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“No vamos a dejar morir el teatro”

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.Son un grupo de ¡acción!, tal y como indica su nombre Klaq´?ta (objeto de madera que usan los cineastas para indicar que ha iniciado una escena) y con dos montajes en su haber, esta agrupación teatral ya se perfila como la más prometedora del país

 

Amparo Aguilera
amparo.aguilera@laprensa.com.ni

Apuestan por el teatro. Pese a la falta de financiamiento, el escaso apoyo de las salas, enfocadas en la promoción del arte en mención y a la incomprensión familiar.

“Porque nos ven como un grupo que no es rentable”, dice Francisco Aguirre, el vocero del grupo Klaq´?ta, que “profesa“ este arte como una vida concentrada, a como ellos refieren.



¿Por qué decidieron llamar al grupo Klaq´?ta...?

“Porque esta frase indica acción. Y eso es lo que precisamente es el teatro”, comenta Tina Noguera, directora de la agrupación y una de las teatristas más experimentadas del país.



Llevan dos montajes en su haber: Curso de Amor y la adaptación Más Serio que un Semáforo... en ambos ¿cuál es el denominador común?

“Bueno —interrumpe Aguirre— su parte social. Como grupo, siempre hacemos una crítica para despertar el espíritu del nicaragüense, para que miren su mundo interior porque en este mundo globalizado de repente todo se vuelve superficial”.



¿Y lo han logrado?

“Sí —dice Abraham Soto, el otro actor estrella del grupo— lo hemos logrado en nosotros. Ahora, por qué no conseguirlo en vos, o en los demás quienes al igual que nosotros valen mucho”.



Pero, concretamente ¿qué han obtenido ustedes con esta visión de hacer teatro?

“Somos más sociables, compartimos lo que aprendemos. Con el teatro, por ejemplo en mi caso, me he ido depurando al punto que soy más seguro de mí mismo”, señala Soto.

“Inclusive —agrega Aguirre— hemos aprendido a tomar decisiones de forma más reflexiva y en esto Tina Noguera ha tenido mucho que ver”.



¿En qué medida se lo recomendarían a los chavalos?

“No hay edad ni un momento académico determinado. Todo es de que les guste el teatro, para disfrutarlo. Les podemos asegurar que obtendrán ganancias, no monetarias, pero sí espirituales”.



Sin embargo, con esta crisis económica actual...

“Mirá, si sentís que te llena el espíritu vale la pena arriesgarse. Por ejemplo, nuestras familias lo ven como algo que no tiene futuro porque no da dinero. Sin embargo, las ganancias están allí. Sobre todo cuando te convertís en ser humano capaz de enfrentar al mundo...”



Retomando, la penúltima respuesta ¿cuáles son las bases para ser un buen teatrista?

“Actuar no es vivir, sino sentir. No podés fingir amor porque proyectás vacío, en ese sentido para ser un buen teatrista basta tener amor al quehacer”, reitera Soto.



Ya puestos en el escenario, qué los hace distintos del resto de agrupaciones aparte de ese pasión...

“Nosotros no saludamos al público de la forma usual: con reverencias después de haber presentado la obra porque no nos gusta ser jactanciosos”.



¿Cómo es eso?

“Valoramos que hacerlo de esta manera sería como decirles: ¡apláudannos porque nos lo merecemos! No, preferimos saludar a nuestro público con nuestras miradas. Es una forma de expresarles que estamos con ellos”.



¿Hasta dónde esperan llegar?

“Bueno, nosotros —expresa el vocero artístico— no vamos a dejar morir al teatro”.



¿Hay planes inmediatos?

“Sí. Esperamos presentar entre junio y julio nuestro primer montaje: Curso de Amor junto a la obra Material Didáctico. Ambos estrenos estarán dirigidos a todo público. Especialmente a los estudiantes”, acaba diciendo Aguirre.



¿Quiénes lo integran?

La agrupación se formó hace más de un año. Aparte de Noguera, Aguirre y Soto está integrada por Luis García, Araceli Baquedano, Xóchitl Centeno, Emilio González, Elías Valle y Diedrich Carrasco, quienes oscilan entre los 20 y 25 años.

Generalmente los chavalos suelen trabajar los montajes en colectivo. Y esa es una de sus vivencias que más les satisfacen. Además, se caracterizan por trabajar con sus propios recursos, con el apoyo de Noguera.

Ensayan casi a diario, entre las tres y seis de la tarde. De su última adaptación (Más Serio que un Semáforo, cuya autora es Carola Brantome) dicen que les sirvió para aprender a disfrutar cada momento de la vida.

Ellos recomiendan a los chavalos, darle un espacio en su corazón al teatro. “Porque, insisto, no sólo te relaja sino que aprendés a reflexionar”, sostiene Aguirre.  
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