Vacaciones, ¿tiempo de deberes o descanso?
Ernesto González Valdés egonzav@uam.edu.ni
Todos esperamos con ansiedad la llegada de las vacaciones. Se deja atrás la rutina y se abre un período de ocio y descanso para toda la familia. ¿Para toda la familia? Algunos niños se sienten abrumados cuando llega este período diciembre - enero y algunos padres encargan gran cantidad de deberes que relegan los juegos a un segundo plano. También los niños necesitan descansar del trabajo realizado durante todo el curso y lo mejor es que vivan estos meses como un período de relajación y diversión (en la medida de las posibilidades de cada familia, por supuesto). Si les ha quedado alguna asignatura, se puede hacer compatible el tiempo libre con las clases particulares o la planificación de los estudios.
Salvo algunas excepciones, pocos son los padres que se llevan trabajo a casa durante las vacaciones, ¿entonces por qué limitar que los más “cipotes”, también tengan su merecido descanso? Hay padres y madres que consideran que sus hijos deberían continuar con alguna tarea escolar también en vacaciones, pensando sobre todo en reforzar lo aprendido durante el año, –me apunto a este bando– otros quieren que empiecen a preparar algunas asignaturas para el curso siguiente, y también hay quien desea simplemente tenerlos ocupados durante algunas horas del día. Como en casi todas las cuestiones relacionadas con la educación de nuestros hijos, también en este caso debemos dar prioridad a su bienestar y no a nuestro egoísmo.
Si un niño o niña ha aprobado el curso y tiene un buen nivel, no tendrá problemas cuando regrese en febrero, aunque resulta comprensible que pueda olvidar algunas cosas. De hecho, hemos de pensar que la memoria es limitada y que nunca recordaremos todo aquello que hemos estudiado. Por tanto, si no le han quedado asignaturas para enero, es preferible dedicar el tiempo libre a las actividades lúdicas, entiéndase relacionadas con el juego y no hacer más que las tareas recomendadas por la propia escuela.
¿Qué sugerimos para ocupar a nuestros “relevos”? Leer libros, practicar deportes (recuerde que si usted también está de vacaciones, puede llevarlo a un parque y practicar deportes junto con él o ella), asistir al cine, ir al mar, en general recuerde que usted posiblemente ha tenido un año duro de trabajo y todos –pensando en la familia– se merecen vacacionar.
La problemática pudiera surgir en el caso que hubiese alguna asignatura de por medio, donde los resultados no fueron los adecuados, entonces se preguntará ¿qué hacer en este caso? Le recuerdo que una mala nota ya es un castigo por sí misma y por ello no conviene dramatizar ni hacerles sentir culpables. Es mejor reflexionar sobre los motivos que han llevado a este resultado y alentarles a superarlo que dejarlos sin vacaciones.
Sugeriría como docente que soy, cuales fueron las asignaturas que debe mejorar y organizar un tiempo de repaso –sin renunciar al ocio que también necesit – con algún familiar o amigo, que tenga conocimientos sólidos, donde prácticamente “ambos” estudien de nuevo, no leer, sino ejercitar, practicar.
Hay que tener presente que un estudiante que aprovecha sus vacaciones para relajarse, jugar y compartir actividades con sus padres y amigos estará en mejor disposición para empezar el nuevo curso que otro que viva estos meses como una tortura, agobiado por los deberes. Un buen lema a la hora de organizar el mes de diciembre, ya que en enero deberán ser las reparaciones, es que no se trata de “suspender” las vacaciones por muy mal que hayan ido las cosas. ¿Acaso se le olvidó, cuando usted era pequeño, y recién había perdido sus dientes “de leche”?

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