Aprovechando la materia prima
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 | Una tiendita demuestra que las bondades de la naturaleza, pueden resultar en un negocio rentable a corto plazo… |
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Dos aprendices de equitación observan la “tiendita” ubicada en la Escuela Haras de Albanta. (LA PRENSA/I. Hernández) |
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Amparo Aguilera amparo.aguilera@laprensa.com.ni
Este “negocio” tan sólo mide tres metros y medio de ancho por cuatro de longitud. Está hecho al estilo campestre americano: con madera fina, color canela; un techo de tejas del cual resalta una renovada chimenea y un porche.
Éste ha sido pulido con nidos de pájaros y dos sillas campestres que se conjugan con un par de planchas del siglo pasado junto a un trío de vacas, con pinta de vivaracheras.
Su inversión inicial, al menos en materia prima, implicó 3 mil córdobas, que en dos semanas —de acuerdo a Lorena Mántica, su propietaria— se recuperó. Pese a que la “tiendita” aún no es parte, oficialmente, del mercado local.
“¿El éxito? yo diría que tiene que ver con el calor humano que impregna mi casita; el tipo de material del cual están hechos mis productos y sus bajos costos”, expone Mántica, quien ve su quehacer como pasatiempo.
En realidad, la casita recoge ofertas cuyas bases son de ramas retorcidas, troncos secos, conchas de mar limpiadas con ácidos, mecates, cortezas de árboles, jícaros, papel reciclado, semillas, velas, hojas de coco y de plátanos, que han generado asoleadas y cansancio a la propietaria.
Pero ningún costo, en pesos y centavos. Razón por la cual, Mántica puede darse el lujo de mantener precios que van desde un dólar hasta los 35 dólares.
Entre las ofertas, sobresalen los nidos de pájaros hechos con hilo. Algunos con pajaritos, otros con candelas y cáscaras de huevos por dentro. También se encuentran móviles elaboradas con campanas de conchas, los bambú de la suerte, las planchas antiguas floreadas con cactus.
Así como floreros adornados con hojas de eucalipto, ramas de monte y flores secas; separadores de libros hechos con corteza de árboles y material repujado (tipo lámina); botellas y espejos de conchas, máscaras de papel maché, cajas de sorpresas, ángeles bañados con agua...
“La idea es exponer lo lindo que Dios nos ha dado y que la gente aquí encuentre algo especial”, puntualiza la artista de las manualidades, quien espera ampliar sus ofertas con una producción de diez piezas por día y la venta de repostería, buñuelos, café y refrescos naturales.
Toda esta peculiar oferta está reunida en la Escuela de Equitación Haras de Albanta, ubicada en la Carretera Vieja hacia León.
"LA PÁNFILA"
Lorena Mántica espera inaugurar su tienda en la segunda semana de mayo. Junto a la anfitriona de la casa: ‘la Pánfila’, una perrita Chihuahua, cuyo tamaño y peso es casi insignificante. 
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