Especial
Sin sepulcro seguro
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El hallazgo de vísceras y dos cadáveres humanos en una camioneta de acarreo dejó al descubierto el problema con el manejo y destino de los cuerpos de personas declaradas como desconocidas o abandonadas en los hospitales de Managua |
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Los cementerios ya no tienen capacidad para recibir a la cantidad de cadáveres sin indentificar o reclamar.
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Roberto Pérez Solís roberto.perez@laprensa.com.ni
Todo indicaba que era un caso más de abigeato. Agentes policiales ubicados en la garita de Ciudad Sandino, en una inspección de rutina, detectaron en la camioneta conducida por Santos Mercado un amasijo de carne y vísceras dentro de dos bolsas plásticas color negro.
Eran las diez de la mañana del martes 24 de junio. Un poco nervioso y cumpliendo las órdenes de los policías, Mercado bajó de la camioneta para responder a los señalamientos. En todo momento negó ser un delincuente.
Más bien sorprendió a los oficiales con una frase directa que retumbó en los oídos de éstos. “Lo que transporto no es carne de caballo ni de vaca sino dos cadáveres que estaban en la morgue del Hospital Roberto Calderón”, les dijo el asustado comerciante.
La situación en vez de aclararse se complicó. Si en realidad eran cadáveres, qué hacia un comerciante con ambos cuerpos. Mercado explicó entonces que las autoridades del hospital le estaban pagando C$500 por el traslado de los dos cuerpos y 400 libras de vísceras que serían enterradas en el cementerio general de Ciudad Sandino.
Los papeles que comprobaban sus declaraciones los portaba un trabajador del centro asistencial quien había decidido dirigirse por su propia cuenta al cementerio. Las palabras de Mercado fueron ratificadas por las mismas autoridades del hospital, por lo que en menos de una hora estaba en el cementerio enterrando los cuerpos y las vísceras.
DESECHAR CADÁVERES
Deshacerse de un cadáver para los hospitales del país debe cumplir con procedimientos establecidos en las leyes sanitarias, según explica el doctor Juan Darce, con más de 25 años de experiencia en el campo de la medicina y actual subdirector de hospitales del Ministerio de Salud (Minsa).
Darce menciona dos procedimientos en caso de que los cadáveres no sean retirados de las morgues de los hospitales.
“El tiempo que el cadáver queda en la morgue del hospital, según las leyes sanitarias, es de 72 horas. Éste tiene que ser embalsamado y retirado por sus familiares. Si no es retirado por familiares o amigos o se trata de un desconocido, el hospital lo tiene más tiempo ya sea una semana o 15 días buscando la forma más adecuada y respetuosa de deshacerse de ellos”, indicó Darce.
Una de las formas de deshacerse de los cadáveres, que pese a la normativa existente a veces pasan hasta meses en las frías gavetas de una morgue, es donarlo a las distintas facultades de medicina que existen en el país, si éstas lo solicitan al Minsa.
Para donarlo a la universidad, el cadáver debe cumplir ciertos requisitos indispensables como que no haya muerto de enfermedad infectocontagiosa y que esté en buen estado, es decir “completo”, indica la doctora Jacqueline Ruiz Pastora, encargada de Patología y Morgue del Hospital Roberto Calderón.
LIDIANDO CON MUERTOS
Esta mujer de piel morena, contextura delgada y ojos vivaces que se esconden un poco detrás de sus lentes, tiene diez años de lidiar con muertos. En cualquier momento del día entra y sale de la morgue del hospital, porque “hay que supervisar”.
Ubicada en el patio del hospital a simple vista la morgue pareciera una bodega más y no el lugar donde “descansan” los muertos. Un escritorio y un enorme sillón dan la bienvenida. El sillón tapizado en negro es para que el técnico en patología descanse por la noche mientras llega el próximo “huésped”.
Al entrar, el frío del cuarto golpea el cuerpo del visitante que rápidamente puede trasladarse imaginariamente a las escenas de terror de alguna película norteamericana. Una especie de canapé de concreto cubierto de azulejos, cuyo color ha desaparecido por el uso y el paso del tiempo, sirve para colocar los cadáveres y prepararlos.
