Sostiene Kabila
Arquímedes González arquimedes.gonzalez@laprensa.com.ni
Díganle a todo el mundo lo que les voy a contar. Hace unos días me llegó un correo de Luis Kabila quien sostiene que logró contactarme gracias a la gentil recomendación del Director de Comercio y por lo tanto, cree que yo soy una persona “confiable” para sus apremiantes necesidades.
Y sus necesidades son bien grandes. Sostiene Kabila que es el segundo hijo del último Presidente de la República del Congo, Laurent Desire Kabila asesinado por escuadrones de la muerte de la oposición de su país. Al parecer sus mismos guardaespaldas lo acribillaron a balazos y si hubieran tenido granadas, pues también, en su cama el 16 de enero de hace dos años.
Sostiene Kabila que tras la atroz muerte de su padre, el país entró en una interminable espiral de caos y violencia que lo obligó a salir del país y buscar asilo —todavía lo está tramitando— en Holanda.
Pero al fin, sostiene Kabila, la razón por la que me ha escrito, es porque urge de mi inmediata colaboración en servicio de su sufrida familia y su país. Dice que necesita le mande mi número de cuenta bancaria para que él pueda depositar ahí 18 millones de dólares y así evitar que los esbirros se lo roben.
Además, sostiene Kabila, también necesita que sea el depositario de sus diamantes ya que tiene la certeza que los que han usurpado el poder en su país, utilizarán el dinero que sufridamente su familia atesoró por varias generaciones para arreglar unas elecciones que instauren y legalicen la futura dictadura.
Sostiene Kabila que la transacción debe hacerse en no más de siete días —tengo dos días más para pensarla— y que por mi contribución a la democracia de ese país y a salvaguardar la fortuna de esa pobre familia que ha sufrido la rapiña de los boicoteadores del andamiaje democrático, recibiré un 5.5 por ciento del total que me transferirán a mi cuenta.
Debo enviarle mis datos vía correo electrónico y cuenta con que yo le guarde su secreto, muy “secreto” para que toda la transacción sea un éxito y además, como último llamado, me pide que le conteste lo más pronto posible.
He transcrito íntegramente el texto que me envió para que ustedes lo lean bien. Yo lo leí dos veces y me encontré con la pregunta de qué jodido Director de Comercio de qué departamento, sabe mi nombre y lo peor, de mi reputación para recomendarme con un desconocido que quiere darme casi un millón de dólares para que yo le “guarde” sus milloncitos.
Así que decidí investigar. En Google y Yahoo hay varias páginas de este Luis Kabila. Sí señor, algunas corroboran su historia, pero hay una conclusiva que desenmascara a este ratero virtual que vaga por los correos electrónicos en busca de una presa fácil y tonta que le envíe sus datos para saquearle su cuenta.
Así que ya saben. No existe Kabila. Ni los 18 millones de dólares.Ni la sala de cine que compraría con el dinero. 
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