Correo
Portada Impresa
    La Prensa    
Archivo
Busqueda
SáBADO 12 DE ABRIL DEL 2003 / EDICION No. 23059 / ACTUALIZADA 02:52 am
PORTADA
POLITICA
ECONOMIA
NACIONALES
REGIONALES
EDITORIAL
DEPORTES
SUCESOS
EL MUNDO
OPINION
REVISTA
SUPLEMENTOS
OBITUARIOS
CARTAS AL DIRECTOR

CLASIFICADOS
SUSCRÍBASE


   
La venta de medicamentos en los mercados

Foto  

 

Mario A. Saavedra
masaves@yahoo.es

Según la última edición del Diccionario Terminológico de Ciencias Médicas, SALVAT, el término medicamento viene del latín medicamentum, cuya única acepción es: “agente o sustancia, simple o compuesta, que se administra al interior o exterior, con objeto terapéutico”. Por lo tanto, cuando se habla de medicamentos, éstos pueden ser indistintamente de origen químico (fármaco-químicos), o de origen natural, teniendo mayor predominancia los de extracción botánica, conocidos como fito-fármacos y/o fito-terapéuticos, de acuerdo al nivel de industrialización.

La distribución (a veces al margen de todo control) de medicamentos en los mercados, siempre ha tenido como principal bastión mercantil en Nicaragua, el popular Mercado Oriental. El segundo es el Roberto Huembes, cuyos oferentes al igual que en el Oriental, pueden ser clasificados en mayoristas, detallistas y vendedores ambulantes. Estos últimos, regularmente son abastecidos por los dos primeros, que les entregan la mayor parte de la mercadería al crédito o en consignación.

En visitas recientes, pudimos observar y verificar que los expendios de medicamentos en estos dos mercados, se dividen en mixtos y especializados. En los mixtos, se distribuye una amplia variedad de medicamentos naturales y químicos. Es decir, se puede encontrar, jarabes de menta o eucalipto; cápsulas de ginseng, ajo o cola de caballo; o bien, algunos antibióticos tales como amoxicilina, ampicilina, tetraciclina (cápsulas, tabletas, jarabes y ampollas); analgésicos, antipiréticos, ansiolíticos, entre otros. En el caso de los ansiolíticos, el más común sigue siendo el diacepam, que es ofrecido en todos lados. Los puestos de venta especializados en un alto porcentaje pertenecen a detallistas que distribuyen solamente medicamentos naturales, o exclusivamente químicos.

En lo concerniente al proceso de distribución, un buen porcentaje de expendios mantiene el producto bajo techo, pero con limitada ventilación, mientras que algunos detallistas y vendedores ambulantes exhiben el producto a la intemperie. En ciertos casos, hay medicamentos que pasan mucho tiempo expuestos a los rayos solares, lo que causa desequilibrio en sus principios activos medicinales, y consecuentemente esto puede ir en detrimento de la salud.

Tanto en el Oriental como en los demás mercados, funciona una buena cantidad de farmacias debidamente autorizadas y controladas por el Ministerio de Salud (Minsa), que se identifican con su correspondiente rótulo, donde cada una cuenta con un/a regente farmaceútico/a. Algunas de estas farmacias, además de comercializar fármaco-químicos, también ofrecen productos naturales.

Con respecto a los distribuidores mayoristas y detallistas de plantas medicinales —a excepción de unos pocos—, casi todos expenden las diferentes especies a granel (libra o quintal), sin aplicar medidas higiénicas. Algunos exhiben el producto en sacos que son colocados en el propio piso, con la parte superior descubierta, donde reciben el efecto nocivo del medio ambiente que los rodea (calor, polvo, humedad, manoseo, etc). Entre las especies vegetales medicinales más caracterizadas, se distribuye: manzanilla, cola de caballo, llantén, rosa de Jamaica, flor de tilo, ajenjo, entre otras.

No es posible desapercibir que la difícil situación ecónomica incide para que una buena cantidad de personas de escasos recursos cotidianamente se abastezca de medicamentos en estos populosos mercados, ya que por razones obvias los precios están muy por debajo de los oficialmente establecidos.

La mejor recomendación para los/as consumidores/as de estos medicamentos, es que antes de adquirir el producto pongan en práctica las siguientes medidas : a) Observar dónde, cómo y en qué estado se guardan o exhiben; b) Identificar la procedencia, sobre todo el registro sanitario, la marca y el Nº de lote. Si está garantizado con un código de barras, es mucho mejor; y, c) Revisar la fecha de expiración (vencimiento). Recuerde que también el efecto terapéutico de las plantas medicinales, tiene una determinada vida útil.

El autor es consultor y director ejecutivo de CEDEMETRA.  
.


---
   
Otros Artículos

Vender tranquilidad para una mejor calidad de vida

La venta de medicamentos en los mercados

¡Bien hecho, Jorge Luis!

Pesimismo en el ambiente

Rostros de la semana