“Las vísceras tienen que estar en buen estado, se le infiltra formalina al 40 por ciento dependiendo del peso y tamaño, se hace incisión en la vena femoral y ahí se introduce formalina”, explica la experta doctora Ruiz.
En otra parte del cuarto se observan decenas de frascos y una que otra jeringa, sobre el piso charcos de agua producto de algunas filtraciones de la tubería más una pesa, cubierta por algunas sombras producto de viejas manchas de sangre, terminan de aterrorizar al visitante.
Más al fondo, tapado hasta los hombros con una sábana blanca, asoma un cadáver de una gaveta. Se ve apenas el pelo a rape, es alguien de aproximadamente unos 25 a 30 años.
“No me da miedo estar entre los muertos, ando tranquilamente por aquí”, dice la jefa de Patología y Morgue del Roberto Calderón.
CUERPOS DONADOS
Después que la oficina de Relaciones Públicas del centro asistencial trata de localizar a los familiares a través de los medios de comunicación sin obtener respuesta positiva deciden donarlo a las universidades.
El doctor Juan Darce explica que las universidades utilizan los cadáveres para que los estudiantes aprendan a buscar y ubicar los diferentes tejidos, nervios, arterias y el resto de órganos que conforman el cuerpo humano. “Esta practica les agiliza las actitudes de cirujano, incluso cuando llegan a los huesos todavía son útiles (los cadáveres), porque los estudiantes necesitan saber cómo está formado el hueso, cómo están implantados los músculos y muchas más cosas”, destacó el doctor.
RECLAMOS TARDIOS
La doctora Jacqueline Ruiz cuenta que durante el tiempo que ha estado al frente de la morgue del Hospital Roberto Calderón ha sido testigo de casos curiosos. Uno de estos casos fue de una familia, de la cual no quiso dar detalles, que llegó a reclamar a su deudo pero éste ya había sido entregado a una universidad.
“En algunas ocasiones han venido (a reclamar a un difunto) pero no ha existido ningún problema. Vienen más o menos para saber dónde quedó porque ellos saben que el hospital algo hizo y sinceramente dicen (los familiares) que sólo quieren saber si lo enterraron o dónde lo mandaron. Problemas de que hagan algún tipo de reclamo nunca ha sucedido”, explicó Ruiz.
DESTINADO PARA ESTUDIO
El traslado de los cadáveres hacia las universidades se hace, según el doctor Juan Darce, tomando las correspondientes medidas higiénicas necesarias para evitar contagiarse con cualquier tipo de enfermedad.
“Se entiende que sabemos de qué murió la persona, uno tiene la causa de enfermedad, si es infectocontagiosa o una muerte de enfermedad no contagiosa. Todas las personas que manejan cadáveres tienen que cumplir requisitos, como utilizar guantes, mascarillas, vestimentas desechables, botas de hule, siempre deben estar protegidos”, destacó.
El cadáver, según Darce, a pesar de no ser identificado tiene que ser tratado con respeto y cuidado por los diferentes directores de hospitales del país porque así lo ordena el Minsa.
“En la morgue de cada hospital los cadáveres están congelados, normalmente en el traslado tienen que ser tratados con respeto, colocarlo en un contenedor (féretro) serio, una caja aunque sea humilde pero bien cerrada”, enfatizó.
“No los preparamos porque si se va para la universidad va de una morgue a otra y lo único es que va a estar un momento descongelado en el traslado, pero va a una fosa de formalina y ahí estará más que conservado”.
Los procedimientos para conseguir que el Minsa done uno o varios cadáveres a las facultades de medicina son sencillos.
El papeleo consiste principalmente en llenar una constancia que diga que el cadáver no fue reclamado, al mismo tiempo si tiene un nombre debe decir de quién se trata. En caso contrario se le asigna un número, se registra con una estatura y edad aproximada, color de la piel o cualquier rasgo particular sobresaliente.
“Quien tiene que poner los datos es el Ministerio de Salud, la universidad sencillamente hace constancia que recibió el cadáver con las características que mencione anteriormente. Unas veces la misma universidad los solicita y otras el Minsa los ofrece, pero todo va de acuerdo con la ley”, dijo el doctor.
