LUNES 1 DE DICIEMBRE DEL 2003 / EDICION No. 23289 / ACTUALIZADA 2:30 am





EL HUMOR DE




Reportaje especial
Un arzobispado sometido a terremotos

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Huérfano a la edad de año y medio, quedó bajo la responsabilidad de su tío, monseñor José Antonio Lezcano y Morales. Inició sus estudios eclesiásticos en 1881. A los 23 años fue ordenado presbítero en la Catedral de León por el obispo Francisco Ulloa y Larios, el 15 de abril de 1888. En 1912 fue electo diputado a la Asamblea Nacional Constituyente y Presidente del Congreso Nacional.

Así puede resumirse la biografía del primer Arzobispo de Managua, monseñor José Antonio Lezcano y Ortega, consagrado obispo el 3 de mayo de 1914. Estuvo desterrado a partir del 4 de enero de 1905. Amigo personal de Madre Cabrini. Fundador de la Academia Nicaragüense de la Lengua, y presidente de la misma. Inició la construcción de la Catedral de Managua y su presencia reconfortó mucho a la población cuando el terremoto del 31 de marzo de 1931.

Aunque monseñor Lezcano y Ortega era muy cuidadoso en su relación con los diferentes gobernantes, hubo un hecho que ha significado una sombra en medio de sus numerosas luces. En enero de 1937, en un gesto de servilismo a Lilliam Somoza Debayle, se le nombró Reina de la Guardia Nacional. Al arzobispo se le invitó para coronarla, causando comentarios controversiales.

En julio de 1946, cuando se celebraba el centenario de haber sido Managua elevada a ciudad, se consagró la Catedral de Managua. Falleció el 6 de enero de 1952. Enterrado en Catedral, después del terremoto, sus restos fueron trasladados a la Iglesia de Santa Ana.

MONSEÑOR GONZáLEZ Y ROBLETO

El arzobispado de monseñor Vicente González y Robleto, tuvo la mala suerte de correr paralelo al período más duro y represivo de la dictadura somocista.. Consagrado obispo el 1 de mayo de 1932 por monseñor Lezcano y Ortega, se hizo cargo de Matagalpa en calidad de obispo. El 9 de abril de 1938 le nombraron arzobispo coadjutor con derecho a sucesión, y tomó posesión el 25 de agosto.

Asumió como arzobispo el 6 de enero de 1952. Nombró a monseñor Carlos Borge y Castrillo como su obispo auxiliar, quien había estado a cargo de la administración apostólica en Granada, antes de ser nombrado obispo, monseñor Marco Antonio García y Suárez. A la muerte de Anastasio Somoza García, en septiembre de 1956, no sólo monseñor González y Robleto, sino toda la Conferencia Episcopal de Nicaragua pasaron días de prueba por los honores dados al difunto y las características del funeral, también por la actitud tomada ante la represión y la tortura.

Otro serio problema lo causaron los sacerdotes que eran capellanes de la Guardia Nacional, ostentado grados militares y con un comportamiento abiertamente somocista. El 17 de febrero de 1966 fue nombrado un nuevo obispo auxiliar, monseñor Donaldo Chávez Núñez, consagrado el 24 de abril. Los sangrientos acontecimientos del 22 de enero de 1967 fueron otra prueba para la Iglesia Católica de Nicaragua.

El 5 de junio ocurrió un hecho muy importante al ser nombrado por la Santa Sede administrador apostólico de Managua, monseñor Julián Barni, hasta entonces prelado de Juigalpa. Monseñor González y Robleto falleció el 18 de junio de 1968. Sepultado en Catedral, luego del terremoto de 1972 trasladaron sus restos a Chinandega.

MONSEÑOR BARNI

La presencia de monseñor Julian Barni en la Arquidiócesis de Managua significó cambios positivos y más acordes con el Concilio Vaticano II. Se dio la experiencia de la Iglesia de San Pablo Apóstol con la Misa Popular Nicaragüense, dada a conocer en un disco que contenía también los Salmos de Ernesto Cardenal, cantados por William Agudelo. Se celebró el Primer Encuentro de Pastoral, en enero y febrero de 1969.

