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SUPLEMENTO SEMANAL DEL DIARIO LA PRENSA / SáBADO 23 DE AGOSTO DE 2003
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Sólido herido o la búsqueda de un arte del espacio

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.Reflexiones sobre la pintura de Ilse Ortiz de Manzanares

 

María Dolores G. Torres*

Al contemplar la obra de Ilse Ortiz, nos encontramos ante una artista que expresa sus sentimientos mediante la representación de objetos poco convencionales: tubos rotos, corroídos por el paso del tiempo, fragmentos de pilares y columnas, obeliscos, restos de chatarra y esquirlas de metal. Todos estos materiales, aparentemente desprovistos de belleza, traducen una propuesta plástica de gran impacto visual, con una abierta referencia a la vulnerabilidad del ser humano.

Siempre alejada de lo anecdótico, la pintura reciente de esta artista aporta una nueva preocupación sobre la relación de la obra bidimensional con el espacio, al construir volúmenes y relieves reales a partir del año 2001. Estos altorrelieves son una prolongación de la superficie pictórica y crean una suerte de “trompe l’oeil” o ilusionismo óptico donde se confunden los objetos pintados con los volúmenes tridimensionales, que a su vez crean nuevos juegos de luces y sombras. En esta serie de sólidos heridos, Ilse borra los límites entre pintura y escultura de manera que las dos ocupan las tres dimensiones, circulando libremente sobre la superficie del cuadro.

La línea también está presente a la par del colorido sobrio y oscuro —gama de los ocres, pardos y grises, en contraste con los dorados y plateados— para codificar nuevas formas y crear nuevos significados. Líneas, formas y colores nos hablan de sucesos presentes y pasados o de emociones propias y ajenas. Los metales se convierten en un sucedáneo del ser humano y propician la visión de un mundo deshumanizado: esos pedazos de chatarra, son algo más que un elemento estético, porque pueden evocar, de manera dramática, los restos de un inventario bélico o los escombros y las ruinas ocasionadas por los desastres naturales. Sin embargo, las obras tridimensionales como los obeliscos y columnas conllevan una significación distinta. Son bloques más compactos los cuales, pese a sus desgarraduras, han resistido la demolición y perduran como monumentos tanto de la sobrevivencia como de la resistencia humana.

En suma, mediante sus sólidos heridos, Ilse comparte con el espectador sus ideas, sentimientos y sensaciones, creando nuevos espacios para la reflexión, convirtiendo los materiales de desecho en una obra de arte y transformándolos en un instrumento liberador.

Sus pinturas estarán expuestas el próximo 21 de agosto en el IHNCA-UCA

* Historiadora de Arte Instituto de Historia (IHNCA-UCA)
Managua, julio 2003.  
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