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SáBADO 12 DE ABRIL DEL 2003 / EDICION No. 23059 / ACTUALIZADA 02:52 am
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Blanco y negro
¡Bien hecho, Jorge Luis!

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Eduardo Enríquez
eduardo.enriquez@laprensa.com.ni

El redactor de LA PRENSA Jorge Luis Loaisiga Mayorga está acostumbrado a escudriñar en los rincones más oscuros para sacar a la luz de la historia las fechorías de los políticos en el Poder. Pero ahora él es parte de la historia, de la buena historia, al obtener el premio periodístico más importante que se ha ganado en Nicaragua, y quizás en Centroamérica.

La serie de tres trabajos investigativos publicados en este Diario sobre el paradero de los “Checazos” que el ex director general de Ingresos, Byron Jerez, sacó del bolsillo de los nicaragüenses para beneficiarse él y su jefe, Arnoldo Alemán, fue considerado como el mejor por un jurado de Transparencia Internacional y el Instituto de Prensa y Sociedad. El trabajo de Jorge sobresalió por encima de investigaciones realizadas por monstruos del periodismo latinoamericano como el Diario El Clarín, de Buenos Aires, Argentina, TV Globo, del Brasil y El Espectador de Colombia.

Lo que quiero recalcar y resaltar es el ejemplo de Jorge, que nos ha enseñado, con esta hazaña, cómo debemos hacer periodismo. ¿Cómo hace periodismo Jorge?

Jorge rara vez está entre el tropel de reporteros que los televidentes están acostumbrados a ver tras la aburrida declaración del funcionario público. ¿Por qué Jorge no está allí? Porque allí sólo está la reacción. Jorge está más bien en el lugar de nacimiento de la noticia.

La noticia nace entre los gruesos volúmenes que he visto a Jorge leer y releer en el rincón de su oficina aún los sábados y domingos que no le toca trabajar. O en las marañas de papel colocadas con cinta adhesiva sobre las paredes de su oficina cuando ya siendo después de las 10 de la noche se quiebra la cabeza junto al jefe de infografìa, Eduardo Espinales, para poner “en cristiano” la telaraña que los pillos tejieron para robarse el dinero.

La noticia está en el detalle que falta. O a veces en el que se repite, como el que llevó a Jorge a descubrir la conexión que existe entre una importante ficha sandinista y la quiebra del Interbank, que seguro es otro trabajo que podría ganarle un premio a Jorge. En otras palabras, no se debe solo leer, sino que comprender y entender.

También está en las discusiones que parecen interminables con los editores, muchas veces al filo de la hora de cierre, pues ellos son los primeros que Jorge tiene que convencer para que su nota, amarrada con muchos nudos, a veces no tan fuertes como quisiéramos, vea la luz. Porque los corruptos no son como Hansel y Gretel que dejan la hilera de pan para que el camino sea fácilmente reconocido.

Pero la noticia también se le escapa, como el día que chocó su carro frente a LA PRENSA por salir desesperado a encontrarse con “la fuente”. Allí está otra lección de buen periodismo. Hay que saber encontrar y cultivar a la fuente. No vamos a encontrar la noticia con “el grandote” que sólo habla cuando le conviene. “La fuente” de Jorge sabe generalmente más detalles, maneja mejor el tema, actúa movido por el sentimiento de impotencia que siente el funcionario medio o menor ante los abusos del “grandote”, y lo único que pide es que se le cuide con celo su nombre.

Ahí están los ingredientes del buen periodismo investigativo, y como dice García Màrquez, todo periodismo es investigativo, así que tomemos nota. ¡Bien hecho Jorge Luis! Te lo mereces. Y claro, ¡Gracias!  
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