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SUPLEMENTO SEMANAL DEL DIARIO LA PRENSA / SáBADO 2 DE AGOSTO DE 2003
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Pintura de Mario Madrigal-Arcia.

 

María Alejandra Mendieta*

A pesar de haber residido en Costa Rica los últimos 24 años, los lienzos de Mario Madrigal-Arcia están cargados de influencias de su Nicaragua nativa: sus paisajes mágicos y su sensualidad tropical.

Habiendo nacido y crecido en Managua, el paisaje volcánico de la capital nicaragüense es uno de los sujetos más obvios en muchas de las piezas del artista.

La mayor parte de su trabajo retrata en sus fondos un cono casi perfecto, evocando al poderoso volcán Momotombo, el cual es parte inequívoco del paisaje de Managua.

El estilo maduro de Madrigal-Arcia también se encuentra marcado por sus singulares retratos texturados de algunas frutas tropicales abundantes en su tierra natal, particularmente las anonas, los zapotes y los aguacates, los cuales no solamente representan la sensualidad tropical de Nicaragua, sino que además son alusivos a un fuerte y repetitivo tema erótico.

Su formación en las técnicas de aguafuerte y xilografía también ha ayudado a definir el estilo maduro de Madrigal-Arcia. El artista recuerda de su trabajo una colección en particular la cual definió su transición de pintor a artista hace 19 años. “Fue mientras trabajaba sobre una serie llamada Metalfísica frutas y semillas de cobre que logré formar mi estilo definitivo” en 1984, comenta Madrigal-Arcia.

Un estilo que se caracteriza por un “acabado metálico” se fusionó con los elementos claros del estilo post-surrealista metafísico. Pero Madrigal-Arcia admite que no le gusta aplicar el término “naturaleza muerta” a su obra a causa de sus connotaciones académicas.

Prefiere distanciarse de los motivos clásicos de la naturaleza muerta, tales como peras, manzanas y uvas, y en su lugar retratar una mezcla de frutas tropicales y hasta de híbridos imaginativos de éstas, creando lo que él llama una “geneticopictoria” en el primer plano de sus lienzos.

Otra característica notable de las pinturas de Madrigal-Arcia es su uso creativo del color, o mejor aun, de las capas de color. Sus lienzos representan de manera armoniosa intensos tonos de colores cálidos y fríos tanto en el primer plano como en el fondo, con un tratamiento multi-tonal y de aspecto oxidado del objeto o tema. Sus anonas y aguacates adquieren dimensión y textura a través del “raspado” en las zonas deseadas y la aplicación de más capas de diversos tonos sobre estas zonas.

Inspirado por “el arte mismo”, Madrigal-Arcia constantemente trabaja en el estudio de su hogar. “Encuentro que la mejor cura para un bloqueo creativo es nunca dejar de trabajar”, dice el artista. Es probablemente por esta causa que su trabajo casi siempre se manifiesta en series, siendo su temática preferida los árboles, los desnudos, los peces, los caballos, las piedras de moler y, por supuesto, las frutas.

*Crítica de arte.  
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