Farmacéuticos
Ana Karelia Navarro Espinoza akne_estelinic@hotmail.com
En relación a una carta de la señora María José Uriarte, publicada en LA PRENSA el 20 de marzo, aclaro que el perfil del químico farmacéutico es muy amplio. La actividad farmacéutica está regulada por los valores supremos del derecho a la salud y el derecho a la vida. Estos principios orientan y modelan la conducta, acciones y decisiones de los profesionales farmacéuticos.
Los farmacéuticos tenemos la función muy importante de la dispensación administrativa y técnica. Somos los responsables directos de la dispensación de la receta emitida por el médico e interpretamos las indicaciones clínicas o farmacológicas, dosificación, reacciones adversas e interacciones medicamentosas.
Damos también educación sanitaria al paciente, por ejemplo en la preparación y administración de un medicamento. De esta manera completamos la información correcta que el paciente requiere. Esta función sólo puede ser realizada por el químico farmacéutico y no por un auxiliar de farmacia que no tiene los conocimientos químicos, físicos, tecnológicos, farmacológicos y bioquímicos, entre otros, para dispensar una receta correctamente.
Entre las administrativas está la recepción de los medicamentos en las farmacias para verificar su calidad y garantizar su eficacia, a fin de proteger la salud del paciente. Hay técnicas para los controles de almacenamiento, como el vencimiento de psicotrópicos y estupefacientes, o alteraciones físicas y químicas de los medicamentos. Por ejemplo, la hidrolización de la aspirina, que es un producto de consumo popular pero puede causar efectos indeseables si no está en condiciones óptimas de almacenamiento.
Por estas y otras razones los comerciantes de medicinas no ven con buenos ojos la función del químico farmacéutico, pues a ellos no les interesa el bienestar de la población, sólo deshacerse de sus inventarios sin importarles las consecuencias.
Colegio Farmacéutico filial Estelí. 
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