Este acontecimiento significó el enfrentamiento entre el sector favorable al Concilio Vaticano II y el ultraconservador, encabezado por los obispos Isidro Augusto Oviedo y Reyes, Marco Antonio García y Suárez, Carlos Borge y Castrillo. Finalmente monseñor Barni recibió un voto de confianza por haber organizado el encuentro. Apoyó decididamente el proyecto “la vivienda de mi hermano”.

En enero de 1970 se dio un hecho lamentable, en ausencia de monseñor Barni, cuando hubo un combate desproporcionado entre la Guardia Nacional y militantes del FSLN, entre los muertos estuvo el joven poeta y ex seminarista Leonel Rugama. El padre Francisco Mejía, ya fallecido, un estimado y popular sacerdote se había presentado para evitar la masacre, frente al Cementerio Oriental.

El padre Mejía fue capturado, golpeado y torturado en los sótanos de la Casa Presidencial. Los obispos Borge y Chávez tuvieron una actitud repudiada por un buen sector de la feligrasía católica. En cambio el Obispo de Matagalpa, monseñor Octavio Calderón y Padilla y su obispo auxiliar, monseñor Miguel Obando y Bravo, en un comunicado expresaron un rechazo a los hechos y el ultraje al padre Mejía. A su regreso, también monseñor Barni expresó su solidaridad con el sacerdote.

MONSEÑOR OBANDO Y BRAVO

El 10 de agosto de 1958 fue ordenado sacerdote, como miembro de la Congregación Salesiana, fundada por San Juan Bosco. Diez años después, el 31 de marzo de 1968, se le nombró Obispo Auxiliar de Matagalpa para apoyar al ya anciano obispo, monseñor Calderón y Padilla. Al morir el Arzobispo de Managua, monseñor González y Robleto, estuvo como administrador apostólico, monseñor Barni, mientras tanto se especulaba sobre quién sería el nuevo arzobispo.

Sorpresivamente monseñor Obando y Bravo fue nombrado y tomó posesión en abril de 1970. Dos años después, igual que monseñor Lezcano y Ortega, esta vez en diciembre de 1972, caminó entre cadáveres y escombros. El somocismo acostumbrado a un mal disimulado compadrazgo con la Iglesia Católica, no pudo controlar al arzobispo y surgieron las contradicciones, al extremo que Anastasio Somoza Debayle llegó a llamarle el “Comandante Miguel”.

En la medida que se intensificó la lucha entre el FSLN y el somocismo, los hechos obligaron a monseñor Obando y Bravo a ser protagonista de importantes acontecimientos, entre ellos de mediador en la toma de la casa del Dr. José María Castillo Quant, en diciembre de 1974 y del Palacio Nacional, en agosto de 1978. Posteriormente al cambio de gobierno en julio de 1979, continuó su presencia en la vida nacional, surgen nuevas contradicciones que se acrecientan con la venida del Papa Juan Pablo II, el 4 de marzo de 1983.

En medio de una guerra cruenta, el 25 de mayo de 1985, Juan Pablo II colocó el bonete de cardenal en la cabeza de monseñor Obando y Bravo. Mucho se ha discutido si lo hubiera sido de no haber existido el triunfo de la revolución sandinista, la contrarrevolución y las profundas contradicciones entre el arzobispo y el gobierno, sumado a la oposición papal al FSLN por los hechos ocurridos durante su visita.

Lo cierto es que la presencia del cardenal Obando y Bravo, es una realidad en el acontecer nacional, incluyendo el político, dentro de un protagonismo que de tan grande no escapa al campo de las sombras. En su labor, ha tenido como obispos auxiliares a los monseñores Bosco Vivas y Robelo (Obispo de León), Abelardo Mata (Obispo de Estelí), Leopoldo Brenes (Obispo de Matagalpa) y el actual, Jorge Solórzano.
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