Ciencia y naturaleza
Galicia trata de olvidar desastre del “Prestige”
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Nueve meses después de la
tragedia aún siguen las operaciones de limpieza |
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Vista aérea de la playa de Malpica, en La Coruña, que fue afectada por el desastre petrolero del hundimiento del buque “Prestige”.
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Reuters
FINISTERRE.- Es una jornada soleada en el puerto de Finisterre, el centro económico y social de esta población, y la vida parece haber recuperado su ritmo normal.
Los bares están llenos y los turistas han vuelto a la punta más occidental del continente europeo, tras la catástrofe ecológica provocada por el hundimiento del petrolero “Prestige”, en noviembre del año pasado, ante las costas gallegas.
La Xunta (gobernación) de Galicia es optimista y ya considera superadas las consecuencias de la marea negra, declarando “limpia” a la gran mayoría de las playas gallegas, aunque una visita por la costa muestra lo contrario en muchos casos.
Sin ir más lejos, en las zonas rocosas alrededor de Finisterre trabajan grupos de personas con maquinaria de alta presión, tratando de eliminar las persistentes manchas de petróleo, mientras que en las playas, los restos de combustible pesado se recogen simplemente a mano.
Cada marea deposita nuevos restos de petróleo en las playas, y María, una trabajadora contratada por el Ayuntamiento de Finisterre para la limpieza costera, no se hace muchas ilusiones. “En las playas no contamos con equipos especiales, ni siquiera con pequeñas redes. Parece que quieren que el trabajo nos dure más tiempo. Cuanto más tiempo trabajemos, más dinero vendrá de Madrid y Bruselas”, dijo.
La Xunta cuenta con un plan de rehabilitación de costas de 36 millones de dólares, financiado en un 75 por ciento por la Unión Europea. Nueve meses después del accidente del “Prestige” siguen trabajando 2,300 personas en la limpieza de las costas gallegas y a diario se recogen entre 30 y 35 toneladas de residuos impregnados de fuel oil.
Pero, según el último comunicado de la Xunta, “de las 723 playas gallegas, 711 están limpias y, donde siguen llegando de forma puntual algunos pequeños restos de fuel, se trata de pequeñas bolitas que no alteran en general —lamentando, no obstante las molestias que causan a los bañistas— el normal disfrute de las playas”.
CIERRE DE FILAS
La Xunta de Galicia, gobernada desde hace 22 años por el Partido Popular, no tiene interés en dibujar un panorama más sombrío de la situación y cierra filas junto al gobierno nacional , manejado por el mismo partido.
Fue en Madrid donde se tomó la controvertida decisión de alejar de la costa al vetusto petrolero, cuyo casco presentaba una grieta de 35 metros que amenazaba con verter al océano su carga de 70,000 toneladas de crudo.
En lugar de tratar de rescatar y descargar el barco, el gobierno español optó por llevarlo a mar abierto. El navío se rompió en alta mar y se hundió extendiendo la contaminación más allá de la costa gallega, hacia el Mar Cantábrico y el litoral francés.
“Desde principios de agosto se reabrió la pesca en toda la costa gallega, y sólo se mantiene prohibido por precaución el marisqueo en algunos puntos de nuestra costa”, dijo a Reuters el alcalde en funciones de Finisterre, José María Traba Fernández, del Partido Popular.
Aún no está permitida la recogida de los mariscos más famosos de la Costa de la Muerte, la navaja y el percebe.
Pero Traba explicó que estos géneros sólo presentan niveles mínimos de contaminación, lo que ha despertado el interés de los furtivos, que han comenzado a venderlos clandestinamente a algunos bares del municipio.
“OTRA MAIS”
La marea negra no sólo vertió fuel sobre las costas gallegas, también hizo llover millones de euros en forma de subsidios e indemnizaciones.
Hasta mediados de este año, la Xunta pagó en concepto de ayuda económica 121 millones de euros (132 millones de dólares) a más de 20,000 afectados por la marea negra.
La mayoría de ellos, pescadores y mariscadores recibían, hasta la reapertura de la pesca, 40 euros por día.
“A la hora de cobrar, de repente todo el mundo dijo que la pesca fue su única fuente de ingresos, y entre padre, madre e hijo, recibieron 3,600 euros (3,932 dólares) al mes, una suma con la que con sus tareas habituales no podían ni soñar”, dijo Castro.
“Incluso hay algunos que piden ‘Otra Mais’ ridiculizando a la plataforma ‘Nunca Mais’”, dijo en referencia al famoso lema acuñado por el grupo de protesta que abandera las críticas a la actuación de la administración en el accidente.
Pero, al margen de intereses cruzados e interpretaciones distantes de la actual situación en la costa, persiste el peligro de que la catástrofe se repita.
El “Prestige” yace a unos 3,000 metros de profundidad en el mar y todavía contiene más de 30,000 toneladas de fuel.
Los trabajos de extracción deben comenzar este otoño, pero los expertos advierten que si fracasan puede haber otra marea negra en el litoral gallego.

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