El “corredor hidrogénico”
Jaime Alegría
La propuesta de ley del “corredor” de desarrollo sostenible para los municipios ubicados en la cuenca “hidrogénica” de los lagos Xolotlán y Cocibolca, y del río San, desde su título confunde con los términos de corredor e hidrogénica. Atribuir el término de corredor a una cuenca cuyo subsistema hidrográfico está determinado por su configuración geométrica, contradice su concepto como espacio de disposición lineal, pasillo. En planificación física se designan con este nombre los territorios alargados y estrechos que corresponden a formaciones naturales, por ejemplo, valle encajonado. De la misma manera, el término hidrogénica no existe o no se utiliza para clasificar o nombrar una cuenca. Las cuencas hidrográficas, por citar algunos ejemplos, se clasifica en base a la forma y la textura de la red de drenaje; ordenación de las corrientes de agua; densidad de drenaje y a la frecuencia de los cursos de agua, ramificación y densidad, etc.
La propuesta también propone integrar en una sola categoría de manejo las grandes cuencas, lo cual dificultaría su gestión debido a la gran extensión territorial de 42 mil Km2 aproximadamente (más del 30 por ciento del país), donde existen ecosistemas naturales diferenciados y características socioeconómicas diversas. Hay que recordar que ya existen iniciativas de manejo en esas áreas, tales son los casos de la Reserva de Biosfera del Sureste de Nicaragua que abarca la Reserva Natural Punta Gorda, Cerro Silva, Reserva Biológica Indio Maíz, Refugio Vida Silvestre los Guatuzos, así como el Monumento Histórico Inmaculada Concepción de María, Archipiélago de Solentiname, Manejo y Recuperación de los Recursos Naturales de la Cuenca Sur del Lago de Managua, entre otras.
Por otra parte, el anteproyecto contravendría las disposiciones legales que facultan (Ley No. 217, Ley General de Medio Ambiente y los Recursos Naturales), al Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales, el establecimiento y declaración de áreas protegidas, incluida su normativa y control. Asimismo estaría contraviniendo las competencias de los 50 municipios ubicados en las dos cuencas, según leyes 40 y 261, Ley de Municipios, en cuanto a su incidencia en el desarrollo socioeconómico y en la conservación del ambiente y los recursos naturales de su circunscripción territorial, así como su actuación ambiental, en el marco legal de la Ley 217.
En referencia al preámbulo, la iniciativa de ley presenta un escenario ambiental desolador exagerado, dando la impresión que las instituciones vinculadas a la gestión ambiental están al margen de los problemas, pretendiendo ser la solución definitiva a los problemas ambientales, lo cual no es verdad. Desde hace buen tiempo se han venido realizando numerosos esfuerzos para revertir la situación actual de dichos problemas. Pese a las circunstancias económicas difíciles se pueden enumerar algunos logros obtenidos, a saber, un marco legal ambiental, forestal y turístico; estudios valiosos sobre la riqueza natural existente; recursos humanos cualificados; un plan ambiental y forestal; proyectos de fomento y desarrollo forestal; comanejo de áreas protegidas priorizadas; convenios y acuerdos bilaterales de desarrollo sostenible; iniciativas de desarrollo económico local y, recientemente, la buena intención que contempla el Plan Nacional de Desarrollo, para la construcción de un país más coherente.
El medio ambiente, entendido como disciplina científica y como actividad administrativa, se ha convertido en un fenómeno complejo y globalizante que tiene como finalidad principal la racionalización del uso que el hombre hace del territorio, con el fin de asegurar la preservación de sus valores naturales. La solución no está en crear más leyes, ello generaría traslape y contradicciones en la gestión ambiental. Lo que se necesita es consolidar y apoyar las instituciones vinculadas directamente al medio ambiente y los recursos naturales, cuya carga les será imposible de sostener en tanto no la apoyemos todos los nicaragüenses. Si queremos un desarrollo económico continuado no pensemos en intereses particulares, pensemos en nosotros, pero actuando en pro del bienestar de los demás y de la nación, con visión de futuro.
El autor es doctor en Ecología, con énfasis en Planificación Ambiental para los sistema forestales.

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