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Entrevista
Fernando Vallejo, el maestro de la injuria

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.Las novelas del polémico autor colombiano ya se encuentran en las principales librerías del país

 

Edgar Hernández
EFE

Quien haya leído los libros del colombiano Fernando Vallejo o visto la película “La Virgen de los Sicarios”, difícilmente puede creerle al escritor que todo lo que escribe es “la estricta verdad”, como señala en esta entrevista.

Las historias que narra de ficción, realidad o ambas; las descripciones de su entorno; las descalificaciones en contra del género humano, las mujeres y los políticos; sus insultos y sus blasfemias le han hecho merecedor de un puesto muy particular en la literatura.

Sus improperios —de los que sólo se salvan los animales— le han valido calificativos originales, como el del escritor mexicano Juan Villoro, quien le definió como “el maestro de la injuria”.

INSULTOS Y LITERATURA

“El Desbarrancadero”, el libro que acaba de ganar el Premio Rómulo Gallegos de Literatura, es una muestra de ello, un manojo de improperios e insultos, pero a la vez, según los críticos, una excelente obra literaria.

Vallejo tiene una gran imaginación para despotricar contra quien sea y en el caso de “El Desbarrancadero” se esmera en injuriar al Papa Juan Pablo II, a quien define como un travestí vestido de blanco.

Le compara con una alimaña, un “gusano blanco y vistoso, tortuoso y engañoso” y le pregunta si no le da vergüenza andar todo el día travestido como si fuera para un desfile gay. Vallejo, el más severo ateo de la literatura contemporánea, afirma que sólo le pide a Dios que conserve al Papa mucho tiempo “para ver si alcanza a acabar con la Iglesia Católica”.

Según cuenta en el libro, uno de sus pasatiempos infantiles era escupir hostias en los baños.

Tampoco ahorra improperios contra Mahoma, “plaga máxima de la humanidad”, y la humanidad la plaga máxima de la Tierra.



¿Qué opina de la Iglesia Católica y de las religiones en general?

Las religiones semíticas —esto es, el judaísmo, el cristianismo y el mahometismo— no son tales, son plagas. La Iglesia Católica es un sida de la humanidad para el que todavía no hay remedio.

En “El Desbarrancadero”, Vallejo cuenta una historia de su familia en Medellín partiendo del lecho de enfermo de su hermano, quien vive sus últimos y trágicos días sufriendo varias enfermedades producidas por el sida, en la casa donde vivió su frustrante infancia y aprendió a odiar a su madre, “La Loca”, a quien dedica los peores calificativos.

Si en sus libros Vallejo no deja duda de lo que piensa y no mide consecuencias por lo que escribe, sus declaraciones espontáneas suelen ser más explosivas y, por ello, desde hace algunos años sólo da entrevistas por Internet.

Con motivo del premio Rómulo Gallegos y cuestionado sobre si aspira a otros reconocimientos respondió: “No. Yo a lo que aspiro es a que el cardenal primado de Colombia me excomulgue, pero no lo logro. Se hacen los desentendidos. A una carta que les escribí me contestaron: “Hijo: no se puede expulsar al que ya de por sí se puso con su comportamiento por fuera del rebaño”. ¡Del rebaño! ¡Como si yo fuera una oveja! ¡La oveja Dolly! ¡Pobrecita la ovejita Dolly que ya murió! Que en paz descanse.

“SÓLO ESCRIBO LA VERDAD”

¿Qué opina de la definición de Juan Villoro de que es “el maestro del arte de la injuria como una de las bellas artes”?

Es todo un elogio, una definición muy amable.

Para los lectores de Vallejo es difícil distinguir en sus historias entre lo verídico y lo imaginativo.



¿Qué es realidad y qué es fantasía?

Yo sólo escribo la estricta verdad, lo que ha ocurrido, no invento nada.



Los críticos dicen que usted se esconde en sus personajes...

Yo no me escondo de nada y cuando me piden que hable, hablo, y aunque con otro lenguaje digo siempre lo mismo que digo en mis libros. Haga de cuenta usted un disco rayado, que se repite y se repite y se repite.



¿Y cómo valora su vida?

Como una carga muy difícil de llevar, como un fardo. Una desgracia.



¿Por qué sólo da entrevistas por correo electrónico? ¿Por qué decidió hacerlo así?

Para que me cambien lo menos posible mis palabras, ya que uno es como habla.



Tras publicar su último libro, “La Rambla”, Vallejo declaró que ya no escribía más, por lo que la editorial decidió lanzar de nuevo las cinco novelas anteriores a “La Virgen de los Sicarios”, “Los Días Azules”, “El Fuego Secreto”, “Los Caminos de Roma”, “Años de Indulgencia” y “Entre Fantasmas”, que se encuentran en un tomo titulado “El Río del Tiempo”.



Usted ha dicho que no escribe mas, pero dicen que sigue escribiendo. ¿Prepara otro libro?

Lo que yo he dicho es que no voy a escribir más de Literatura. Pero sí pienso escribir otro libro: unos ensayos de Física, sobre la luz y la gravedad, que son dos misterios inescrutables.



¿Por qué está empeñado en escribir libros científicos?

Por la manía de querer entender. El fenómeno biológico ya lo entendí y el del lenguaje lo entendí a medias. En cuanto a los fenómenos del mundo físico, ya sé que en última instancia son de imposible comprensión.



Luego de la exitosa versión cinematográfica de “La Virgen de los Sicarios” ¿piensa producir otra cinta?

No, el cine a mí desde hace muchos años, unos veinte, me dejó de interesar. El guión de “La Virgen de los Sicarios” lo escribí por complacer a su director, Barbet Schroeder, que es un gran tipo.



En su ultima novela trata no sólo de asuntos colombianos sino también de los mexicanos. ¿Qué piensa de México y los mexicanos?

México, como Colombia, está perdido. Tampoco tiene redención.



¿Y de sus gobernantes qué piensa?

Los colombianos somos peores que los mexicanos: somos más asesinos; pero los gobernantes mexicanos son peores que los colombianos: más ladrones. Ningún fraude público en Colombia ha llegado a tres millones de dólares. Aquí esas cifras son de sirvientas.

¿Por qué se refiere de manera tan dura a Octavio Paz?



¿Sigue pensando que era un poeta de tercera, un prosista de quinta, un ser humano de décima?

No: de undécima.



¿Es cierto que quiere morir asesinado en Colombia?

Sí. Esa es una buena muerte.



“La Rambla”, su última novela, no es distinta a las demás ficciones de Vallejo. Está escrita con la misma bilis y causa el mismo impacto. Es la historia de un viejo escritor colombiano muerto en vida, que acude a una feria en Barcelona y desde allí recuerda su pasado, despotrica contra el presente y celebra su falta de futuro. No hay leyes del tiempo ni del espacio. Va y viene de un sitio a otro a un ritmo tan desquiciado como sus pensamientos.

Fernando Vallejo, que al igual que otros escritores colombianos como Gabriel García Márquez y Alvaro Mutis reside en Ciudad de México, viajó a Caracas para recoger el Premio Rómulo Gallegos, que está dotado con 100,000 dólares.  
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Fernando Vallejo, el maestro de la injuria


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