La enfermedad Kawasaki
Blanca Elisa Munguía de Jerez
Me extrañó cuando escuché el nombre, Kawasaki, pero no es sólo una marca de motos sino también una enfermedad que, entre otras cosas, puede ocasionar problemas en el corazón del niño que la padezca. Mi hijo, Juan Marcelo, de trece meses de edad, acaba de pasar por esta terrible enfermedad y debido a un mal diagnóstico se expuso a un sin fin de riesgos por darle el tratamiento equivocado; pero gracias a Dios no tuvo ninguna repercusión en su salud.
A Juan Marcelo le apareció un rash o urticaria en todo el cuerpo, también tenía calentura. Fue diagnosticado como alergia, neumonía atípica (pues no tenía tos ni dificultad respiratoria) y además con una infección fuerte que había provocado la inflación del hígado, el vaso y el pericardio. Pasamos 16 días en el hospital, y fue tratado con tres antibióticos intravenosos por catorce días cada uno. Además se le dio una cantidad enorme de esteroides para controlar la alergia en la piel. También se le dio plasma, pues el hígado no estaba trabajando bien. Estaba deshidratado, hinchado, se le despellejaron las manos y pies, tenía los labios secos, y nosotros desesperados.
Aún después de la bomba de antibióticos continuaba con fiebre y ahora los glóbulos blancos no estaban altos, sino que estaban tan bajos que su riesgo de infección era enorme. El dos de noviembre decidimos irnos a Estados Unidos y ese mismo día fuimos al hospital. La primera enfermera que nos atendió nos mencionó la palabra Kawasaki; yo, la verdad, ni quise preguntar lo que era.
Kawasaki es una enfermedad que provoca la inflamación de los vasos sanguíneos en todo el cuerpo. Es más común en niños menores de 5 años. Fue descrita por primera vez en Japón, en 1967 y su causa es desconocida. Unos creen que está relacionada con una infección, pues ocurre más en niños, sugiriendo que los adultos han desarrollado inmunidad a algo que la causa; otros creen que con un virus, pues es una enfermedad que tiene un ciclo de duración y sus síntomas se quitan solos. Lo que sí se sabe es que no es contagiosa y que no existe prueba de que alguna bacteria o virus la causen.
Tampoco existe un examen de laboratorio que pueda diagnosticar la enfermedad Kawasaki con 100 por ciento de seguridad. En cambio se utiliza una serie de criterios desarrollados por el Dr. Kawasaki: fiebre por más de cinco días y cuatro o más de los siguientes criterios (sin evidencia de alguna otra enfermedad): ojos rojos e inflamados con apariencia de conjuntivitis; labios inflamados y resecos; lengua roja con apariencia de una fresa; edema en las manos y pies; rash o brote en la piel, las manos y pies se despellejan. Aparte de estos síntomas, los niños están extremadamente irritables durante la enfermedad, algunos presentan dolores en las articulaciones, muchos tienen diarrea, nauseas y vómitos. También hay pruebas de laboratorio que facilitan el diagnóstico: sedimentación elevada, glóbulos blancos elevados, funciones hepáticas elevadas, plaquetas elevadas anemia, etc...
La desaparición de los síntomas puede tardar entre 6 y 8 semanas, sin embargo su pronto diagnóstico es esencial para poder reducir los daños al corazón. Todos los síntomas se van y todo se normaliza, pero el daño a las arterias coronarias puede durar toda la vida.
El tratamiento para esta enfermedad es gama- globulina intravenosa. Este producto acorta la fase aguda de la enfermedad y previene muchos de los daños coronarios, si es administrada durante los primeros diez días de la enfermedad. También los niños con la enfermedad Kawasaki toman altas dosis de aspirina porque reduce la inflación de los vasos, hace que la sangre sea más rala, reduce los coágulos de sangre y reduce los riesgos de los aneurismas coronarios.
Después de armar el rompecabezas, los doctores en Estados Unidos concluyeron que Juan Marcelo había presentado casi todos los síntomas de Kawasaki y aunque los glóbulos blancos bajos no era característico de esa enfermedad, podía haber sido causado por la cantidad de antibióticos innecesarios que se le habían dado. Juan Marcelo recibió la gama-globulina en el área de cuidados intensivos del hospital. En vez de dársela en 12 horas, su tratamiento duró 48, pues en un primer intento de dársela desarrolló una reacción alérgica. En cuestión de 8 horas de iniciado el tratamiento se le quitó la fiebre y también desapareció lo que quedaba del rash. Empezaron a subir los glóbulos blancos y todas las demás alteraciones en la sangre empezaron a normalizarse. Como ya no le dolían las articulaciones, empezó a moverse más y a pelear más cuando lo pinchaban. Su corazón estaba fuerte y sano.
La fuerza que tuvo Juan Marcelo y el milagro de que no haya sufrido daños se deben solamente a Dios. Fueron momentos muy duros en que solo Dios y la Virgen de Fátima nos dieron la fuerza para poder seguir adelante. Muchas veces sentí que me quebraba, pero hoy le agradezco mucho a él por esta maravillosa oportunidad de tenerlo sano y feliz.
Si alguien desea saber más información acerca de esta enfermedad, puede obtenerla en la página web de la Kawasaki Foundation: www.kdfoundation.org.

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