Especial
Una historia sin contar
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Hace falta más de una mañana para platicar y conocer la vida de este personaje, que casi nadie ve y escucha en los corrillos judiciales. Aquí
un trozo de su historia |
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Don Martín vive en los pasillos del complejo judicial de Nejapa, en Managua, después que, según él, los sandinistas lo despojaron de su casa y lo sacaron de la misma.
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Mirna Velásquez Sevilla mirna.velasquez@laprensa.com.ni
Su documento de identidad dice que su nombre es Martín Rivera Valdez, nació el 16 de julio de 1903 y su residencia está en el barrio René Cisneros, en Managua. No obstante él insiste en que carga 103 años encima, que es leonés y que su casa no es más que un viejo andarivel que usa como silla, bodega y hasta como método de protección.
En efecto, se llama Martín y es quizá el personaje más olvidado del complejo judicial de Managua. Siempre se le ve sentado en el mismo extremo del edificio, al lado de un pasillo sucio frente a los comedores, con las manos extendidas y murmullando a quien pasa por su lado, le regale algo de dinero “para el taxi”.
Pero nunca toma ningún taxi. Muy pocas veces abandona ese lugar. Vive, se baña, come y duerme allí, siempre en el mismo sitio. Ahí está toda su vida, repleta de recuerdos.
SOMOCISTA CON ORGULLO
“Aquí estoy contra la voluntad de todos porque no son somocistas. Estoy mal visto por ser veterano somocista, por haber sido militar”, dice.
Y es que en su mejor época don Martín era conocido como “Coronel Rivera Valdez”. Recuerda con mucha precisión algunas cosas como el número 5536, la cifra que lo identificó en el Ejército.
Pero antes de ser Coronel, don Martín estuvo del lado del general Augusto César Sandino y dice haber sido “office-boy” o mensajero de las tropas.
RECUERDA A SANDINO
“En varias ocasiones tuve relación con Sandino. Estuvimos en la Hacienda El Encanto el 15 de noviembre de 1934, cuando Sandino fue a ver a su compadre Sacasa, porque eran compadres. Él (Sandino) era mediano, flaco. Yo lo conocía porque Moncada lo mandó a regar (distribuir) armas. Los mexicanos reforzaban a Moncada y él le daba armas a Sandino”, dice.
En ese momento, don Martín alza la voz para insistir que es necesario mencionar que las haciendas ocupadas por los grupos liderados por Sandino se llamaban: El Encanto, Argelia, Angélica y La Pelona.
Su fracaso vino —según él— por los sandinistas, quienes le robaron su casa. “Mandaron militares en la noche para que la desocupara”, cuenta, tras agregar que le dispararon y le perforaron una de sus rodillas. “Me sacaron a balazos”, agrega.
Tratando de hilar su historia, don Martín asegura que los sandinistas no aceptaron la escritura de su casa de una manzana de terreno y fue repartida a veinte padres de familia, porque obtuvo los documentos legales con ayuda del “ministro nacional”, quien ahora está preso, de apellido Alemán y de nombre Arnoldo.

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