Niños de la marcha en peligro de morir
José Adán Silva joseadan.silva@laprensa.com.ni
Mientras la ciudad Managua se sumía en una fiesta bulliciosa, con algo de fervor religioso por la llegada de Santo Domingo de Guzmán, a más de cien kilómetros de la capital, en el norte del país, unos cinco mil campesinos desempleados y sin tierras avanzaban lentamente rumbo a Casa Presidencial, a donde pretenden llegar el lunes próximo.
La llamada “marcha de los hambrientos” avanzó ayer varios kilómetros más rumbo a Managua, y en horas de la tarde llegaron al municipio de Sébaco, donde exhibieron una vez más sus desgracias.
Carlos Blandón, uno de los campesinos al que muchos reconocen como líder de la marcha, dijo que la protesta es por el incumplimiento de los Acuerdos de las Tunas, firmado el año pasado entre representantes del gobierno y los campesinos que habían hecho plantones en demanda de comida y trabajo.
Según Blandón, el gobierno no ha cumplido la mayoría de los acuerdos a que se comprometieron el año pasado, entre éstos la titulación de tierras, entrega de medicinas, alimentos y herramientas de trabajo para los campesinos.
MUERTOS DE ANTES Y DESPUÉS
Los plantones surgieron a inicios del año pasado en las principales zonas cafetaleras del norte del país, debido a la crisis que provocó en las haciendas la caída internacional del precio del café y que dejó sin empleo y comida a miles de campesinos.
Según los organizadores de la marcha, antes que el gobierno les prometiera ayuda y asistencia humanitaria, más de 45 personas, incluido niños, habían muerto por falta de alimentos y otras enfermedades en los plantones de los “hambrientos”.
Aseguran que tras los Acuerdos de las Tunas hubo unos 20 muertos más, por hambre y enfermedades relacionadas a la desnutrición, pero esta cifra no es reconocida por el gobierno.
El Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) sí reconoce que decenas de personas han muerto por hambre, y registran nueve muertos en los últimos quince días, entre ellos cuatro niños menores de cinco años de edad.
Una comisión del Cenidh acompañaba ayer a los caminantes en su recorrido, atentos a sus necesidades. Cuando los encontramos, hablaban con Anastasio Manzanares, un campesino de la comunidad La Flor, Matagalpa, quien reportó la muerte de su hermano Pablo, de su esposa Alejandra y de su hijo de 13 meses, Nelson.
Todos ellos, según Manzanares, han muerto en el último mes, por complicaciones derivadas de la desnutrición severa que afecta a la mayoría de los protestantes.
EXPUESTOS A ENFERMEDADES
Una comisión médica integrada por el doctor Juan Carlos Sánchez, Director del Sistema Local de Atención Integral en Salud (Silais) de Matagalpa; doctor Henry Denis Gutiérrez, Subdirector de ese mismo centro médico, y el doctor Francisco López, Director de Salud de Sébaco, negaron que alguien se haya muerto en las marchas.
Aunque las condiciones de salud de los campesinos son precarias, las muertes por hambre han ocurrido en los lugares de origen de los protestantes, en las montañas del norte, sobre todo en el municipio El Tuma-La Dalia.
Uno de los médicos que prestaba atención a los marchistas, dijo que algunos niños corren mucho riesgo y podrían morir por enfermedades respiratorias, ya que están a expensas de la neumonía y otras enfermedades por las condiciones climáticas difíciles de la región y la debilidad que les provoca la falta de alimentación.
SIN FUERZAS
En los rostros de miles de campesinos era notoria la debilidad ayer. Sólo habían comido algo de frijoles cocidos o guineos cocidos con sal y café, su dieta en los últimos meses. Cada grupo carga con ollas y otros trastos de cocinas, donde se ven las huellas de los alimentos que se preparan.
En las periferias de Sébaco los campesinos hicieron un alto ayer, se plantaron al lado izquierdo de la carretera y levantaron champas de plástico, donde pasaron la noche.
Mientras los hombres levantaban las champas, algunas mujeres cocían frijoles y plátanos, los niños se internaban en los patios vecinos a cortar frutas y un grupo de mujeres, agobiadas por el calor, se bañaba con sus hijos en un charco lodoso que sirve de bebedero a vacas y cerdos.
SE DESMAYAN
Los médicos trasladaron ayer al menos a 16 campesinos enfermos por desnutrición, cansancio y las malas condiciones del clima. Esta personas se desmayaron o presentaron síntomas de infecciones diarreicas, mientras marchaban hacia Managua con la intención de protestar el lunes frente a Casa Presidencial.
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