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SUPLEMENTO SEMANAL DEL DIARIO LA PRENSA / SáBADO 6 DE DICIEMBRE DE 2003
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Homenaje al poeta Pablo Antonio Cuadra

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.Y a los fundadores y ex presidentes del Instituto de Cultura Hispánica

 

Nydia Palacios Vivas*

Esta noche, en nombre de la embajada de España y de la actual Junta Directiva del Instituto de Cultura Hispánica, rendimos un homenaje de reconocimiento, a sus fundadores y a los ex presidentes de esta institución, que tanto han aportado al arte y la cultura de Nicaragua. Cuando Rubén Darío dijo “Soy un hijo de América, Soy un nieto de España”, reconocía las fuentes nutricias de donde procedía. Darío en sus Cantos de vida y esperanza, levanta el estandarte de la dignidad hispanohablante, afirma sus raíces indo-hispanas y proclama que un espíritu común, nos une y que este vínculo debe estrecharse cuando nos dice: “Brillen, únanse, tantos vigores dispersos”. Estos lazos se han fortalecido desde entonces y hoy España, con una economía cada vez más floreciente, forma parte de los países más ricos y su influencia se deja sentir en la economía y la política mundial. En Nicaragua, gracias a su apoyo, se reconstruyen iglesias, ciudades coloniales, museos y se promueven eventos y concursos artísticos y culturales. La fundación del INCH, en 1944, presidida por Don Joaquín Ruiz Jiménez, tuvo como escenario El Escorial, y en este mismo lugar, el 4 de julio de 1946, se escogió a Don Pablo Antonio Cuadra como presidente del Instituto Iberoamericano, lo que posteriormente se transformó en el Instituto de Cultura Hispánica. Más tarde, el 12 de octubre de 1950, se consolidó su fundación encabezada por su director, el Dr. Andrés Vega Bolaños y como vicedirector Don Pablo Antonio Cuadra. Otros miembros fundadores fueron: Dr. Juan Munguía Novoa, Dr. Edgardo Buitrago, Lolita Soriano, etc.

La Segunda Junta Directiva del Instituto elegida en 1961, fungió como Presidente: Dr. Julio Ycaza Tigerino, y en otros cargos el Dr. José Joaquín Cuadra, María Teresa Sánchez, entre otros.

En esta ocasión voy a referirme al personaje más ilustre de sus fundadores, Don Pablo Antonio Cuadra, a quien desde 1961, la segunda Junta Directiva, nombró Miembro de Honor, por sus indiscutibles méritos de gran humanista y poeta, periodista y ensayista. Como escritor y como hombre, siempre coherente con su pensamiento, recibió muchas distinciones y premios internacionales, pero sobre todo, fue mentor y forjador de tantas generaciones de escritores, cuyos primeros pasos conocimos en las páginas de La Prensa Literaria. Difundió y orientó a todos los novicios, independiente de su ideología política o de partidos. Los escritores de este país que hoy pasan de los 50 años contrajeron una deuda impagable con este gran personaje de nuestra historia literaria, que, como hombre y como poeta, no claudicó nunca.

Su firme e incorruptible posición ante las circunstancias adversas, lo convirtieron en un baluarte de la libertad de pensamiento, de prensa y de expresión. Sus “Escritos a máquina”, constituían un llamado a la conciencia y toma de posición hacia los más graves problemas que nos aquejaban. Cada artículo era una lección de civismo, una orientación hacia las causas más nobles, un defensor de los derechos humanos y una crítica justa y ponderada ante la situación que vivíamos.

