Armados arrasan con bienes de una casa
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En una humilde pulpería, en Cuatro Esquinas, Esquipulas, dejaron sólo las mecedoras y camas |
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Sonia del Socorro Urbina está atemorizada después de la incursión de los ladrones.
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Elízabeth Romero elizabeth.romero@laprensa.com.ni
Atemorizada se encuentra Sonia del Socorro Urbina Robles, de 43 años, después que su familia vivió momentos de terror la madrugada del sábado, por la incursión violenta de un grupo de delincuentes que portaba armas de guerra. Al final los delincuentes se llevaron todo lo que encontraron en el interior de la vivienda, únicamente dejaron un juego de mecedoras y las camas.
El hecho ocurrió en el sector de Cuatro Esquinas, Esquipulas, cuando la familia fue visitada por al menos 20 extraños que aprovecharon la oscuridad para pasar directamente al patio de la vivienda, de donde a empujones sacaban una camioneta estacionada en el lugar.
Un hermano le advirtió desde el patio vecino, “los ladrones están aquí”, pero ellos no podían hacer nada porque según el relato de la mujer, los desconocidos “estaban tendidos en el camino y la casa rodeada”.
Por varios minutos pasó el cónyuge de Urbina, José Leoncio Rivas Navarrete y un hijo de éstos de 17 años, tratando de impedir que los desconocidos abrieran la puerta de acceso al patio y penetraran a la casa.
“Eran unas fieras, lo amarran a él y a mis dos chavalos y a mí me sientan en una silla y mi hija Erika está con el niño chiquito y otro menor”, comentó Urbina.
En la casa se encontraban siete personas, cinco de éstas menores, cuando los delincuentes armados entraron exigiéndoles “¡La llave!”, porque consideraban que en la misma poseían dinero en efectivo u otras prendas de valor. Pero los propietarios alegaron que no poseían nada y hasta llegaron a implorarles clemencia. Los delincuentes se llevaron desde ropa, muebles, electrodomésticos hasta los productos básicos que se encontraban en los estantes de una pequeña pulpería.
INTENTARON LLEVARSE HASTA A UNA JOVENCITA
“Comenzaron a aliñar toda la ropa, el quintalito de arroz, el queso, lo último, hasta la pesa, los cuchillos, ropa, pañales del niño, todo se me llevaron”, dijo Urbina.
Pero lo peor vino después, según la perjudicada, los desconocidos –tres de ellos con los rostros cubiertos–, comenzaron a amenazar con llevarse a su hija Erika, de 15 años.
“Llevémonos a la chavala”, dice Urbina que repetían los delincuentes, por lo que comenzó a suplicarles que se llevaran todo pero que dejaran a su hija, y entonces amenazaron: “llevémonos al niño”, un pequeño de apenas año y medio de edad. En los intentos por defender a sus hijos, Rivas fue golpeado por los ladrones.
Los ladrones intentaron llevarse hasta las puertas de la casa, pero las dejaron porque no alcanzaron en la camioneta de la víctima.
“No me dejaron nada”, lamentó la mujer, quien recordó que antes de retirarse de la casa los delincuentes les advirtieron: “No vayan a la Policía, que nosotros mismos somos la Policía, si ustedes van a la Policía los venimos a matar, ya los conocemos”, advirtieron.

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