Opinión económica
La pequeña empresa y el acceso a los mercados
Elsa Aburto M.Sc.
El acceso a mercados mundiales y a mejores precios es el propósito de empresas, comunidades, zonas y naciones. Las estrategias correctas para alcanzar este propósito siguen siendo la gran interrogante. La idea de utilizar los clusters como la forma de insertarse en dichos mercados sigue sin concretarse en Nicaragua. Las pequeñas empresas nicaragüenses que pueden gestar sus estrategias dentro de un cluster tienen también la gran tarea de insertarse en los mercados por su propia cuenta, porque no existen clusters ya globalizados que ofrezcan posibilidades de emprender nuevos establecimientos, excepto por el cluster de turismo en la región sur (Río San Juan, Rivas, Granada, Carazo y Masaya, utilizando Managua y Guanacaste como puertos de llegada) que ha probado tener gran potencial.
En esta búsqueda de vías de accesar mercados, ya se empieza a hablar de cadenas globales de productos, referidas a los encadenamientos globales de productos, de procesos productivos, de procesamiento, de distribución y consumo. En el 2002, se estudió la cadena global del café y el desempeño de Nicaragua en esta cadena, en donde Nicaragua se ubica en las primeras fases de la cadena, es decir, como productor y exportador de café como materia prima. Pero también destaca el potencial del país para penetrar los mercados de café especial si se sigue una estrategia de calidad y se destacan características como la altura y los sistemas de producción y organización, aunado a una intenso proceso de mercadeo. La inserción en mercados europeos de algunos productos no tradicionales como frutas y vegetales también han empezado a estudiarse bajo este concepto de cadenas globales de productos.
Pero el salto al mercado global que buscan las pequeñas empresas mucho dependerá de cómo se aproveche el conocimiento y el riesgo, según el especialista Pérez Sáinz en su artículo-borrador sobre globalización, upgrading, y pequeñas empresas (2002). El conocimiento del mercado global y saber identificar claramente el nicho de mercado que se quiere insertar. Aquí falta mucho la asesoría y capacitación para los pequeños empresarios ya que muchos de ellos tienen dificultad para asimilar y comprender la terminología técnica que se usa en los mercados. Luego está el conocimiento de la tecnología y con ello, la capacidad para asumir los cambios necesarios en la producción de sus bienes o en la provisión de los servicios requeridos en el nuevo nicho. Algunos productores de café por ejemplo, nunca han probado la taza de café resultado de los granos producidos por ellos, no hay posibilidad de mejora bajo estas condiciones. Y finalmente esta el conocer la organización de la finca o de la pequeña empresa misma, de cómo se pueden dinamizar las estructuras existentes para volverlas más flexibles y eficientes, ya que la globalización lo demanda. Cualquier reestructuración que se plantee, debe considerar que los temas de la calidad, de seguridad, de conveniencia, son parámetros claves en los mercados.
Pero como toda oportunidad siempre implica riesgos, y más si las pequeñas empresas buscan acceso a mercados competitivos, hay riesgos de varios tipos. Está el riesgo inicial de dejar el segmento de mercado que se estaba atendiendo para entrar en otro. Luego está el riesgo implícito en un ambiente competitivo, un mundo de incertidumbre. Esta preocupación tiene que ver con la volatilidad de los mercados. No hay que olvidar ni por un momento que los productos que producimos y comercializamos, debido a la gran diversidad de fuentes de oferta, tienen una gran competencia tanto por precios como por diferenciación y mejora constante. Por tanto, no debe olvidarse que calidad y tecnología, son las nuevas fuerzas que orientan el mercado.