Sufrió cárcel, calumnias, injurias, exilio, vio la destrucción de LA PRENSA, pero nunca se doblegó ante las fuerzas oscuras. Por la firmeza de su carácter, su filosofía de la vida y su comprensión de la complejidad del ser humano, se convirtió en el humanista por excelencia del siglo XX. Considero que Pablo Antonio Cuadra en la pasada centuria, representó la voz lírica más alta de la poesía nicaragüense que despuntó con ese poemario excelente Poemas nicaragüenses. Steven White, sostiene que en este libro, Cuadra hizo de la nacionalidad el pivote central que alienta toda su producción literaria. La creación de nuestra identidad la encontramos en aquellos versos donde vemos que penetra en el corazón de lo telúrico y lo eleva hasta darle un sentido de universalidad. Sentimos el palpitar del amor patrio en aquellos sencillos poemas: “Albarda”, “Jaculatoria del río”, “La vaca muerta”, “Poema del momento extranjero en la selva”, los más representativos de la nicaraguanidad. La historia sangrante, los mitos, nuestra flora y fauna, el campesino, se funden en un todo, fiel a los aires nativos. El “túngala, túngala, túngala” del sapo constituye una prosopopeya rítmica, que se eleva en un canto de amor a Nicaragua.

Según White el poeta se encuentra en plena búsqueda geográfica, procurando definir los parámetros del amor patrio, se esfuerza por fijar puntos geográficos en su mapa ecopoético de Nicaragua. En su más reciente libro El mundo más que humano en la poesía de Pablo Antonio Cuadra se apoya en “la ecocrítica aplicada a la literatura, que no es más que el estudio de la literatura y el medio ambiente físico”, que se percibe en gran parte de la obra pabloantoniana.

Además, su vocación hispanista se refleja en el orgullo del mestizaje, en esa dualidad desgarradora del indio y del español. En ambos costados, esa escisión, le produce hondo dolor en su piel morena y se refugia en Cristo logrando conciliar sus dos mitades. Esas dos vertientes, esas dos corrientes culturales, en Pablo Antonio, encontramos una síntesis admirable, una savia nueva, integradora, donde es difícil, trazar límites entre lo indio y lo español.

En los múltiples rostros observa el destino trágico del nicaragüense, signado por la desesperanza y el dolor. Son rostros donde busca la realidad de un pueblo desgarrado por las fuerzas naturales y antinaturales que lo obligaron a exiliarse pero que lleva consigo el rostro de su amado pueblo. Dice Claire Pailler: “Los hombres pueden experimentar, tremendamente, la tentación de vivir olvidados, fuera del tiempo, fuera de la historia. Pero la historia busca y alcanza aún a los hombres cuyo nombre, después no recordará. Rescatar entonces los rostros de la multitud, la patria de tercera, según títulos de Cuadra, es otra urgencia”.

Asimismo, desde la base del cristianismo, la doctrina del amor, Pablo Antonio Cuadra, considera que esta religión, es el más hermoso legado que nos dejara España. Desde esa óptica, al ir asimilando nuestra identidad mestiza, afirma: “nunca se hubiera llegado a la cosmovisión y al singular humanismo hispanoamericano, si al descubrimiento, no se agrega el más importante que fue el descubrimiento de Cristo por el indio de América”.

De esta manera, en el enlace de estos dos mundos, la religión cristiana, es para el poeta, el pilar que sostiene el andamiaje del mestizaje. Pablo Antonio Cuadra va tras la búsqueda del humanismo mestizo para demostrar que nuestra América, la gran patria del Tercer Hombre, “aún reza a Jesucristo y aún habla en español”. Es con esta lengua, otra de las magnas herencias recibidas de España, con la cual forjará su poesía, de hondas raíces telúricas, de solidaridad con los desheredados de la fortuna, de nuestra identidad, como puede apreciarse en toda su obra poética que arranca muy tempranamente en 1934.

Finalmente, sean estas palabras mías un homenaje a los fundadores del Instituto de Cultura Hispánica, a sus presidentes, y en especial, al gran Pablo Antonio Cuadra, pilar fundamental de nuestra cultura, que se proyecta en toda su obra de creación en la que recoge el inmenso amor a su patria de tercera: Nicaragua.

Managua, 19 de noviembre del 2003.

Catedratica  
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