Ambiente, salud y enfermedades
Erwin Aguilar Gámez eaguilar@bellsouth.net
El ambiente es todo lo externo a los seres vivientes. Todos estamos unidos al ambiente físico, biológico y sociocultural y somos la parte orgánica de esta simbiosis. Nuestro estado actual, ya sea el estar sanos o sufrir alguna enfermedad, depende de la interacción de nuestro medio interno con el ambiente y la interrelación compleja entre ambos. La enfermedad o problemas de salud son, en gran parte, problemas ambientales.
Los términos salud y enfermedad son conceptos que reflejan el grado de armonía o conflicto entre nosotros y el ambiente que nos sirve de apoyo, y los retos ambientales que tenemos que enfrentarnos para poder sobrevivir. La salud representa la armonía (equilibrio ecológico) y la enfermedad la falta de armonía (desequilibrio ecológico).
El ambiente es el marco formado por las circunstancias físicas, biológicas y socioculturales que nos rodean, afectando nuestra salud física y mental y nuestra condición social. Es el medio en que hemos vivido por miles de años. Es la suma total de nuestro hábitat, economía y sociedad, que como tal, no solamente nos ayuda a mantenernos con vida (agua, aire, comida, vivienda), sino que también multiplica sus fuerzas que tienen consecuencias sobre nosotros y nuestro bienestar.
El ambiente es el resultado de esas fuerzas que ayudan, destruyen la vida o causan mutaciones al genotipo. Los peligros de las fuerzas del ambiente ponen nuestras vidas a riesgo y causan enfermedad. Estos peligros se agrupan bajo los nombres de estímulos físicos, biológicos y socioculturales y las interrelaciones entre ellos.
Los estímulos químico-físicos del ambiente se relacionan con la atmósfera, el agua y la tierra. Si hay mucha humedad en el ambiente, la atmósfera no puede absorber el agua que el cuerpo humano quiere liberar, dando como resultado un aumento de la temperatura corporal. Cuando la temperatura es alta y la humedad baja, el cuerpo humano pierde agua y sodio. A mayor velocidad del viento, más agradable es el efecto de la frescura que se siente, lo que los meteorólogos llaman la sensación corporal. La repuesta del organismo a un enfriamiento excesivo es la hipotermia.
La vida humana depende de la ingesta regular de agua; sin embargo, el agua puede despojar al organismo, por exceso o por defecto de los constituyentes orgánicos e inorgánicos, que se encuentran en solución, suspensión o emulsión y algunos simplemente flotando. El bocio es frecuentemente endémico en las comunidades que dependen de fuentes de agua y comidas deficientes en yodo. Una deficiencia de flúor causa un aumento en las caries dentales y un exceso puede causar esclerosis ósea que al final puede llevarnos a una artritis aguda. Una deficiencia relativa de la dureza del agua puede predisponernos a problemas renales y enfermedades del miocardio.
Las rocas y el suelo contienen cantidades de elementos trazas o micro-nutrientes. Estos elementos son, quizás, más importantes para la nutrición humana que las vitaminas y es muy posible que estén involucrados como factores críticos en los procesos biológicos. Los micronutrientes no pueden ser sintetizados por el organismo, a como ocurre con las vitaminas, pero deben estar presentes en el ambiente en cantidades muy pequeñas. Tanto un exceso o defecto es nocivo para el organismo. El suelo también recibe sustancias contaminantes (fertilizantes, herbicidas y plaguicidas, etc.) que pasan sus características a los vegetales, animales y seres humanos.
Algunos parásitos viven permanentemente en nuestro organismo sin causar daños, en un estado de tolerancia mutua. Por otra parte, en el aire, el agua y el suelo existen formas microscópicas de vida de alta virulencia que son causantes de innumerables enfermedades. El conocimiento de la relación ecológica y ambiental es un requisito para comprender los procesos infecciosos y su control.
Los riesgos de la salud están también asociados con el ambiente humano o sociocultural y, por lo general, son creados por el hombre, como consecuencia de la distribución, la densidad y la movilidad de las poblaciones, causando un desequilibrio global, contaminando el aire, el suelo y el agua con graves secuelas para el ser humano que altera su homeostasis y sufre por la colisión con las fuerzas del ambiente, que causan enfermedades y la muerte, además de mutaciones del genotipo.
Tenemos que cuidar la integridad del ambiente para las presentes y futuras generaciones.
El autor es médico nicaragüense, reside en Nueva Orleáns, Louisiana, EE.UU.

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