Gestión ambiental para reducción de la pobreza
Fernando Centeno Chion fcenteno@cablenet.com.ni
Mucho se ha hablado por parte de algu nos funcionarios que la superación de la crisis económica del país es volver a la agricultura, opinión que no ha tenido mucha acogida entre analistas independientes, por cuanto consideran que esta oportunidad ya pasó y que es necesario volver los ojos hacia otra realidad que al parecer no es prioritaria en los planes estratégicos del gobierno.
Basta revisar algunas estadísticas para darse cuenta que Nicaragua está muy lejos de volver a ser el granero de Centro América y tener los niveles de desarrollo de los años 60: con una población de 5.3 millones de habitantes, una tasa de crecimiento demográfico de 2.7 (aproximadamente 140 mil nacimientos por año) y un crecimiento económico del uno por ciento, más bien se está retrocediendo, por cuanto la población crece más rápido que la economía, en perjuicio de los sectores más vulnerables si se toma en cuenta que más del 80 por ciento viven en pobreza o extrema pobreza.
Según algunos economistas, de continuar con los abultados pagos de la deuda interna y externa y el mismo crecimiento económico y en el mejor de los casos subir a tres o cuatro puntos en los próximos cinco años, se necesitaría más de 50 años para lograr tener los actuales niveles económicos del resto de los países centroamericanos.
Más dramáticas serán aún estas cifras, si se toma en cuenta que cada año más de 90 mil nicaragüenses se agregan a la Población Económicamente Activa (PEA) demandando los empleos de que tanto ha hablado el actual gobierno, sobre todo en los sectores urbanos que cada día se sumergen más en los índices de miseria.
Ante este panorama me pregunto, ¿es una solución volver a la agricultura mientras se está a las puertas de la firma de un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos donde sólo una familia de “granjeros”, puede producir todo el frijol que con muchos esfuerzos cultivan los pequeños agricultores y que entrarían al país libre de impuestos y a precios más bajos?
La caída de los precios del café y la recuperación de sus niveles de calidad para competir en los mercados orgánicos o “gourmet” camina lentamente. La producción de banano, azúcar, carne, leche, cuero y textiles ya no deja la rentabilidad de antes, y si a esto se le suman las deficiencias educativas y tecnológicas en la fuerza laboral utilizada para la agricultura, inciden negativamente en los niveles de productividad y no presenta una alternativa de solución a corto plazo.
El gobierno de Nicaragua ha presentado una estrategia de reducción de la pobreza basado en cuatro pilares que incluye el énfasis en la expansión agrícola, la inversión en el capital humano, la protección de los grupos vulnerables y el uso de la tecnología moderna, y como ejes transversales una mayor equidad social, la descentralización de la toma de decisiones, y atender la vulnerabilidad ambiental de la nación.
Dicha estrategia fue presentada hace dos años, cuyos resultados marchan lentamente como marcha también la recuperación del país, evidenciando una falta de coherencia entre los dirigentes sobre el rumbo económico frente a la desleal competencia con países desarrollados que subsidian y protegen su agricultura, mientras Nicaragua ha quedado estancada en la producción de materias primas, que cada día son menos importantes en la economía mundial.
Es urgente reiterar sobre la necesidad de una verdadera gestión ambiental priorizando actividades como la industria turística que genera divisas limpias, empleos e inversión, así como también una efectiva y racional explotación de los recursos naturales, mediante su promoción y conservación que permita en un futuro una mayor dependencia económica de los mismos, como la conservación de los bosques para la venta de oxígeno, el turismo de montaña, o la explotación maderable, etc. etc. que ayuden a reducir los niveles de pobreza.
La gestión ambiental y la reducción de la pobreza son conceptos que deben ir de la mano. Pensar de otra forma sería llevar al país por la equivocada senda del retraso económico, tecnológico y de un continuo y dramático mayor empobrecimiento.
El autor es periodista ambientalista 
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