Y además…
Dolores
Luis Sánchez S. luis.sanchez@laprensa.com.ni
No pude encontrar informacion sobre por qué y desde cuándo al viernes anterior a la Semana Santa, es decir, hoy, se le llama Viernes de Dolores. Inclusive la busqué en vano en internet, a pesar de que no me gusta respaldar esta columna con información de la red.
Consulté a algunos sacerdotes amigos, y la explicación que me dieron es que se le llama Viernes de Dolores en anticipación de los que va a sufrir Jesús, quien comienza desde ahora a soportar la agonía y la tristeza, con la que se cumplirá lo que Él advirtió a los apóstoles: “El Hijo del Hombre debe sufrir el dolor de su cuerpo y el tormento de saber que ha de morir como un bandido (crucificado) y no como el Hijo de Dios”.
En realidad, el dolor es esencial en la religión judeo-cristiana. “Lágrimas son mi pan durante noche y día”, dice el Salmo 42.4. En la simbología católica el dolor se representa con un corazón atravesado por siete espadas que significan los siete dolores de la Virgen María. Durante el Renacimiento fue representado por la imagen de la Piedad, de Miguel Ángel Buonaroti. Y en la antigua cultura greco-latina el dolor se personificaba en una figura masculina o femenina con la mejía apoyada en una mano y una expresión de inmensa tristeza en el semblante.
Pero aunque hoy es Viernes de Dolores, la festividad de la Virgen Dolorosa (Nuestra Señora de los Dolores) es el 15 de septiembre.
En el siglo XIII, San Felipe Benicio fundó la Compañía de María Dolorosa (Orden de los Servitas), dedicada exclusivamente a cultivar la devoción a la Virgen de Dolores. En 1667 el Papa Clemente X (el que proclamó la primera santa latinoamericana, Santa Rosa de Lima) aprobó la Liturgia de los Siete Dolores de la Virgen. Luego, a principios del siglo XIX, el Papa Pío VII (famoso porque cuando iba a coronar al emperador Napoleón Bonaparte, éste le arrebató la corona y se la colocó él mismo sobre la cabeza), incluyó la celebración en el calendario romano y fijó para ella el tercer domingo de septiembre. Finalmente, el Papa (san) Pío X determinó el 15 de septiembre como fecha de la celebración de la Dolorosa. (Pío X previó la Primera Guerra Mundial e hizo grandes esfuerzos ante los gobernantes de Europa, para evitarla. Y cuando al fin estalló la conflagración, el 1 de agosto de 1914, el santo padre cayó en un estado de profunda depresión y murió de tristeza 20 días después, el 20 de agosto de 1914).
Se sabe que el viernes anterior a la Semana Mayor, Jesús se encontraba en Betania, camino a Jerusalén. Al respecto el padre Ignacio Larrañaga señala en “El pobre de Nazaret” que según el Evangelio de San Juan (12.1), Jesús llegó a Betania seis días antes de la Pascua, la gran fiesta judía que conmemora la liberación de la esclavitud en Egipto.
Según Larrañaga, Jesús habría llegado a Betania el sábado anterior a la semana cuando sería apresado, juzgado y ejecutado. “No obstante —observa el padre Larrañaga—, el trayecto de Jericó a Betania era excesivamente largo para ser recorrido en sábado, cosa que no estaba permitida por la ley. Hay que suponer, entonces, que viajó el viernes, arribando a Betania antes de ponerse el Sol, hora en que comenzaba oficialmente el sábado”.
Como fuera, evidentemente el viernes anterior a la Semana Santa no ocurrió nada excepcional que fuera digno de conmemorar o celebrar posteriormente. 
|