Especial
El internado de la EAGE vive sólo en el recuerdo
 |
|
 |
Los estudiantes recuerdan con nostalgia el histórico internado de la Escuela de Agricultura y Ganadería de Estelí (EAGE), en cuyas instalaciones se observan muchos destrozos por las “malas administraciones”, entre las que cuenta la del obispo Abelardo Mata, según los alumnos. La ocupación de la universidad llega a los 20 días y a la lucha estudiantil ahora se han sumado los padres de familia. |
|
|
|
|
Adolfo Olivas Olivas CORRESPONSAL/ESTELí departamentos@laprensa.com.ni
Sus recuerdos como internos están llenos de una brillante vida estudiantil. En el fragor de la huelga hacen un alto en el camino para echar un vistazo a ese pasado tan cercano. A estos estudiantes rebeldes se les viene a la memoria el olor de la comida, el silencio de la noche, el canto de los pájaros y las frías madrugadas cobijadas por el viento gélido proveniente de la reserva natural de Miraflor.
El edificio de la Universidad Católica Agropecuaria del Trópico Seco (Ucatse), antes Escuela de Agricultura y Ganadería de Estelí (EAGE), situado a 18 kilómetros de Estelí, sobre la Carretera Panamericana, se esconde entre los árboles. En primer plano se observan las oficinas administrativas y al fondo en la parte alta, se erigen las instalaciones del que fuera el internado estudiantil. Las habitaciones de las mujeres fueron cerradas en el 2000 y las de los varones un año después.
Por más de 30 años existió el internado al servicio de estudiantes tanto nacionales como extranjeros que llegaban a graduarse a la EAGE en carreras agronómicas por tratarse de una de las escuelas más prestigiosas de Latinoamérica, siendo auspiciada por el sacerdote Francisco Luis Espinoza Pineda, muerto el 20 de septiembre de 1978, a manos de la guardia somocista, en Condega.
Los alumnos de los últimos años de la carrera de ingeniería agronómica recuerdan con claridad mediana sus vivencias en el internado. Hacen remembranza de las actividades deportivas, del gimnasio, de las áreas de estudio, de los sitios donde lavaban sus ropas y de los parajes naturales que les servían para mantenerse en contacto con la naturaleza.
LA PROMESA DEL BARBUDO
En ese pasado tan cercano de apenas hace dos años, Luis Kenny Blandón, con un nudo en la garganta, recuerda con nostalgia el internado que disfrutó los primeros dos años como estudiante, ya que al cerrarlo se vio obligado a pedir posada en la comunidad de Isidrillo, al este de la ciudad de Estelí.
A Blandón, originario de Matagalpa, el internado le hacía menos costosa su vida de estudiante, pero su cierre le provocó inestabilidad personal y estudiantil. “Tengo que viajar a Estelí y luego a la comunidad de Isidrillo, donde una tía mía me dio posada para que no perdiera mis estudios”, relata.
Este joven matagalpino es uno de los dirigentes de la huelga estudiantil que comenzó el pasado cinco de agosto y cuya principal exigencia es la reapertura del internado. En estos 22 días de protesta su barba ha crecido tanto como si se tratara de una lucha en la montaña. “No me quitaré la barba, si no hasta que ganemos esta batalla”, reitera.
“No se por qué motivo cerraron el internado si sirve para la misma formación de los estudiantes, dado que nosotros hacíamos muchas cosas extraescolares en beneficio de la universidad”, opina Blandón.
El joven considera que el internado históricamente ha servido a los alumnos que son de lugares lejanos para subsidiar sus estudios y así coronar una carrera profesional, más aún cuando la universidad, ahora recibe más de trece millones de córdobas de parte del Estado, en concepto de la entrega del seis por ciento para las universidades.
INSTALACIONES ABANDONADAS
Otros muchachos como Edwing Lanuza y Jorge Morales Sáenz, también directivos de la Unión Nacional de Estudiantes de Nicaragua (UNEN), se juntaron para recorrer, bajo una leve llovizna, las instalaciones del antiguo internado. Cada uno de ellos señaló con tristeza sus cuartos parcialmente destruidos y hasta sus viejas camas ya derruidas por la polilla, ahora convertidos en aulas de clases y otros en estado de abandono.
