Opinión económica
El concepto de “riesgo país”
Edmundo Dávila Urbina edmundodavila@mail.com
En Nicaragua estamos familiarizados con el argot económico y financiero empleado por algunos funcionarios públicos y economistas en los diferentes medios de difusión, por ejemplo, el conocido “PIB”, “elasticidad de la demanda”, “crecimiento económico”, etc. son algunos tecnicismos que sería deseable definir aunque fuera superficialmente. La frase atribuida a Voltaire: “Si quieres conversar conmigo, define tus términos”, es un consejo práctico y excelente que sería bueno tomar en cuenta siempre en nuestro país.
Aquí queremos referirnos a otro indicador no tan corriente como los ya mencionados y cuyo empleo ha sido un tanto aislado e irregular, quizá porque ya disponemos de suficientes estudios y evidencias que desafortunadamente, sólo revelan nuestra precaria y deplorable situación política, económica y social. Se trata del llamado índice “Riesgo país” y para empezar, daremos de inmediato una de sus definiciones más simples: “Riesgo país es el riesgo que corre un inversor al prestarle dinero a un país determinado”.
Para su cálculo, los economistas recurren a ciertas variables cuantitativas, relacionando el rendimiento de un valor emitido por el país en estudio, con el de los Bonos del Tesoro de los Estados Unidos de América, que para tal fin se consideran como patrón e instrumentos de inversión “completamente libres de riesgo”. Para ello basta hacer una simple operación aritmética. Si tomamos como caso hipotético Nicaragua, y asumimos que la tasa de interés anual de los CENIS, sea de 14 por ciento y la de los Bonos del Tesoro de 2 por ciento, matemáticamente el indicador “Riesgo país” sería de (14 - 2) x 100 =1200 “puntos básicos”, o sea que si el gobierno de Nicaragua solicitara un préstamo a bancos u otros organismos financieros, la tasa de interés que debería pagar sería de 12 por ciento anual.
No obstante, el riesgo país, está basado en dos tipos de variables: cuantitativas y cualitativas. En el caso de las primeras, como el ejemplo numérico presentado arriba, satisface de buen grado las expectativas de los inversionistas, siempre y cuando se trate de países con economías sanas y se ubiquen dentro de un entorno político-social aceptable y promisorio (las llamadas economías emergentes, como Argentina, Brasil, Singapur, Taiwan, etc.). En cambio las variables cualitativas implican fuertes dosis de subjetividad, porque entra en juego el criterio individual del evaluador.
Es por ello que no puede considerarse el índice riesgo país, como una herramienta que refleje con precisión la realidad objetiva y se requiere por lo tanto de información amplia y veraz que permita llegar a los resultados más confiables sobre el escenario político y socio-económico del país en estudio, a fin de que los inversionistas puedan tomar la decisión más acertada y por ende les permita proteger mejor su inversión con relativa seguridad. No obstante, a pesar de la parte subjetiva que conlleva el cálculo del riesgo país para algunas economías, este índice es muy utilizado por los inversionistas antes de colocar su capital en determinada región, ya que lo subjetivo comprende una serie de rubros de gran importancia para la inversión, por ejemplo, variables de tipo político y socioeconómico, como conflictos internos, corrupción, falta de gobernabilidad, pactos violatorios de las libertades democráticas, etc. De tipo financiero, como nivel de deuda interna y externa, desequilibrios en la balanza de pagos, déficit fiscal, etc. De tipo social, como la frustración y descontento popular, crimen y delincuencia intolerables, falta de garantías constitucionales del ciudadano, etc.
Si tomamos nuevamente como ejemplo a Nicaragua, a los puntos básicos cuantitativos obtenidos con los cálculos aritméticos, habría que agregarle los estimados subjetivos y el resultado final se vería incrementado sustancialmente. Si partimos por ejemplo de un rango de clasificación de 0 a 100 (a mayor número, mayor riesgo), ¿qué puntaje le asignaríamos a Nicaragua en determinado rubro político, financiero o social de los que hemos mencionado?, ¿no sería acaso de 100 para la gran mayoría? Las variables subjetivas ya se convierten en un factor negativo bastante imprevisible, haciendo que los inversionistas vean a nuestro país con desconfianza e inseguridad.
El índice riesgo país, resume o engloba a la mayoría de los indicadores económicos, políticos y sociales, porque conlleva indudablemente la decisión final del inversionista, que resulta imprescindible, porque sin inversión no hay producción y sin producción no hay trabajo, que es el “quid” de los países pobres y subdesarrollados como el nuestro.
A partir de la década de los 80, Nicaragua ha venido involucionando lastimosamente. Desde entonces surgieron un cúmulo de torcidas causas primarias que engendraron a su vez, un sinnúmero de efectos negativos que los gobiernos posteriores no han podido o no han querido controlar por debilidad, ineficiencia y corrupción. Los políticos criollos, sin importarles la bienandanza del país, por egoísmo e ignorancia han violado continua y flagrantemente las leyes de la naturaleza que exigen evolución, desarrollo y progreso. Las mismas caras, las mismas causas, producirán los mismos efectos, cada vez peores, porque se van acumulando a través del tiempo. No sigamos alargando la mano vergonzosamente a la comunidad internacional y vayamos todos juntos los nicaragüenses de manera firme y decidida, en busca del tiempo perdido.
El autor es Ingeniero en Sistemas de Información, MBA (aspirante). 
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