Todavía en la pelea
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 | Benard aún saborea todos los días en las Grandes Ligas |
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Marvin Benard siempre busca el
lado positivo de las cosas, y la mayoría de veces ha superado las dificultades. |
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Rich Draper MLB.com
Usted podría pensar que el jardinero de los Gigantes, Marvin Benard, se ha ido, pero no se olvida, pero olvidado y no ido es más exacto.
El jardinero central del equipo durante tres temporadas y un Gigante de por vida todavía está en San Francisco, en caso de que usted no lo haya notado. Después que se lesionó una rodilla deslizándose por un batazo, él ha sido reducido a un papel de quinto jardinero/bateador emergente/animador del equipo.
Mientras los Gigantes se preparan para enfrentar los Cachorros de Chicago en una serie de tres juegos que empieza el martes por la noche en el Pacific Bell de San Francisco, Benard está esforzándose con un .100 promedio en 20 turnos al bate sobre 14 juegos. El nicaragüense tiene sólo 33 años —éstos son supuestamente sus mejores años— sin embargo, hay momentos en que tiene un pensamiento fijo en la mente: “Éste podría ser mi último año en béisbol”, dice. O no.
Es una encrucijada que cada jugador enfrenta, y mientras algunos salen conformes, muchos más salen deprimidos o enojados porque sus días en el Gran Circo terminaron.
Pero para Benard cada día es ganancia ya que, para comenzar, él no debería estar jugando en Grandes Ligas.
“Es una historia cómica”, asegura el atleta nicaragüense de 5 pies y 9 pulgadas de estatura. “¿Usted sabe que en esos cuadros de las Pequeñas Ligas hay siempre un niño grande? Créalo o no, yo era el niño grande. Yo siempre era el niño grande en el grupo, y la gente dudaba de mi edad, cuando la comprobaban decían: ¡Wow, este niño va a ser un monstruo!” Benard se ríe de su propio chiste: “La edad vino, pero el monstruo nunca llegó.”
Sin embargo, Benard llegó. La selección número 50 de los Gigantes en el draft de 1992, sorprendió a todos jugando siete temporadas con el equipo grande, bateando .324 y .290 en 1998 y 1999, y .276 en 2002 antes de someterse a una cirugía de la rodilla.
Ahora él se sienta y espera la acción, trabajando en el cuarto de pesas, pasando horas en la jaula de bateo. “Y hay siempre prisa para llegar al clubhouse para jugar dominós”, rió entre dientes.
Benard todavía saborea todos los días en las Ligas Mayores, ya que el equipo está bien y él considera que pronto le llegará su día.
“En una parte egoísta del juego, todos queremos jugar”, asegura. “Uno tiene que entender que hay lugar para sólo nueve tipos en el terreno. Uno apenas tiene que entender que debe sentarse y esperar, y cuando tiene la oportunidad uno tiene que hacer el mejor trabajo posible.”
“Una cosa que yo he aprendido es que si me frustro el que va a terminar mal soy yo y no estaré listo cuando tenga la oportunidad, y eso me hace daño a mí y al equipo.”
Barry Bonds, Marquis Grissom y José Cruz Jr. son los jardineros titulares de los Gigantes, y Rubén Rivera es el cuarto tipo. Éste es un grupo difícil de superar.
“Benard jugaba todos los días, y aunque ahora juega medio tiempo, su ímpetu continúa igual”, dijo Alou. “El problema son los otros tipos, pero él va a entrar. Es sólo cuestión de tiempo.”
Así Marvin Larry Benard, que creció en California del sur —su familia salió de la Mina Rosita, en Nicaragua, cuando él tenía 12 años— debe mirar el reloj haciendo tictac, un conteo lento hacia el día en que su carrera termine. Todavía él está esperanzado, siempre esperanzado.
HA SOBREPASADO EXPECTATIVAS
“No se suponía que yo estuviera del todo en las Grandes Ligas, quizás uno o dos años de pelota de la liga menor y de regreso a casa”, dijo Benard. “Yo conseguí un día en las Grandes Ligas y después un año. Cuando esta temporada termine, tendré ocho años en Grandes Ligas. Me encantaría llegar a 10 (años). Ya veremos cómo me va.”
Benard está haciendo todo lo posible por jugar este año. A él le encanta la atmósfera del clubhouse y sobre todo le gusta sentir el engramado bajo sus pies.
“Éste podría ser mi último año”, dice Benard. “Quizá nadie quiera darme trabajo. Pero tal vez pueda jugar cinco años más ... Yo estoy a gusto y en paz conmigo. Yo sé que hay un equipo afuera que quisiera tenerme.” 
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