licencia de piloto, en 1994.
Dueño de una fortuna incalculable, solamente con las versiones de Misión Imposible, Tom Cruise ganó más de 150 millones de dólares y ya planea la producción de una tercer Misión Imposible.
Mientras tanto, se luce ahora con otra superproducción sobre la historia de un militar americano que el gobierno chino contrata para entrenar a su ejército, aunque él termina peleando en el bando contrario, como un samurai más.

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