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MIéRCOLES 30 DE ABRIL DEL 2003 / EDICION No. 23074 / ACTUALIZADA 02:30 am
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Tragedia enluta a familia campesina

Foto  
.Los cuerpos de cuatro personas quedaron recostados sobre sus asientos, tras ser abatidas por un rayo, en San Juan de Limay
.“Hubo un tremendo estruendo y miramos cómo las lengüetas del rayo cobijaron la cocina de la casa de don Jesús, que está construida con varillas de madera”, relató un vecino

Personal médico y de enfermería del Hospital San Juan de Dios, de Estelí, atiende de emergencia a la niña María Antonia Centeno Pérez, de 11 años. (LA PRENSA/A. OLIVAS)

 

Adolfo Olivas Olivas
CORRESPONSAL/ESTELI
departamentos@laprensa.com.ni

Todos en la cocina disfrutaban en comunión de las primeras lluvias del invierno. Doña Adilia Centeno Rodríguez se movilizaba de un lado a otro preparando la cena, su esposo Jesús Ordóñez López la observaba sentado en un taburete y su nuera Elsa María Ponce Gómez, que chineaba a su hijo Eliécer, de dos años, reposaba en una banca junto a su cuñada, Juana Paula, que cargaba en sus brazos a Evelio Ramón, hermano gemelo de Eliécer.

El repentino rayo desbarató la convivencia familiar, cobrando la vida de los esposos Jesús Ordóñez López, de 60 años y Adilia Centeno Rodríguez, de 55, y de María Elsa Ponce Gómez, de 22, ésta murió junto a su hija, Liriam Sobeyda Centeno Ponce, de cuatro años.

Al momento del impacto, Elsa María Ponce Gómez amamantaba a su hijo Eliécer, de dos años, quien se encuentra internado en el Hospital San Juan de Dios, de Estelí, en estado delicado. Ramón Evelio –hermano gemelo de Eliécer–, que estaba en brazos de su tía Juana Paula Centeno Ordóñez, salvó su vida.

En el hospital esteliano están internados, además, María Antonia, de 11 años y Juana Paula Centeno Ordóñez, de 18 años. Para el doctor Carlos García Vallejos, jefe de la sala de emergencia del hospital de Estelí, la situación de los niños es grave, pues este tipo de afectación eventualmente trae consigo problemas de renales, pulmonares y del corazón.

RAYOS SOBRE POBLADO

Relata Juana Paula Centeno Ordóñez, que las descargas eléctricas iluminaban el pequeño poblado El Rodeíto, compuesto por nueve humildes viviendas, situadas 22 kilómetros al este de San Juan de Limay, entre ellas la choza del matrimonio integrado por Jesús Ordóñez López y Adilia Centeno Rodríguez.

“No me acuerdo de lo que pasó, perdí el conocimiento y aunque todos estamos juntos en la cocina, no sé cómo quedaron los cuerpos de mi mamá Adilia y de mi papá Jesús, lo mismo que mi cuñada Elsa María y mi sobrina Liriam Sobeya”, explica Juana Paula.

Según Pedro Luis Centeno Velásquez, vecino del lugar, “hubo un tremendo estruendo y miramos cómo las lengüetas del rayo cobijaron la cocina de la casa de don Jesús, que está construida con varillas de madera”.

Los vecinos corrieron al sitio del acontecimiento y encontraron el macabro cuadro. “Los cuatro cuerpos estaban con el pelo y el cuerpo quemado, todos quedaron juntos y recostados sobre las bancas”, describe Centeno Velásquez.

El rayo cayó perpendicularmente sobre un árbol de nancite que está en el solar de la vivienda campesina y sus ondas expansivas se estrellaron contra la humilde cocina, salvándose de ser alcanzado Máximo Centeno Ordóñez, que caminaba en la sala.

PROBLEMAS DE COMUNICACIÓN

A Pedro Luis, que opera un radio de comunicación de la Defensa Civil, le fue imposible comunicarse con los radios de San Juan de Limay y Estelí, porque sólo funcionan en horas de oficina, pero milagrosamente hizo contacto con Managua, para dar a conocer el suceso.

Por el problema de comunicación, los tres lesionados fueron trasladados a San Juan de Limay, cuatro horas después, en una camioneta del comerciante Enrique Bravo, ya que tampoco las ambulancias estaban disponibles, sino hasta que los pacientes llegaron al centro de salud del casco urbano.

SUEÑOS FULMINADOS

Dado que todos sus hijos son inmigrantes en El Salvador, ante la falta de fuentes de trabajo en San Juan de Limay, don Jesús Ordóñez López asumía la manutención de toda la familia y, en ese sentido, realizaba la preparación de tierras para la siembra de primera de granos básicos.

“Él dejo listo su terrenito que había limpiado para sembrar frijoles y maíz, con la esperanza que el invierno sería bueno y poder alimentar a su familia”, relata Pedro Luis Centeno Velásquez, sobrino de Adilia Centeno Rodríguez, una de las fallecidas.

IMPLORAN AYUDA

Familiares de las víctimas imploran al gobierno, organizaciones humanitarias y personas altruistas, que colaboren con los adolescentes y niños que quedaron huérfanos, entre ellos los gemelitos, pues la persona que les llevaba el sustento diario era don Jesús Ordóñez López, uno de los destrozados por el rayo.  
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