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SáBADO 12 DE ABRIL DEL 2003 / EDICION No. 23059 / ACTUALIZADA 02:52 am
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Bagdad sin ley

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.Robos, saqueos, pillaje y esporádicos combates en la ciudad de cinco millones de habitantes

Una mujer camina sobre un puente sobre el río Éufrates, mientras en la lejanía arde una bodega incendiada por saqueadores. (LA PRENSA/AP)

 

AP

BAGDAD.- La anarquía dominaba Bagdad el viernes, mientras los combates se reducían a peleas esporádicas y ráfagas de ametralladoras. Miles de personas, entre ellas familias completas, se dedicaban al saqueo, y asaltaron las facultades de ingeniería y enfermería de la universidad local.

Las tropas estadounidenses trataban de controlar las intersecciones principales, e instalaban retenes en alerta ante posibles ataques suicidas de elementos leales al presidente Saddam Hussein.

“Me siento como si estuviera en Beirut, Líbano, esperando a los atacantes suicidas. Sabemos que están refugiados del otro lado del río y ocultos por toda la ciudad”, dijo el teniente coronel del Ejército estadounidense Philip DeCamp.

La noche del jueves, un hombre con explosivos sujetos al cuerpo se hizo estallar en un retén cercano al barrio de Ciudad Saddam, en Bagdad. Cuatro infantes de Marina resultaron gravemente lesionados.

Poco después, un hombre empezó a caminar hacia los soldados estadounidenses destacados en una intersección cerca de las oficinas de turismo del gobierno. Los soldados, nerviosos ante posibles ataques, realizaron cuatro disparos de advertencia, pero el sujeto los ignoró. Entonces abrieron fuego, y luego de matarlo se dieron cuenta de que no estaba armado.

NIÑOS Y ADULTOS EN SAQUEOS

Niños desde los 10 años y familias enteras participaron en los saqueos. Con la caída de la autoridad de Saddam, en la capital no había siquiera policías de tránsito a la vista.

“Díganles a los estadounidenses que detengan estas matanzas y los saqueos. No podemos continuar viviendo así por más tiempo, con musulmanes saqueando a musulmanes. Necesito sentirme seguro para poder salir y obtener mi ración de alimentos”, dijo Jabrya Aziz, de 40 años.

Funcionarios del VII Regimiento de Marina dijeron haber recibido órdenes la noche del jueves para tratar de detener los saqueos. El regimiento planeaba vigilar el cumplimiento de un toque de queda la noche del viernes, con patrullas en el este de Bagdad.

La población de Bagdad se está quedando sin comida, no tiene luz y sólo consigue un chorrito de agua de los grifos. Pero, por sobre todas las cosas, el orden y el respeto a la ley es lo que falta.

TROPAS RECIBEN ÓRDENES DE PARAR SAQUEOS

La súbita caída de Bagdad dejó en manos de las fuerzas militares estadounidenses la tarea de administrar y custodiar esta ciudad de cinco millones de habitantes.

El viernes, comandantes norteamericanos ordenaron a las tropas de Estados Unidos que frenen los saqueos, pero les prohibieron que usen la fuerza mortal para prevenir las corridas.

Sin embargo, comandantes de la infantería de marina admitieron estar confundidos al momento de realizar la tarea. Comandantes de batallón solicitaron a las patrullas que al menos detengan los saqueos en los hospitales y en las oficinas de las Naciones Unidas.

El caos también reinaba en Mosul, en el norte de Irak, donde soldados iraquíes se entregaron el viernes a las tropas norteamericanas. Pobladores de la ciudad desvalijaron el banco central, se apoderaron de fajillas de dinero y tiraron billetes al aire.

La biblioteca de la Universidad de Mosul, que posee manuscritos únicos, también fue saqueada, a pesar de las súplicas desde las mezquitas para que la gente no destruya la ciudad, dijo la cadena de televisión árabe Al -Yazira.

Muchas áreas de Bagdad eran tierra de nadie. Las familias permanecían fuera de las calles, dejándolas libres a bandas de jóvenes y hombres saqueadores.

“¿Cuándo llegará la Policía? ¿Cuándo vienen los soldados?”, se preguntaba el mecánico Gilbert Yusef.

Hombres borrachos recorrían las calles nocturnas con armamento robado, aterrorizando a los vecinos con disparos de armas automáticas, dijo Yusef.

Los negocios de comidas y otros mercados permanecían cerrados por temor a los robos y persistentes choques entre las fuerzas norteamericanas y las de Saddam.

ARRASAN CON TODO

En la capital iraquí, la seguridad colapsó con el régimen de Saddam Hussein, y los ladrones sacaron todo lo que tenían a su alcance, desde sillas de oficina derrengadas hasta llamativas lanchas rojas.

Atacaron oficinas públicas, comercios y búnkers cargados de armas abandonadas por las fuerzas de Saddam, se quejaron residentes atemorizados.

En medio del caos, Arkan Daoud Boutros dijo que permaneció despierto por siete noches sin electricidad ni luz para proteger a su casa de quienes salían a saquear.

“Estamos sin dormir todas las noches. No nos importan los edificios del gobierno, pero tememos por nuestras casas, por nuestras familias”, expresó Boutros, un joven secretario que se quedó sin trabajo luego de la guerra y que debe hacerse cargo de sus dos hermanas mayores solteras.

“Los norteamericanos entraron a la ciudad diciendo que nos iban a ayudar, pero no hemos visto ningún tipo de ayuda de parte de ellos. Lo único que hemos visto han sido robos”, manifestó.

VOLUNTARIOS ÁRABES

En el barrio de Al-Mansur, del occidente de Bagdad, grupos de voluntarios árabes partidarios de Saddam tomaron posiciones detrás de sacos de arena, armados con lanzagranadas y fusiles Kalashnikov. Los pobladores locales dijeron que en su mayoría eran sirios. Tres de ellos comían emparedados en un cantero de flores en medio de un camino.  
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