El grupo caminó hasta la cima y su decepción fue más que evidente. “Éstos eran los cuartos de las mujeres, ahora están completamente abandonados, es una lástima”, afirma Edwing Lanuza, originario de Jinotega.
Dos años han transcurrido y los ex estudiantes todavía no digieren el cierre del internado que beneficiaba a unos 200 alumnos, principalmente a aquéllos que son originarios de otros departamentos como Chinandega, León, Nueva Segovia, Madriz, Matagalpa y Jinotega.
Inodoros derribados, asientos rajados, persianas quebradas, tomacorrientes despedazados y habitaciones llenas de telarañas, es el cuadro que se observa en el sitio que era el internado. El local del internado estaba compuesto por 40 cuartos, entre ellos 28 para los varones y 12 que utilizaban las mujeres.
La infraestructura contaba con áreas de estudios, un campo deportivo para fútbol y béisbol, convertido en un potrero y un gimnasio de cuya estructura únicamente quedaron chatarras y tablas viejas.
En las instalaciones del extinto internado el polvo lo cubre todo, las telas de araña se asientan sobre los objetos yertos que permanecen en el abandono como mesas, sillas, lavamos, lavaderos y otros bienes.
“Esta destrucción es debido a las malas administraciones que ha habido aquí en la universidad, comenzando por Francisco Fiallos, que fue quien mandó a cerrar el internado”, señala Luis Kenny Blandón, quien sufrió en carne propia la cancelación de ese servicio.
PADRES DE FAMILIA RESPALDAN LUCHA
Los padres de familia en asamblea general ratificaron el respaldo a sus hijos y advirtieron que cualquier derramamiento de sangre que pueda ocurrir, ante cualquier desalojo violento, será responsabilidad de las autoridades universitarias, ya que según ellos “los estudiantes no son ningunos delincuentes”.
Ramón Acuña Romero, quien forma parte del comité de apoyo que organizaron los padres de familia, dijo que las demandas son justas, en vista que gran parte de los estudiantes son de escasos recursos económicos y que el cierre del internado fue un duro golpe para el bolsillo de sus progenitores.
“Nosotros vamos hasta el final como padres de familia y ahora mantendremos presencia aquí en la universidad, y exigimos a las autoridades universitarias que abran un proceso de diálogo, los estudiantes no son ningunos delincuentes”, dijo.
HUELGA SIN RESOLVER
La huelga estudiantil que lleva más de 20 días continúa sin resolverse, puesto que las partes en conflicto mantienen posiciones antagónicas.
El secretario general de la Ucatse, Miguel Alemán Cerda, aseguró que para sentarse en la mesa de negociación, los estudiantes tienen que desalojar el local, mientras que los huelguistas advierten que mantendrán su trinchera. El licenciado Alemán Cerda, recientemente expresó que hay disposición de las autoridades de la Ucatse para dar respuesta positiva a seis de los siete puntos que exigen los estudiantes, que mantienen ocupadas las instalaciones de la universidad desde el pasado cinco de agosto.
Alemán Cerda afirmó que revisarán la reapertura del internado, la asignación de becas, las reformas al pensum académico, el plan de capacitación a los docentes, entre otros puntos, menos lo referente a la integración de la UNEN al Consejo Superior de la Ucatse.
Jorge Morales Sáenz, presidente de la UNEN, manifestó que las puertas están abiertas para las autoridades universitarias, incluyendo al obispo Abelardo Mata, presidente del Consejo Superior de la universidad. “Nosotros no somos criminales, si ellos quieren venir escoltados con la Policía que vengan, ellos tienen las puertas abiertas para así establecer un diálogo y poner fin al conflicto”, indicó Morales Sáenz.
NO A LA VIOLENCIA
El movimiento de padres de familia visitó la Policía Nacional pidiendo que se abstenga de utilizar métodos violentos contra los estudiantes en huelga, asimismo viajará a Managua para pedir al Consejo Nacional de Universidades (CNU) que resuelva la problemática.

|