Armados huyen de la finca “La Pineda”
Luis Eduardo Martínez M. Carlos Martínez Morán nacionales@laprensa.com.ni
El grupo de armados que hace dos semanas ocupó la finca “La Pineda, en el municipio de Esquipulas, Matagalpa, abandonó esa propiedad, ayer, después que sus simpatizantes le dieron la espalda y optaron por negociar con los representantes del gobierno.
Los cabecillas de la invasión de tierras desalojaron la finca “La Pineda” para evitar un enfrentamiento con la Policía Nacional y el Ejército, que estaban preparados para sacarlos por la fuerza.
Pese a que el Ministerio de Gobernación anunció que las negociaciones continuarían hasta mañana jueves, los ex contras optaron por salir.
Agentes de la Policía y soldados del Ejército entraron ayer en la propiedad y la encontraron abandonada. Como los ex contras se retiraron con las armas que portaban, es probable que sean perseguidos por las tropas, para evitar que cometan otros actos violentos.
Los “toma tierras” que aceptaron negociar, nombraron una comisión integrada por el retirado del Ejército, Adolfo Valdivia López; el líder contra José Luis Rivas Amador, “comandante Danto”; Domingo Ismael Martínez Ortega, Ramón Cárdenas y Margarito Soza, quienes se reunieron ayer mismo con el delegado de Gobernación en Matagalpa, Joel Valdez.
Los hermanos Pedro Luis, Juan Alberto y Juan de Dios Rivera Benavides (o Bucardo), quienes se hacen llamar “Tigrillo”, “Tigre” y “Peligro”, ahora son fugitivos.
El dueño de la finca, Erick Smith Robleto, lamentó que el gobierno “estaba dando largas al asunto” y le responsabilizó por los daños que los “toma tierras” hayan causado en la propiedad, incluidas las utilidades que dejó de percibir por no poder trabajar la finca, las que estimó en dos mil dólares diarios.
De los grupos que aceptaron negociar, existen unos que demandan tierras y otros que poseen pequeñas parcelas y requieren de semillas e insumos para hacerlas producir. El primer grupo demanda una rápida reubicación en otra finca que sí pertenezca al Estado, pero también necesitan semillas, principalmente de maíz y frijoles, e insumos para producir.
El segundo grupo lo integran sobre todo habitantes del caserío El Portón, que poseen pequeñas parcelas, los que demandan entre otras cosas el libre acceso a su comunidad, la remodelación de la escuela y útiles escolares para los estudiantes, además de medicinas y la remodelación del puesto de salud local.
YA LES HABÍAN DADO
En 1994, los hermanos Pedro Luis, Juan Alberto y Juan de Dios Rivera Benavides (o Bucardo), quienes se hacen llamar comandantes “Tigrillo”, “Tigre”, y “Peligro”, respectivamente, fueron beneficiarios de la Reforma Agraria, que les otorgó la finca “La Rampla”, en el municipio de Siuna, Región Autónoma Atlántico Norte.
En el año 2002, la familia Rivera Benavides y otros miembros de la ex Resistencia Nicaragüense se toman la finca Santo Domingo Número Dos, en la comarca Tierra Blanca, municipio de Matiguás. La propiedad pertenece a la señora Belma Rojas de Hawkins.
En esa ocasión, los Rivera Benavides aseguraron que habían nacido en esa finca y tenían muchos años de poseerla. Ellos se aprovecharon de un conflicto judicial entre la señora Rojas y la comunidad indígena de Muy Muy, que finalizó cuando la Juez de Distrito Civil de Matagalpa reconoció el derecho de propiedad de la señora Rojas.
En noviembre de 2002, los Rivera Benavides, apoyados por habitantes de comunidades aledañas a la finca “La Pineda”, en el municipio de Esquipulas, planearon tomarse esta propiedad de casi dos mil manzanas de extensión, y lo consiguieron el 16 de abril pasado, pero ayer la desocuparon poco antes que la Policía y el Ejército los desalojaran. 
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