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JUEVES 24 DE ABRIL DEL 2003 / EDICION No. 23068 / ACTUALIZADA 02:30 am
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Una reforma fiscal para abrir nuevos caminos

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Eduardo Montealegre R.

El manejo de las finanzas públicas requiere de una extraña combinación de malabarismo político y contorsiones aritméticas. Esto conlleva que los ministros de Hacienda tomemos decisiones basados en información usualmente de carácter técnico, que el público no siempre conoce. Como resultado, la política financiera es una de las áreas más cuestionadas y, paradójicamente, menos comprendidas de la gestión pública.

En Nicaragua esta tendencia se acentúa porque, debido a la difícil situación de nuestras finanzas públicas, hay que tomar decisiones complicadas que raramente se entienden al inicio como buenas noticias. Muchas de estas decisiones no son populares, aunque a veces pienso que si las decisiones impopulares fueran debidamente explicadas, quizás no lo serían.

Ayer, el presidente Bolaños envió a la Asamblea Nacional la Ley de Equidad Fiscal, que tendrá importantes efectos de largo plazo para Nicaragua y traerá claros beneficios sociales y económicos, que podremos empezar a percibir en poco tiempo. Sabemos que los impuestos nunca serán un tema popular. Pero no hay nación que haya crecido y alcanzado prosperidad para su pueblo sin una adecuada estructura tributaria.

Nuestro país avanza hacia la creación de un sistema tributario más equitativo y progresivo, donde los impuestos no sean pagados sólo por unos pocos asalariados, sino por todos aquéllos que deban pagarlos, y donde el Estado haga un uso honesto y transparente de esos recursos para el bien común. La lucha contra la corrupción, liderada por el presidente Bolaños, garantiza que esto sea así ahora y en el futuro.

Quisiera explicar brevemente por qué pienso lo anterior:

En primer lugar, la reforma nos permitirá continuar ampliando la base tributaria, no buscando que los pobres paguen más, sino asegurando que los que deban pagar paguen y que los que puedan pagar más, paguen más. Esto se logrará haciendo el régimen de impuestos más equitativo, simple, efectivo contra la evasión y libre de privilegios y exenciones. ¿Cómo se hace esto? Con medidas como las siguientes:

Se establecerán claras retenciones mínimas a las personas que deben pagar. El 90 por ciento de los asalariados pagará menos, al no gravarse sus aportaciones al INSS. Se derogará más del 60 por ciento de las exenciones, exoneraciones y tratamientos especiales que benefician a unos pocos.

En segundo lugar, la reforma nos permitirá continuar saneando las finanzas públicas de Nicaragua, al aumentar las recaudaciones tributarias y racionalizar los gastos gubernamentales. Por ejemplo, se congela el 75 por ciento de las vacantes del gobierno, se disminuye en un diez por ciento el gasto por combustible y se reducen otros rubros de gasto corriente.

En tercer lugar, la reforma otorga incentivos a los exportadores, a través de medidas tales como reducir de US$100,000 a US$50,000 el monto mínimo del valor de exportación para acogerse a la Ley de Admisión Temporal, permitir la depreciación acelerada a exportadores acogidos a la Ley de Admisión Temporal y mantener las exenciones del Impuesto al Valor Agregado para los exportadores.

En cuarto lugar, la reforma nos permitirá combatir la evasión mediante la simplificación del régimen tributario y la eliminación de muchos de los privilegios ahora existentes. De esta manera se hará más eficiente la administración tributaria y se liberarán recursos humanos para combatir la evasión.

Por último, la reforma nos permitirá eliminar la mayor parte de nuestra deuda externa para finales de este año. Nicaragua ha sido incluida en la Iniciativa de Países Pobres Altamente Endeudados, lo que le ha permitido obtener el alivio de gran parte del servicio de nuestra deuda externa. Ahora, la comunidad cooperante perdonará el 80 por ciento de la deuda externa del país, si logramos cumplir el compromiso de poner en orden nuestra situación fiscal. ¡Alcanzar este objetivo, por sí solo justificaría una reforma fiscal!

Con esta reducción sustancial de nuestra deuda externa tendremos recursos disponibles para invertir en las necesidades sociales de nuestro país. Habrá más recursos para construir escuelas y comprar materiales escolares; más recursos para nuestros hospitales y clínicas; más recursos para generar empleos a través de nuevas obras de infraestructura.En fin, más plata que podremos invertir en crear bienestar y no en pagos interminables de la deuda externa. ¡Ésta es una oportunidad histórica que no podemos perder!

Por eso creo que esta reforma fiscal es crucial para el país y que aprobarla es un compromiso patriótico.

El autor es Ministro de Hacienda y Crédito Público.  
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