En la espera del santo
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Angélica Martínez R. Fotografías de: Guillermo Flores, Uriel Molina y Orlando Miranda nacionales@laprensa.com.ni
Igual que todos los años, este primero de agosto los managuas vivieron con alegría y devoción el inicio de las fiestas de Santo Domingo de Guzmán, patrono de la capital.
El “doctor de los pobres” no conoce de imposibles y sus seguidores lo saben. Bien puede tratarse de un cáncer, cálculos en la vesícula o una espina de pescado atravesada en la garganta, Minguito nos socorre a todos.
La noche del 31 de julio, los promesantes y asistentes en general caminaron hasta Las Sierritas para velar al santo en medio de una gran algarabía. Algodones de azúcar, elotes asados, helados “de a peso” y cajetas, son algunas de las golosinas que niños y adultos disfrutan durante los diez días de celebración a “Minguito”.
Este año, sin embargo, hubo una variante: casi no hubo pleitos. Tanto en la vela del barco, la elección de la India Bonita, la “bajada” del santo y durante el recorrido de la hípica, no hubo casos que lamentar como en años anteriores. Este hecho se debió, en parte, gracias al resguardo policial y al logro significativo que esta institución ha conseguido al disolver algunas de las pandillas más peligrosas de Managua que deslucían las fiestas del Santo Patrono.

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