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SUPLEMENTO SEMANAL DEL DIARIO LA PRENSA / SáBADO 5 DE ABRIL DE 2003
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Ballet clásico

Ana Amalia Sierra*

Juventud, ritmo, color, fuerza, movimiento y sobre todo mucho amor por hacer arte, fue lo que el público tuvo la oportunidad de presenciar en el Teatro Nacional Rubén Darío el jueves 20 de marzo.

El atelier de Ballet de Costa Rica, presentó una acertada coreografía fresca, dinámica de Fidel Herroutt, con la que logra extraer al máximo las características de cada intérprete y Grand Pass Quatre, de Jules Perrot, en que las dificultades técnicas y de estilo fueron un reto más difícil de vencer, se destaca en este grupo la técnica y presencia escénica de Gloriana Alan.

Fundación de Ballet de El Salvador, presentó una coreografía de Alcira Alonso, con música y temas latinoamericanos: ciudad del aire, la que fue interpretada con mucho acierto por Irina Flores y Gerardo Osorio, agradó mucho el carácter poético y emotivo de la obra.

Nicaragua presentó un dúo contemporáneo: cuando el tiempo hace alas, tres pass de Deux clásicos y la puesta en escena del Ballet Carmen, versión de Alberto Alonso, música de Bizet, en el que coreografía y vestuario brindaron el marco apropiado. Carmen fue interpretado por la joven bailarina Anna Medrano, dando muestras de gran expresividad en la interpretación de cada personaje, en Don Quijote Pass de Deux, le acompañó noblemente William Herrera, ambos arrancaron espontáneos aplausos del público en sus respectivas variaciones, seguros y precisos este Pass de Deux fue el más gustado y aplaudido de la noche.

Ana Castillo y el cubano Carlos Vilanoba, interpretaron: Cisne Negro del Ballet el Lago de los Cines de P.I. Tchaikovski, coreografía de Alicia Alonso sobre la original de Mariuis Petipa, Ana es una bailarina de piernas muy fuertes temperamento escénico, Carlos Lucio inseguro como partenur, los dos interpretaron únicamente el adagio y las variaciones ya que debido a las fallas técnicas en el control de sonido, no pudieron bailar la coda, que es el final brillante de cada Pass de Deux en la que los bailarines tienen breves momentos para lucir con rapidez y precisión sus dotes artísticos y técnicos. Esperamos que estos errores que deslucen el trabajo, sean superados oportunamente en el futuro, así como los cambios de escena en el Ballet Carmen los que estuvieron lentos.

Se respetan las razones que tuvo el director para cerrar con un Pass de Deux, y no con el Ballet Carmen, en el que intervienen todos. Con respecto a Carmen, es oportuno mencionar que han sido muy pocas las ocasiones en que se han montado ballets completos con bailarines nacionales en nuestro país: en los años 50 el ballet: las silfides de Choñin, realizada por Alcira Alonso y Sergio Unger, en los años 60, la amapola roja por la Prof. Flor del Carmen Montalván, y ahora el Ballet Carmen, de Bizet con coreografía de Alberto Alonso por la C.B.N.

El esfuerzo fue grandísimo y los resultados merecen el apoyo de la sociedad nicaragüense, su presencia en las galas les brindarían la oportunidad de darse a conocer de una forma más amplia, y la de apoyar a nuestros artistas. La labor de la Licda. Susan de Aguerri es encomiable, al llevar este espectáculo a los estudiantes, a través del TNRD en forma amena y didáctica, prepararlos para apreciar debidamente este tipo de arte.

El Ballet de Nicaragua, con dedicación, mucho trabajo y empeño, se labrará un público, respeto y un lugar en el arte nacional.

Adelante, tienen en sus manos la oportunidad de elevar en nuestro país este género danzario, cuya existencia data de más de 500 años y en nuestro país estaba a punto de extinguirse profesionalmente cuando apenas pocos años atrás se graduaban los primeros bailarines.

*Balletista.  
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Ballet clásico