MIéRCOLES 10 DE DICIEMBRE DEL 2003 / EDICION No. 23298 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE




Cónsul

Alberto Vallejos Martínez

Ante recientes señalamientos e infundios mal intencionados contra el cónsul honorario de Nicaragua en Ottawa, Canadá, me dirijo en nombre de muchos nicaragüenses que radicamos en la región de Ottawa-Gatineau para dejar constancia de lo siguiente:

Los nicaragüenses, si bien nos cobija un pasado tormentoso motivado por catástrofes naturales y por políticos corruptos que han destruido económicamente nuestra patria, somos gente trabajadora, honrada y honesta.

Motivados por esos factores emigramos a esta tierra canadiense que nos acogió con los brazos abiertos, dándonos seguridad y bienestar. Hemos educado a nuestros hijos enseñándoles el camino correcto para que sean útiles a la sociedad, motivando en ellos el espíritu de superación a través de los estudios e inyectándoles nuestra herencia cultural y nuestro idioma como identidad personal.

Somos un pueblo alegre, acogedor y fraterno, y pedimos a nuestros hermanos canadienses y latinos no dar crédito a los términos antes referidos. Que Dios y los hombres y mujeres honestas salven a Nicaragua.

Ottawa, Canadá
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