Correo
Portada Impresa
    La Prensa    
Archivo
Busqueda
MIéRCOLES 30 DE ABRIL DEL 2003 / EDICION No. 23074 / ACTUALIZADA 02:30 am
PORTADA
POLITICA
ECONOMIA
NACIONALES
REGIONALES
EDITORIAL
DEPORTES
SUCESOS
EL MUNDO
OPINION
REVISTA
SUPLEMENTOS
OBITUARIOS
CARTAS AL DIRECTOR

CLASIFICADOS
SUSCRÍBASE


   

Opinión económica
Sobre la estrategia de desarrollo

Foto  

 

Rómulo Sánchez Leytón
williamleyton@web.de

La acepción primaria de estrategia es la militar. Haciendo analogía para la economía; debería significar: habilidad, astucia para dirigir el asunto del desarrollo económico y los estrategas, personas versadas en estrategia. El documento del gobierno: “Estrategia Nacional de Desarrollo” ofrece una dirección preliminar para el país, y da la posibilidad de reflexionar, criticarlo, y aportar con el objetivo de enriquecerlo.

En nuestro caso, una estrategia de desarrollo económico debe estar orientada a dirigir operaciones que consigan el crecimiento económico, generar puestos de trabajo productivos y permanentes, disminuir pobreza y fortalecer las instituciones públicas. Además cuente con los recursos para implementarla, pongan dique a la corrupción, generen eficiencia económica, aumenten la productividad y mejoren el bienestar de la población. Por tanto, un reto mayúsculo.

En síntesis la estrategia de desarrollo tiene que ver con las grandes decisiones de política económica y social. Ella debe tomar en cuenta el ahorro, la inversión, el respeto a las leyes el aprovechamiento efectivo de los recursos propios y de la cooperación. En 1999 en Nicaragua la cooperación externa significaba cerca del 35 por ciento del PIB.

No podemos seguir repitiendo fracasos, y lo más importante de la estrategia en Nicaragua es regresar la confianza, la credibilidad del país, tanto a la gente, como a los inversionistas, y a los que viven de sus salarios y sueldos. No es necesario escribir sendos documentos, ni pagar tantos especialistas, para identificar lo que necesitamos hacer en Nicaragua.

Es imperativo aumentar los niveles de ahorro nacional para financiar la inversión, pero para dar ese paso se debe crear riqueza y trabajo. Esencial es que el sistema financiero sea sólido y proporcione recursos a largo plazo a los inversionistas, la pequeña y mediana empresa. Aquí hay un serio déficit en el país. Es importante que exista una estructura fiscal responsable, pro desarrollo, simplificada y tienda a la equidad impositiva.

Toda estrategia debe contener una visión integral para manejar posibles crisis, las cuales tienen conocidas implicancias económicas y sociales. Además es crucial romper con el “cortoplacismo” de que cada gobierno “invente” una nueva estrategia. Para ello, hace falta tener la visión de nación y pensar más allá del horizonte. La historia enseña que entre economía y política; al final la primera establece las pautas y no al revés. La continuidad de las políticas económicas es esencial. Los ejemplos pueden ser Costa Rica o Alemania.

Se escuchó en la década pasada la consigna de convertir a Nicaragua en el granero de Centroamérica, y todo fue una banal propaganda a flor de lengua. La seguridad alimentaria de los nicaragüenses debe ser un pilar fundamental, y no se puede soslayar.

No es la solución aumentar la dependencia de las importaciones, cuando tenemos los recursos para alcanzar la seguridad alimentaria. Las inversiones deben eslabonarse con los sectores productivos del país. Si no se discriminan y desperdician potenciales productivos importantes. El turismo es un sector que se puede convertir en el pivote del crecimiento, siempre y cuando se tenga en cuenta la sostenibilidad del mismo y no se discriminen otros sectores.

Un vacío que se nota en el documento lo constituye el aislamiento en que se deja a una variable, harto importante, como es el comportamiento demográfico y de las migraciones. Las 90 mil personas que se integran anualmente a la Población Económicamente Activa (PEA), es suficiente razón para que tenga un lugar preferencial. ¿Qué les va a ofrecer la estrategia a los miles de jóvenes? El Estado no puede pensar únicamente en beneficiarse de la mano de obra que emigra, sino debe actuar para protegerla y velar por sus intereses. Se observa una paradoja el considerar que las regiones menos pobladas sean las de menor potencial. El déficit habitacional, es también, un problema a resolver.

La estrategia tiene un énfasis pro apertura, su columna vertebral es el mercado y las exportaciones. Se concibe que los TLC propician la consolidación de la misma. El caso del TLC con México es una clara evidencia de lo deficitario que ha sido para Nicaragua. Es menester saber negociar en los mismos, el destino de la fuerza de trabajo que emigra, así como defender el sector agrario del país y otros nichos prometedores. También el Estado y otros sectores deben tener compromisos con la misma. La omnipresencia del mercado no es una solución sabia. Para que la estrategia tenga éxito es imprescindible el consenso entre los distintos agentes económicos y sociales, así como un Estado austero y efectivo.

La estrategia tiene la tendencia de apoyar, geográficamente un crecimiento desequilibrado (A. Hirschman), para lograr indirectamente el crecimiento balanceado (P. Rosentein-Rodan y R. Nurkse). El país necesita la combinación de ambos para generar riqueza y aumentar el nivel de vida de la población. Los conglomerados se asemejan a los polos de desarrollo de F. Perroux. Este desarrollo la concepción del crecimiento desequilibrado. Concibió los centros de crecimiento, limitados geográficamente, como instrumentos de una éxitosa estrategia de desarrollo a largo plazo.

Ojo que no se conviertan en “dinosaurios”, que propicien el enriquecimiento de regiones dinámicas y el empobrecimiento de regiones con poco dinamismo. Ello propiciaría la expansión del dualismo económico, social, tecnológico y regional. Lanzándonos a un diabólico “círculo vicioso” sin salida. Aunque no estoy en contra, podría ser peligroso, concebir a los conglomerados (clusters) como la panacea de los males en Nicaragua. Es evidente que no hay modelos perfectos de crecimiento y creación de empleo. Debemos tener el coraje y la fantasía de encontrar una salida para Nicaragua.

Un aspecto que se convierte en una serie limitante lo constituye la escasez de capital y la falta de recursos humanos calificados. La economía nicaragüense carece de una competencia interna, (el mercado es reducido) que genere competitividad capaz de retar a los competidores mundiales. Productividad y competitividad son factores críticos. La primera determina en largo plazo la calidad del bienestar de una nación. Mientras no entendamos eso, no llegaremos lejos.

El autor es Doctor en Economía.  
.


---

   

Otras Noticias

Más afuera que adentro

Aprovechando la materia prima

Premios y castigos en contratos de suministros

El éxito a todo color

Sobre la estrategia de desarrollo

El concepto de “riesgo país”

El contrato “know how”

Técnicos del agro pendientes del Cafta