El precio de enfermarse en el Caribe
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Ante el descalabro del sistema de salud, algunos pacientes prefieren recurrir a brujos y curanderos |
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El centro de salud de Rosita colapsó y está a punto de derrumbarse. (LA PRENSA/ H. JARQUÍN)
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Walter Treminio U. y Heberto Jarquín M. CORRESPONSALES/RAAN departamentos@laprensa.com.ni
“Es triste ver cómo los indígenas de Prinzapolka han perdido la confianza en la atención que brindan los hospitales y centros de salud de la Región Autónoma del Atlántico Norte; después que gastan grandes cantidades de dinero para viajar por mar y río, hasta la ciudad de Bilwi, en el hospital les dicen que no hay medicinas y que tienen que buscarlas en las farmacias privadas”, comentó el maestro de Layasicksa, Henry Sánchez.
“Esto los ha motivado a buscar brujos y curanderos para que curen a los enfermos, los que en muchos casos caen en manos de charlatanes que les recetan cualquier tipo de brebaje para sacarles dinero”, añadió.
Algo similar ocurre en Rosita, donde proliferan los adivinos, “médicos naturistas”, síquicos y “especialistas” en metafísica y esoterismo, que son visitados por pacientes supersticiosos que llegan de lugares distantes, tales como Río Blanco, Matiguás, Boaco y Camoapa.
“Una señora de Prinzapolka tenía complicaciones hepáticas y como en el centro de salud no tenían el tratamiento adecuado, buscó un “sukia” (brujo), quien le recetó una infusión que le provocó una hemorragia que acabó con su vida”, relató el dirigente de Prinsubila, Fermín Alonso.
“El gobierno tiene abandonado el sistema de salud en la costa Caribe nicaragüense; a fines de julio las lluvias provocaron una inundación y el desbordamiento del Río Prinzapolka y a pesar que hicimos varias llamadas de auxilio, la ayuda fue mínima”, se quejó el concejal Daniel Castrillo.
El concejal dijo que en el municipio de Prinzapolka, la población es azotada por enfermedades endémicas, tales como diarrea, vómitos, parasitosis, enfermedades respiratorias, malaria y dengue. “Gracias a la asistencia de organismos no gubernamentales como Acción Médica Cristiana, las personas que son atacadas por estas enfermedades, reciben algún tipo de tratamiento”, añadió Castrillo.
En el municipio de Siuna, por iniciativa del Movimiento de Mujeres Paula Mendoza, se construyó una clínica y una sala materno-infantil, que brinda atención a los habitantes de las zonas rurales, mientras que en Mulukukú, la clínica María Luisa Ortiz, cumple la misma función porque la presencia del Minsa es mínima.
“Las condiciones precarias del sistema de salud de nuestra región, nos obliga a promover campañas de saneamiento ambiental y salud preventiva”, opinó el concejal Daniel Castrillo.

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