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SáBADO 12 DE ABRIL DEL 2003 / EDICION No. 23059 / ACTUALIZADA 02:52 am
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El desafío de hallar las armas de destrucción masiva

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.El mando aliado dio órdenes de intensificar su búsqueda

Un civil saluda a los soldados estadounidenses en Kirkuk. (LA PRENSA/AP)

 

Álvaro Ortiz
EFE

WASHINGTON.- EE.UU. ha cumplido ya con el objetivo de acabar con el régimen de Saddam Hussein, pero Washington tiene aún el desafío de descubrir los arsenales de armas químicas y biológicas que asegura que Irak posee y que fueron el detonante de la guerra.

“Es muy importante que se encuentren grandes arsenales porque ése ha sido el argumento central del gobierno y, al mismo tiempo, el requisito que EE.UU. se impuso. Si no es así, la Casa Blanca se arriesga a una considerable pérdida de credibilidad”, dijo a EFE Charles Peña, del moderado grupo CATO, especializado en estudios políticos.

En febrero pasado, el secretario de Estado, Colin Powell, compareció en una reunión extraordinaria del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para informar de que EE.UU. había descubierto que Irak escondía 25,000 litros de ántrax, 38,000 litros de toxina de botulino y 500 toneladas de los gases sarín, mostaza y VX.

Previamente, un informe que la CIA divulgó en octubre de 2002, afirmaba que Irak mantenía activos sus programas de misiles y de armamento nuclear, químico y biológico.

Con todo, nadie se atreve a asegurar que Washington vaya a encontrar el “botín” que busca, y por ello los analistas consideran distintos escenarios respecto a la localización de estas armas.

La Fundación Carnegie para la Paz Internacional, considera “fundamental” que se encuentren múltiples armas de destrucción masiva para que la Administración Bush pueda reivindicar la llamada “Operación Libertad Iraquí”.

Pero incluso si EE.UU. encontrara los arsenales de Saddam, fuentes diplomáticas europeas citadas estos días por la prensa, opinan que Washington no podría justificar la guerra de ninguna forma, dado que Hussein no ha utilizado armas de destrucción masiva en la contienda y, por tanto, queda en entredicho el tamaño de la amenaza.

Otras teorías apuntan a que el gobierno de EE.UU. ya habría cumplido su meta si puede justificar que ha encontrado armas, aunque se trate de arsenales pequeños, porque éstos podrían ser el germen de una amenaza mayor que, con el tiempo sería “grave”.

Los que consideran que la justificación es “fácil”, creen que la Casa Blanca podría esgrimir que la preocupación de Washington radicaba mayormente en que Saddam Hussein nunca informó verazmente sobre sus armas, por lo que era sencillo pensar que sus arsenales podrían ser mayores de lo que en realidad son.

Lo que está claro es que, en estos momentos, Washington considera vital la cooperación de los ciudadanos iraquíes para localizar las armas, tal y como recalcó el jueves el portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer.

“El régimen de Saddam Hussein era magistral a la hora de esconder sus arsenales. Tenemos confianza en que nos vaya llegando información adicional” que permita la localización, dijo Fleischer.

DETALLE POCO IMPORTANTE PARA PUEBLO ESTADOUNIDENSE

Washington, por tanto, no se ha olvidado de este desafío y el Comando Central insiste en que “completar la operación significa acabar con el régimen de Saddam Hussein, pero también eliminar toda capacidad para que Irak use armas de destrucción masiva, que continúe su producción o que las suministre a grupos terroristas”, según el general Víctor Renuart.

De cualquier manera, a juzgar por las encuestas, a la opinión pública de EE.UU. le importa poco si se encuentran o no estas armas, ya que según el último sondeo de la cadena de televisión ABC y el diario “The Washington Post”, sólo el 22 por ciento de los ciudadanos de EE.UU. considera que la intervención únicamente estaría justificada si se encontraran los arsenales.

Y, en opinión de Peña, con este grado de convencimiento ciudadano, Bush tiene poco que temer, ya que casi ninguno de los líderes del Partido Demócrata se atreverá a pedirle explicaciones. Sería, dice, una “batalla perdida”, porque la ciudadanía lo percibiría como un “acto antipatriótico”.  
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