La insistencia con “calidad” es porque en los mercados actuales, el valor de uso del producto o servicio tiene una utilidad simbólica importante. Por ejemplo, los consumidores europeos están demandando productos saludables y orgánicos, referidos a productos bajos en grasa y que contienen menos azúcar y sal, así como también aquellos productos que son cultivados bajo sistemas que cuidan el ambiente. Tener una marca de producto representa aquí una ventaja importante ya que el consumidor puede ser cautivado más fácilmente. Cobra validez entonces el llamado a crear una marca país tomando en cuenta la cantidad de pequeñas empresas que existen en el país, especialmente en el área agrícola, y el potencial para que otras se desarrollen. El valor simbólico entonces está referido a que los consumidores obtienen tanto los productos disponibles en el mercado como la utilidad a través del consumo (alimentación saludable, vitaminas, fibras, y su parte al cuido del ambiente).
Finalmente, el aprender y desarrollar la capacidad para manejar el riesgo, es uno de los riesgos más delicados. Las pequeñas empresas necesitan capacitar constantemente a sus trabajadores, pero esta capacitación debe ir acompañada de una estrategia de fomento del sentimiento de identificación con la empresa, entre otros incentivos, para no perder la inversión realizada.
¿Cómo se da entonces el acceso al mercado global por parte de las pequeñas empresas? Hay tres áreas de inserción. 1. Pueden entrar y quedarse en el área de supervivencia, esta permanencia es corta y tiende a desaparecer. 2. O pueden entrar al área de supervivencia y luego dar el salto a una área donde las pequeñas empresas tienen capacidad para responder a los cambios del mercado global. Aunque este paso es una mejora, no hay garantía automática de la permanencia en el mercado sino se demuestra constancia. 3. Un peldaño más arriba se encuentra la zona de muy difícil acceso para las pequeñas empresas, el lugar de los líderes. La competencia en esta zona es a través de la innovación constante.
¿Y cuáles son las vías a seguir para lograr el acceso al mercado? Este aspecto merece mucho cuidado en la toma de decisiones. 1. La pequeña empresa que busca insertarse por su propia cuenta busca nichos de mercado que aún no están controlados por las grandes compañías. Pero cuando se tienen clusters territoriales (aglomeración de pequeñas empresas dentro del territorio de una comunidad), la vía cooperativa es la apropiada, según el especialista Pérez Sáinz (2001). La cooperación se refiere a que el cluster como un todo, se beneficia de las mejoras, siempre que el sector económico al que pertenece logre un desarrollo significativo, en términos económicos, de posicionamiento, de especialización, de innovación, y de proyección comunitaria. Pero si quiere dar el salto a un eslabón de permanencia en el mercado, los encadenamientos globales podrían contribuir de buena manera a este propósito.
Por otro lado, la pequeña empresa que busca insertarse a través de los encadenamientos globales ya establecidos, se subordina a las empresas líderes ya que se encuentra en los eslabones más inferiores de la cadena de su producto. El moverse de un eslabón a otro dependerá del tipo de relaciones dentro de la cadena, que pueden ser relaciones tradicionales donde hay una organización vertical y una jerarquía, o relaciones institucionalizadas que incentivan las innovaciones. Esta vía de inserción al mercado sin embargo, no es abierta. Mucho depende de las estrategias de las empresas líderes que son las que establecen las reglas del juego.
¿Y cuáles son los factores que permiten dar el salto cualitativo? 1. El conocimiento que se transforma en aprendizaje. El aprendizaje organizacional para una pequeña empresa implica la acumulación de conocimiento de la propia práctica empresarial. La mejora o el salto cualitativo dependerá entonces de la innovación que se produzca de ese aprendizaje, así lo señala el especialista Gereffi en su artículo sobre la mejora industrial a través de las cadenas organizacionales (1998). 2. El factor riesgo debe ser internalizado, emprender y permanecer en mercados, siempre implicará riesgos, por lo tanto, hay que aprender a manejarlos. 3. Y, por último, está el apoyo institucional. Un ambiente propicio que incentive a las pequeñas empresas a mejorar, requiere de una proyección colectiva de las políticas, que incluyan al mayor número posible de empresas pequeñas.
La autora es especialista en Economía Internacional.

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