ENTERRADOS COMO INDIGENTES
No todos los cadáveres que salen de los hospitales van a parar a las facultades de medicina, por lo que el Minsa tiene que poner en práctica la otra opción que le está permitida: enterrarlos en los diferentes cementerios de la capital y de los municipios más cercanos.
Enterrar los cadáveres de desconocidos es una práctica que viene realizando la institución desde hace muchos años, debido ya que no está permitido incinerar los cuerpos. Según el doctor Darce, hay un acuerdo entre la institución y las municipalidades de enterrar en los cementerios a las personas indigentes.
“Ellos (los alcaldes) tienen zonas en los cementerios para enterrar a esos indigentes que nadie reclama y ésa es una de las cosas que el ministerio va a reactivar y solicitar a las alcaldías que son las dueñas de los cementerios”, apuntó.
Los procedimientos para enterrarlos son prácticamente los mismos que se utilizan cuando se va a donar cadáveres a las universidades, salvo que ahora el papeleo va dirigido a los alcaldes o administradores de la Comuna.
PUEDEN SANCIONAR
Normalmente el vehículo tiene que ser cerrado, es el ideal, porque pasa inadvertido y da seriedad de la actividad. De igual forma todos los que manipulan el cadáver tienen que cumplir con las medidas higiénicas anteriormente señaladas para evitar diseminación de enfermedades.
“El problema se suscita porque no se cumplen las normas higiénicas establecidas, como es el caso de Ciudad Sandino. Este hospital tenía contratado el vehículo que era el encargado de estas actividades, pero se le escapó a la dirección de las manos y contrataron al que pasó. Llevaban mezclados los tejidos y cadáveres y esto sí que no se puede permitir”, sostuvo el subdirector de hospitales del Ministerio de Salud.
Aunque cada hospital es autónomo en la toma de decisiones, en casos como el traslado de cadáveres tienen que cumplir obligatoriamente con los requisitos ordenados por el Minsa. En caso contrario al director del centro asistencial se le llama la atención o puede ser retirado de su cargo.
“Estamos siempre recordándole que cumplan con lo ordenado, porque una costumbre se hace ley, se degenera y se pierde la línea recta que se debe seguir”, concluyó Darce.
CIUDAD SANDINO NO QUIERE CADÁVERES DE DESCONOCIDOS
El cementerio general de Ciudad Sandino es uno de los campos santos destinados por los hospitales para enterrar los cadáveres abandonados o no reconocidos. Aunque la Comuna no lleva un registro exacto de cuántos cadáveres se han enterrado, el alcalde Manuel Pinell, cree que la cifra debe andar por unos tres o cuatro mensuales desde que tomó posesión de su cargo.
“Cuando llegamos a este municipio ya existía esa mecánica de enterrar cadáveres y todas aquellas piezas que eran objetos de autopsia, de estudios, tanto en los hospitales como el Instituto de Medicina Legal y la seguimos manteniendo por mucho tiempo”, indica Pinell.
Sin embargo, el Concejo Municipal decidió hace algunas semanas no permitir este tipo de entierros por dos motivos: el poco terreno sin ocupar del cementerio y la falta de medidas higiénicas en los traslados.
“Esta gente no cumple con todas las normas de higiene y seguridad en el traslado de estos cadáveres y nos preocupa de sobremanera la exposición de nuestros pobladores a enfermedades contagiosas”.
“No podemos seguir permitiendo que sigan viendo a Ciudad Sandino como un vertedero, un basurero. Todo es Ciudad Sandino para resolver sus problemas, pero en caso de beneficio para el municipio muy poco llega”, destacó el alcalde.
SIN CONTROL
El Ministerio de Salud (Minsa) no tiene cifras de cuántos cuerpos han salido rumbo a las diferentes facultades de medicina. “No tenemos ese dato, pero me imagino que es muy poca la cantidad de cadáveres que se puedan dar a las universidades, porque no tienen espacio para estar almacenando y también nosotros sabemos que todos los días tenemos muertos”.
Además: Necesidad de construir crematorios

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